11.Pasaje
Despertarme por las mañanas dándome cuenta que todo lo que ha pasado no es un sueño es como una patada en la entrepierna. He sido un estúpido al pensar que la normalidad en esta situación aliviaría el dolor, pero nada más lejos de la realida. Lo hace todo mas irresistible, no es normal sentir dolor.
Salgo de la cama, sabiendo que me he despertado inusualmente temprano. Miro el reloj: falta más de media hora para que me tenga que levantar.
Me estremezco al sentir una brisa fría que viene desde fuera de mi habitación. ¿Mi puerta está abierta? Nunca dejo la puerta de mi habitación abierta. Molesto, me dirijo hacia ella y la quiero cerrar para después meterme de nuevo en la cama.
-Vaya, ya estas despierto. Bien, así podremos desayunar juntos.
Mi padre aparece por la puerta y me mira con una gran sonrisa. Intento fulminarlo con mi mirada, subo una ceja y me cruzo de brazos.
-Venga, Bill, he comprado bollos y he traído salami, que tanto te gusta.
Esa estúpida sonrisa no quiere desaparecer de su cara, me dan ganas de pegarle hasta la inconsciencia, pero al final recapacito y suspiro.
-No tengo hambre- le digo antes de entrar al baño que queda justo en frente.
-Bueno, pues al menos siéntate conmigo a la mesa, ayer apenas nos vimos y tú has estado todo el día solo.
Estoy a punto de responderle que no he estado solo, y que no le convine meterse en mis asuntos, pero lo dejo. No quiero que me persiga con preguntas estúpidas, seguramente conocerá ya a Mattis y no quiero refrescar de nuevo la historias de Demian.
Cierro la puerta del baño a mis espaldas, dejando a mi padre solo en el pasillo.
…
Die Liebe hemmet nichts;
sie kennt nicht Tür noch Riegel,
Und dringt durch alles sich;
Sie ist ohn* Anbeginn,
Schlug ewig ihre Flügel,
Und schlägt sie ewiglich.
sie kennt nicht Tür noch Riegel,
Und dringt durch alles sich;
Sie ist ohn* Anbeginn,
Schlug ewig ihre Flügel,
Und schlägt sie ewiglich.
~Matthias Claudius
“El amor no cede a nada ;
no conoce puerta ni cerrojo,
y todo lo atraviesa;
Es sin comienzo
Por siempre agita sus alas
Y late eternamente”
no conoce puerta ni cerrojo,
y todo lo atraviesa;
Es sin comienzo
Por siempre agita sus alas
Y late eternamente”
~Matthias Claudius
El joven de cabellos rubios cierra lentamente el libro y mira el cielo nublado. Pequeñas gotas de lluvia comienzan a caer, mojando su pálida mejilla que brilla en la luz de la mañana, como nieve blanca recién caída.
Cierra los ojos y los vuelve a abrir. La lluvia se intensifica. Mira al frente y observa la silueta de una persona acercándose lentamente hacia él. No puede reconocerlo, pues el desconocido lleva un paraguas negro que deja su rostro en el anonimato. Guarda el libro en su mochila, pero mientras lo hace, no aparta sus pupulas de la figura acechante.
Los dos muchachos se clavan al suelo con la mirada, y uno de ellos comienza a hablar.
-No sé cómo puedes seguir teniendo las agallas de volver a la escuela. Debería darte vergüenza- el tono de voz del hablador parece reventar de asco y desprecio. Cierra el paraguas, dejando que la lluvia toque su cálida piel.
El joven del paraguas escupe en el suelo, justo en ante sus pies, como si quisiera marcar una barrera entre los dos. El rubio se queda callado y sigue atravesando al hablador con la mirada. A pesar de llevar el mismo uniforme, la diferencia es abismal.
-Quizás deberías fijarte primero en ti antes de juzgar a otras personas. Sólo sale mierda de tu puta boca nazi. No eres mejor que yo, y lo sabes... No somos tan distintos- subió una ceja desafiante, intentando provocar al otro.
-Vaya... al menos YO no he matado a nadie.
El chico del paraguas comienza a reír pero, para la sorpresa del rubio, su risa no es maliciosa, sino más bien amarga y triste.
-Te sigues mintiendo, a pesar de saber lo que sientes ¿No es así? Venga... admítelo, Tom.
La risa amarga de Tom se apaga.
-Para mí, esto no es más que un juego- murmura con voz seria.
-Pues, al parecer, tú eres uno de los jugadores- responde Mattis separándose de la pared que tiene a sus espaldas-. Si todo esto no te afectara, no te pondrías tan sentimental cuando hablamos del lo sucedido
Un tic cruza la boca de Tom, quien empieza a apretar los dientes.
-Tú no tienes ni idea...- masculla aguantando con fuerza su paraguas.
Mattis se acerca a él con una sonrisa.
-No soy yo quien se ha engañado, eres tú quien no admite...
No le da tiempo a terminar su frase, ya que se ve apretado contra la pared, cogido del cuello de su camisa.
-¿¡Que admita qué!? ¿EH?- la boca de Tom queda a pocos centímetros de la oreja de Mattis, quien gime de dolor.
-Que tenías...- susurra Mattis, pero de pronto siente la mano de Tom en su entrepierna, no le hace realmente daño, pero no es precisamente un gesto de aprecio.
-Podría violarte... aquí y ahora, me daría igual, mi único problema es que a ti te gustaría... igual que a él le gustaba...esto no tiene nada que ver con amor, señor Devillier...- su mano apreta con más fuerza. Mattis aguanta la respiración, le cuesta respirar ya que Tom le apreta el brazo contra su pecho intentando dejarlo inmóvil-. Para mí no era mas que un juego. Que vuestra enfermiza amariconada relación se estropeara no es mi culpa. No es mi culpa que a ese pequeño maricón de mierda, iluso e inocente, le gustaran las pollas más grandes que la tuya. Yo sólo le he dado su merecido. Quien ha estropeado su vida eres tu. ¿Sabes...? Es mejor así. Un puto maricón menos ¿a quién le importa? Exacto... a nadie. Podría matarte aquí y ahora, hasta me daría placer verte desangrar en el suelo después de haberte apuñalado con mi navaja, pero no lo hago, porque me gusta mas verte sufrir... verte sufrir bajo tu remordimiento.
Tom se lame los labios y aprieta con más fuerza. Mattis cierra fuertemente los ojos y aprieta los dientes ahogando un grito de dolor.
-Mi conciencia está limpia.
El chico, que había dejado caer su paraguas en el suelo, muerde la oreja de Mattis antes de soltarle, quien cae al suelo y se queda de rodillas en un charco, intentando coger aire que le faltaba.
-Vaya... no sabía que te gustara el sadomaso... se te ha puesto dura- con esas palabras recogió el paraguas del suelo y se alejó de Mattis que se quedó sentado sobre sus rodillas.
…
La escuela: un martirio diario. O al menos eso pensaba Bill. Tenía la sensación de ser el único que iba con autobús a la escuela, no había nadie con un uniforme como él, y la gente lo miraba de reojo. Unas muchachas que estaban sentadas a pocos metros de el juntaban las cabezas y parecían reírse de el.
Gordon se había ofrecido llevarle con el mercedes. Bill no tenía ganas de pasar la mañana entera con su padre, ya tenia suficiente escuchando sus comentarios, siempre intentando conversar con él. Pero ahora se arrepentía. Era humillante: las miradas, los cotilleos. Al parecer la escuela tenía una fama tan excelente que los estudiantes que iban a ella nunca irían en autobús.
El pelinegro suspiró y el autobús se quedó parado en la esquina que que quedaba cerca de la escuela. Abrió el paraguas al salir, estaba lloviendo a cántaros. El tiempo parecía reflejar su humor ya que éste estaba por los suelos.
Observó a los demás estudiantes que iban saliendo de sus coches lujosos que aparcaban en el aparcamiento privado de la institución: Rolls Royse, Mercedes, Audis, Ferraris... todos coches de pijos endemoniados.
“Oh, sí, este fin de semana iré al apartamento que mi familia tiene en las Fiji con nuestra playa privada, claro”
“¿De verdad? Yo pasaré el fin de semana en mi yate privado en aguas americanas” ( y ese chico tenía solo 14 años (!)
Bill solo podía negar con la cabeza, gente pija e ignorante. Él nunca iba a acabar como ellos, no podía soportar a gente tan desgraciada y pedante. Sumido en sus pensamientos, se dirigió a la entrada y subió las escaleras hasta entrar al pasillo general.
-¿Señor Schwarz?- una voz masculina lo sacó de sus pensamientos mientras guardaba el paraguas en una bolsa, levantó la mirada y vio a un hombre de estatura mediana, pequeña calva y unas gafas de color amarillenta-. Vaya...- murmuró el hombre y se quedó mirándolo, fascinado. Bill comenzó a sentirse inseguro, se tocó el pelo y la cara para comprobar que todo estaba en orden-. Oh lo siento... es que te pareces... lo siento.
Una sonrisa se dibujó en la cara del muchacho, el hombre parecía simpático, se recogió una mecha de pelo detrás de la oreja.
-Me lo dicen a menudo- murmuró Bill.
-Soy el señor Bernart, tu profesor de música. La directora me ha pedido buscarte, están reformando el aula de música y tenemos que ir al segundo. Te han dado un plano, pero ese no es correcto. Por cierto, conozco a tu padre, si no te lo ha dicho aún. Fuimos a la misma escuela cuando eramos jóvenes. Me ha dicho que tienes un talento innato.
Al joven le costaba seguir las palabras del señor Bernart. Por las mañanas no estaba demasiado perceptivo para nuevas informaciones.
-Me ha dicho que te gusta tocar la guitarra y que sabes tocar un poco el violín- Bill negó con la cabeza.
-Bueno, sólo he estado dando clases 3 años, no soy demasiado bueno, me salen mal los tonos, me gusta más tocar la guitarra.
Los dos comenzaron a caminar, Bill iba siguiendo al hombre que era al menos una cabeza más pequeño que el.
-En ese caso nos concentraremos en tu voz y tu guitarra. Tu padre me ha mandado unas grabaciones, cantas muy bien.
El pelinegro se quedó parado y parpadeo rápidamente.
-¿Mi padre ha hecho...? Bah, da igual- su humor, que había comenzado a mejorar, volvió a caer en un pozo depresivo. ¿Es que no había cosa en la que su padre NO se metiera? Le incordiaba la vigilancia de ese ser tan repugnante.
-Bueno tenemos muchos estudiantes con intereses musicales, pero queremos que se concentren en sus fuerzas, y por eso las clases están separadas por instrumentos. No hay más de 10 estudiantes en una clase de música, para que el profesor pueda darles la atención que requieren. Antes éramos menos profesores y nos costaba atender a todos los estudiantes y había muchos padres que se quejaban sobre ellos, por eso nos hemos concentrado en hacer grupos mas pequeños. Cada año montamos una orquesta y damos un concierto en el teatro mayor de Hamburgo, que también está patrocinado por esta escuela. Tenemos una pianista magnifica en la que suele asistir todos los años.. ¡oh! Por aquí.
El hombre cogió el brazo del muchacho que estaba a punto de seguir hacia delante, se metieron en un pasillo que acababa en una puerta doble bastante grande. Ya había estudiantes reunidos delante del aula, eran realmente pocos, Bill contaba a penas seis.
-Buenos días, muchachos... hola, Tom. Qué bien que vuelvas a mi clase- dijo el profesor con una gran sonrisa.
¿Tom? Así era. Tom, el muchacho más odioso del mundo estaba apoyado en la pared, justo al lado de la puerta. Parecía estar escuchando música con su iPod. El profesor ignoró el aparato de música que estaba prohibido en esta escuela y sonrió abiertamente.
-Bueno... lo que usted diga.
Se soltó de la pared y se aflojó la corbata, que parecía estar demasiado apretada. Su mirada calló en Bill, que iba como una sombra detrás del señor Bernart. Tom puso los ojos en blanco y suspiró.
-¿No me digas que el maricón ese va a entrar en nuestro grupo?
Al señor Bernart no parecía estar muy sorprendido de la manera en como Tom “hablaba” con Bill, o al menos hablaba de él.
-Si señorito, este es el hijo de un viejo colega mio, es un talento con la guitarra.
El profesor cogió a Bill amistosamente por el hombro y lo apretó como a un amigo. Bill se ruborizó pero no se atrevió a decir nada. La mirada de Tom parecía estar llena de asco y rencor, de alguna forma u otra se estaba ganando el respeto del pelinegro. El chico estaba seguro, ese homófobo le daba miedo, y eso que no solía temer a nada y a nadie. Tom era bastante atractivo. Ni demasiado flaco, ni demasiado ancho, pero parecía estar muy entrenado. Su cara era más bien alargada, como la de Bill, pero en sus ojos se reflejaba la un aire de superioridad. Parecía disfrutar su papel del chico mas fuerte.
-Vamos, muchachos, entremos al aula- dijo el señor Bernart con un humor demasiado bueno para aquel día lluvioso y abrió la puerta.












8 comentarios:
Tom empezó a darme miedo :/
Bueno ahora sé que tuvo algo con Demian, pero quiero saber qué fue exactamente e.e'
Espero que no tenga esa relación con Bill...!
Muy lindo capi :3♥
no puede ser tom fue uno de los factores por los que demian se suicido o lo mataron literalmente nadie mas que cassy XD nos lo puede decir¡¡¡ por cierto me impresiona que tom tambien tenga o halla tenido relacion con mattis pero es muy obvio ya que al parecer los dos se liaron con demian XD o me equivico¡¡¡ no lo creo sigue asi cassy me gusta mucho dear demian y un favorsote avisame cuando halla caps. ya que me pierdo¡¡¡¡ por favor¡¡¡¡¡¡¡¡¡
aww odio a tom marion de mierdaaa
lo odiooo aww estoy enojadaaaaa
Hallo por fin pude leer el capi!!!
Haber si entendí: Tom tuvo ke ver en la muerte de Demian??? vamos de forma indirecta, claro, pero fue uno de los factores (factor detonante seguro) para e Demian se quite la vida, no? Qué le hizo Tom? lo enamoró para luego burlarse de él?? xke está claro ke Tom es un homófobo de primera así ke dudo mucho ke si se acercó a Demian fue con buenas intenciones, claro ke al parecer, Demian no pensó igual y creyó en los cuentos de Tom... Y ke pasó con Mattis? tbn creyó en Tom alguna vez?? No, no, no, creo que él si sabía cómo era Tom, pero.... ok, me estoy liando sola, mejor espero capi y me entero ke pasó en realidad; por cierto, me da miedo la forma como trata a Bill...
Besos.
Hey chicas *O* gracias por los comentario ;)
sofí: ya veras como pronto lo decubres ;)
ari: Te puedo tranquiliza, Tom nunca tuvo nada con Mattis ^^ su forma tan agresiva solo es su forma de ser, para intimidarlo y eso^^
ANGIE: Tan directa como siempre amorcete
kuru: Juju me encantan tus comentarios tan esplícitos y puede quetengas razón con lo que dices ;)
gracias por avisar ^^
tom me da miedo :( es naci verdad? es un puto naci omofobico de mierda... T.T que fraude...
espeor pronto el capi, y que todo se mejore que y bill no baje sus nimos ^^
un besitoo <3
Celia(L)TH
tom da meio...porbre mattis...fue su culps??....estoy confundia...demonios...
Ya decía yo que las cosas con Tom iban por ahí... xD
Ahora tengo todavía más curiosidad por saber qué fue lo que pasó. Sigo leyendo :P
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