Pasaje.14
“Que estas leyendo?”, Mattis se había acercado desde atrás a Bill quien había acabado de leer el diario. Del susto se le calló al suelo.
Mattis se inclinó hacia abajo y lo recogió antes de que Bill pudiera decir una palabra. Aguantó la respiración.
“¿Que es esto?”, preguntó Mattis y abrió el libraco por la página que Bill andaba leyendo.
“Esto es...”, dijo el chico sorprendido y sus manos comenzaron a temblar.
“Algo que no te incumbe”, dijo Bill demasiado severo y le arrancó el diario de las manos.
Mattis se quedó mirándolo.
“Yo...”, iba a decir algo, pero cerró de nuevo la boca y se quedó callado.
Se miraron durante unos segundos, pero no se quedaron solos por mucho tiempo, la puerta se abrió de par en par y estudiantes, charlando y riendo entraron por la puerta.
“Hey Mattis, vamos a machacar hoy a la chicas”, dijo un chico de pelo corto, tenía los ojos azules y llevaba dos pendientes en la oreja derecha.
“Hey ¿que te pasa?”, preguntó el extraño.
Mattis no apartó la mirada del pelinegro, pero Bill se dio la vuelta y se fue a una esquina.
La escuela tenía su propio uniforme para deporte. Los del equipo de Basketball tenían pantalones cortos de color vino tinto como sus chaquetas del uniforme y una camiseta de Mangas cortas con su nombre y un número bordado.
Bill Kaulitz – 11
Estaba claro que llevaría el número de su hermano. En realidad se sentía como un pésimo actor, como un sustituto barato...
Se encerró en el cuarto de baño para cambiarse de ropa, había tenido muchas malas experiencias con los vestuarios. Nunca tuvo problemas con sus compañeros de clase, pero se sentía incómodo porque siempre se quedaba mirando a los demás chicos como un idiota.
Los chicos salieron a la pista, la sala de deportes era enorme. Bill se quedó mirando las tribunas desde donde les miraban algunos espectadores.
-¿Es que vamos a jugar un Partido?”, preguntó el chico a uno de sus compañero que se había presentado como Steffan.
-Que va, pero hacemos entrenamiento con las mujeres del Bonnhöffer Instituto y ellas siempre traen a sus novios y amiguitas.-, respondió el chico y empujó a Bill al centro de la pista.
-Buenos días señores. ¡Eh! Callaros la boca que estoy hablando yo-, gritó el entrenador.
Era un hombre muy alto, con pelo gris y un bigote que extrañamente le quedaba bastante bien.
Llevaba un traje de entrenamiento enteramente de color rojo tinto con el emblema de la escuela en el pecho.
-Bueno señores, tenemos un nuevo jugador entre nosotros, es alto, es guapo, por favor tratadme lo bien.-, dijo cogiendo a Bill de los hombros, su agarre era fuerte y amistoso.
-Para todos los que no me conocéis, soy el señor Bauman. Mientras os portéis bien en las clases y al menos atendáis un 10% cuando hable y os enteréis mas o menos de lo que digo lo tenéis bien conmigo-, dijo el profesor guiñándole el ojo a Bill. Los chicos comenzaron a reír.
-Al parecer nuestras nenitas se retrasan un poco. Creo que aún no comprenden que para deporte no necesitan maquillaje- añadió el señor Bauman mirando su reloj.
-O quizás el tanga de Diana ha desaparecido de nuevo-, gritó un chico y las risas comenzaron de nuevo.
Una sonrisa se dibujó en la cara de Bill, tenía el presentimiento de que estas horas de deporte le iban a gustar mucho. Su mirada se cruzó con la de Mattis quien llevaba observándolo desde hace un rato.
-Gracias por hablar así de bien del equipo femenino de baloncesto-, dijo una voz proveniente de la entrada.
El equipo femenino había llegado, la capitana le dio la mano al profesor para saludarle.
-Buenos días Diana-, dijo el señor Bauman con una sonrisa.
-Buenos días... Y para tu información no es culpa mía si mi tanga desaparece de repente por arte de magia y me lo encuentro colgado de la canasta-, dijo con una sonrisa y su mirada se quedó fijada en Bill.
-Bueno señorita, te presento a Bill Schwarz nuestro nuevo miembro. Tratamelo bien. Ya sabes me lo juntas con nuestra viuda-, dijo el entrenador.
Diana era una chica bastante alta de pelo rojo y ojos verdes, su cara estaba adornada con pecas.
-Bueno, no te dejes irritar por ese idiota-, miró por encima de su hombro.
El entrenador había comenzado a explicar algunas cosas a los demás adolescentes mientras Diana se llevó al chico hasta el borde del campo.
-Bueno Bill ¿cierto? Bueno te voy a explicar algunas cosas. Aquí trabajamos en equipos, un chico con una chica y luego para los calentamientos y entrenamientos o jugamos todos contra todos o hacemos grupos de cuatro, dos chicas y dos chicos. ¡Yara! Ven aquí mujer-, gritó Diana.
Una chica se apartó del grupo y se acercó a ellos. Tenía el pelo muy corto de color rubio casi blanco, su cara era muy aniñada, pero su cuerpo y mas su manos parecían las de toda una mujer echa y derecha.
-Si, bueno Bill ella es Yara y es tu compañera-, dijo Diana.
-Okay-, dijo Bill y le estrechó la mano a la chica.
-Te ocupas de el-, dijo Diana, asintió con la cabeza y se fue de nuevo al centro de la pista donde los demás habían comenzado a calentar.
-Yo soy la viuda-, dijo Yara levantando la mano con una tímida sonrisa.
-Si... ya me lo imaginaba-, respondió Bill. Un poco macabro hablar así de la antigua compañera de su hermano.
-Bueno... quiero que sepas que lo siento mucho yo solo lo conocía del baloncesto pero desde, bueno eso... bueno... no dejan de llamarme la viuda. En tres años he tenido mas de 5 compañeros diferentes y llevo el récord de accidentes en este grupo, vamos soy la oveja negra del equipo-, dijo y comenzó a reír.
-Pues entonces nos vamos a entender bien, yo atraigo la mala suerte-, respondió Bill y los dos comenzaron a reír.
Se entendían bien y después de una pequeña charla comenzaron a calentar como los demás.
-Si hacemos nuestro grupo de cuatro lo suelo hacer con Jovanna y Mattis-, comentó mientras los dos corrían como locos por encima de la pista.
-Ah... bueno... genial...-, dijo Bill exhausto, no estaba acostumbrado a correr tanto. Yara comenzó a reír.
La mirada del chico se desvió en dirección a la de Mattis quien en ese preciso instante sujetaba la cadera de Jovanna haciendo ejercicios de calentamiento.
-Para estar tan flaco no pareces estar muy en forma-, dijo la chica con una sonrisa sacando a Bill de sus pensamientos.
-¿En forma? Mis piernas parecen flanes... en los últimos meses he tenido otros problemas que hacer deporte-, dijo Bill exhausto.
Estaba molido, le dolía todo el cuerpo, se dejó caer medio muerto de cansancio en uno de los bancos mientras Yara buscó la pelota de baloncesto.
-¿Puedo sentarme?-, preguntó alguien a su izquierda. Bill levantó la mirada y vio a Mattis.
-Si, claro-, murmuró moviéndose un poco para la derecha.
El chico rubio se dejó caer a su lado mirando al frente. El chico sentía que Mattis ardía por preguntarle cosas... cosas, a las que Bill probablemente no tendría respuesta.
-Ya se que aún no nos conocemos bien, pero me gustaría invitarte a un café después de la escuela, hay un Starbucks muy cerca de aquí.-
El muchacho se frotó las manos mirando a Bill impacientemente, no sabía si hacía lo correcto, solo quería hablar con el nada mas, pero Bill al parecer no tenía ningún tipo de interés en su oferta ya que se levantó sin darle una respuesta y se volvió a dirigir al centro de la pista.
-¡Oye! espera”-, murmuró Mattis reteniendolo del brazo.
-Perdona, no quería sobresaltarte-, dijo soltándolo de nuevo. Bill se dio la vuelta y le miró directamente a los ojos un echo que hizo estremecer al muchacho.
-Mattis... mira se que tienes muchas preguntas y...-
-¡Precisamente por eso!-, dijo Mattis cortandole la palabra.
-Si tu me respondes las miás yo te respondo las tuyas-, una sonrisa se dibujó en su cara.
Bill se quedó callado unos segundos.
-Yo no tengo preguntas-, respondió finalmente.
-Mentira-, dijo Mattis.
Claro que era mentira, tenía miles de preguntas que ardían en su interior pero no quería quedarse a solas con Mattis, no sin haber averiguado mas sobre el. Seguiría leyendo el diario hasta averiguar si podía confiar en el guaperas de ojos verdes. La desconfianza era una de las pocas virtudes que el habían ayudado en su corta vida.
-¿Me estas llamando mentiroso?-, lo ojos de Bill se hicieron ranuras.
La sonrisa de Mattis desapareció directamente de su cara.
-Ehm... yo, claro que no, solo te pido que tomes algo conmigo... te prometo ser completamente sincero respondiendo tus preguntas-, respondió con inseguridad.
-Vale... tu pagas-, dijo Bill y se soltó el pelo quitándose la gomilla que sujetaba su cabello antes de darse nuevamente la vuelta y dirigirse a los vestuarios.
Las clases habían acabado hace unos minutos, algunos de los chicos se habían metido en el baño colectivo a ducharse. Bill no había tenido ganas de hacerlo, una toallita húmeda y su desodorante también cumplirían sus servicios.
Se puso su uniforme escolar y salió a solas de la sala de deporte, no había dejado de llover así que sacó su paraguas para esperara a Mattis justo al lado de la puerta.
Una mano se colocó en su hombro asustandolo.
-Perdona, no había pensado que tardaría tanto-, la voz de Mattis lo sacó de sus pensamientos. Una sonrisa se dibujó en su cara, por suerte el paraguas no dejaba ver su rostro.
“Pues entonces vayámonos”, murmuró Bill agitando su melena y poniéndose directamente en marcha, Mattis comenzó a reír.
“¿Pero a donde vas? Mi chófer nos lleva, el tiempo está super mal y no quiero que te mojes”, dijo y se dirigió justo en dirección opuesta a la de Bill.
El pelinegro se puso colorado, había intentado parecer cool pero solo había echo el ridículo, avergonzado siguió a su compañero.
Callados, uno al lado del otro se dirigieron al aparcamiento. Bill había venido en autobús y le había dicho expresamente a Gordon que no lo recogiera de la escuela.
Mattis se quedó parado justo al lado de un BMW negro, cerró el paraguas y le abrió la puerta a Bill quien se metió directamente sentándose en el asiento trasero. Eran asientos de cuero blanco muy confortables
“Puedes dejar el paraguas en el suelo”, dijo el chico dejándose caer a su lado, agitó la cabeza sacudiéndose el agua de sus mechas rubias.
Bill lo observó con detenimiento... Mattis era realmente un chico muy guapo, unos labios finos pero sensuales, ojos grandes de color verde, parecían los de un tigre, una cara alargada pero a la vez muy suave con unos rasgos masculinos y femeninos a la vez.
Apartó rápidamente la mirada cuando el coche se puso en marcha, al parecer el chófer ya sabía de antemano a donde tenía que ir ya que Mattis no había abierto la boca.
Unas miradas y sonrisas casuales después se quedaron parados en un callejón justo en frente de un Starbucks, no habían tardado ni 3 Minutos en llegar.
Mattis salió automáticamente del coche, cogió el paraguas, lo abrió y esperó a que Bill saliera de vehículo.
-Bueno, cuéntame un poco sobre ti-
Los chicos se habían sentado en uno de las mesas en el fondo del local donde podían hablar con tranquilidad.
-Dejémonos de formalidades-, murmuró Bill “Tu lo único que quieres es averiguar cosas sobre Demian así que haz las preguntas y ahorrame el small talk”, dijo Bill rodando con los ojos.
Mattis apoyó sus codos en la mesa y entrelazó sus dedos.
-En parte si en parte no-, una sonrisa se dibujó en su cara.
-Pero, de verdad que quiero conocerte mejor-, añadió tomando un trago de su taza.
La mirada de Bill se perdió en el café, estaba a rebosar de gente que se refugiaban de la lluvia. La mayoría de ellos eran estudiantes.
-Pues la verdad es que no hay mucho que contar-, murmuró un poco deprimido.
Volvió a dirigir su mirada al frente y agrego.
-Mis padres se separaron cuando aún era muy pequeño, he vivido mucho tiempo con mi madre pero tampoco nos entendemos demasiado bien. Demien y yo... “y al decir el nombre de su hermano paró unos segundos.
-Nos hemos ido separando cada vez mas y mas.
Tengo bastantes amigos, pero no me gusta llamarlos así, son mas colegas porque los verdaderos amigos son los que aprecias y a casi ninguno de ellos lo aprecio tanto como para poder llamarlo de esa forma.-
Al ver que Mattis no reaccionaba siguió hablando.
-Tengo un buen amigo y ese es Andreas, siempre me he entendido bien con el. Me gusta ir de fiesta y dar un poco el cante, no me gusta demasiado la música clásica, por eso no te ofendas si no estoy demasiado impresionado de tus dotes musicales. Toco la guitarra y compongo canciones, en realidad son textos sin importancia pero a veces bueno me siento mejor cuando los... ha da igual-, dijo poniéndose colorado al ver que Mattis lo seguía escuchando con la misma atención que antes.
-No, sigue... la música es la voz del corazón y el consuelo de los enamorados-, el chico rubio comenzó a reír antes de sonrojarse.
-Mi padre solía decirme esas palabras cuando comencé a tocar el piano-, dijo con bastante orgullo.
Bill soltó un bufido.
-Claro, todo es mas fácil si alguien nada en dinero-,dijo fanfarrón y hundió su magdalena en el café.
Mattis dejó de reír y su rostro se volvió a tornar serio.
-Demian también hacía eso...-, dijo con voz apagada mirando la magdalena que se disolvía en el café y los dos volvieron a caer en un largo silencio.
Bill había dejado caer la magdalena dentro del baso, se frotó las manos antes de coger la cuchara para remover el contenido viscoso que se había producido.
-¿Que ha pasado entre vosotros?-, preguntó Bill sin apartar la mirada de su bebida.
-No lo se-, respondió Mattis y bajó la mirada contemplando sus manos.
-Han pasado tantas cosas que al final no se como todo esto pudo acabar así-
La frustración se reflejó en la mirada del rubio. Cerró por un momento los ojos antes de abrirlos de nuevo con un largo suspiro.
Bill se llevó su taza a los labios y comenzó a beber la masa biscosa.
-Pensaba que había hablado contigo...-, la voz de Mattis se había puesto a temblar como aquella vez en los baños.
-¿Yo? Hacía mas de cuatro meses que no había visto o hablado a mi hermano... yo no se absolutamente nada-
Bill dejó su taza vacía encima de la mesa y se levantó del asiento. Mattis se quedó nuevamente callado.
-Gracias por el Café-, murmuró Bill.
-Tomaré el autobús a casa... ya es muy tarde.-
Mattis asintió con la cabeza, sentía que Bill no quería hablar mas del tema, se había prometido un poco mas de esta conversación, pero sabía que no debía obligarlo a hablar, tenía que tener cuidado, no podía tratarlo como a su hermano, los dos se parecían mucho pero en el fondo eran dos persona completamente distintas.
-¿Estas seguro de que no quieres que te lleve?-, fue lo último que preguntó, pero Bill solo negó con la cabeza antes de salir del café que seguía repleto de gente, abrió el paraguas y comenzó a andar carretera abajo, no sabía donde quedaba la parada del bus, pero ya encontraría una. Siempre se había sabido ayudar a si mismo.
-Espero poder repetir esto contigo alguna vez-, murmuró Mattis aún sabiendo que Bill ya no podía escucharlo.
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Gracias












5 comentarios:
xuma...fue deprimente...LLORE!! T_T!!
"Espero poder repetir esto contigo alguna vez"...wouu me quede --- con eso...
cada vez me gusta más esta fic
SUIGIENTE CAPI!! =D pero más largito pa' que dure jeje
SUERTE BYE!!
aaaaaaaaaaaaaaaaaaa la viuda que reputacion tan mala pero e gusto enserio esta super buena me encanto espero el siguiente capi con ansias
enserio me gusta coo escribes
jejjejeje
suerte bye
XD
uia espero que no le pase a nada a bill por culpa de la viuda xD
aw me mori con el encuentro en la cafeteria...
seguilo porfa!
Blume*
no entiendo ake juega mattiss
SIEMPRE Q LEEOO ESTA FIC ME KEDO ASI O.O..
esta trizte pero muy linda...escribes super... aa y una pregunta . se podra?
bueno yo keria pedirte el nombre de la cacion q sale en el video del trailer del Fic Dear Demian. x q me gusto muho pero no se como se llama..podrias ayudarme?
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