Mostrando entradas con la etiqueta Dear Demian 10. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dear Demian 10. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de septiembre de 2010

10.Pasaje Dear Demian...

10.Pasaje

Bill

La puerta se cierra detrás de mí y me recuesto en ella. Acerco mi mano al pecho y siento que mi corazón sigue latiendo con fuerza. Cierro los ojos. Al menos mis problemas de matemáticas se han solucionado. Comienzo a reír y me pongo de nuevo en pie. Estoy a punto de subir de nuevo por las escaleras, cuando escucho una llave en la cerradura. Me doy la vuelta y veo a mi padre entrando por la puerta acompañado por una mujer. Los dos parecen haberse divertido. Gordon deja las bolsas de la compra en el pasillo y le quita a la mujer la chaqueta para colgarla en el perchero.

-Bill, ¿serías tan amable de llevar las bolsas a la cocina?- pregunta mi padre. Sin esperar una respuesta, entra a la sala de estar dejándome a mi a solas con las bolsas.

Suspiro, las cojo sin rechistar y las llevo a la cocina. Un poco cansado me dedico a guardar los alimentos cuando de repente entra mi padre y cierra la puerta de la cocina detrás de sí.

-¿Dónde tenemos el café?- mi padre se dirige a mí.
-No me preguntes, yo no bebo café.

Estoy molesto. ¿Es que soy su chacha o qué? Si no encuentra las cosas, que busque.

-¿Quieres un trozo de tarta?- la sonrisa de mi padre se hace cada vez más ancha. Por fin ha encontrado el café y comienza a prepararlo.
-¿Quién es esa mujer?- pregunto ignorando su pregunta y me apoyo en el borde de la mesa.
-Una amiga que no he visto en mucho tiempo- me responde sacando una caja de la nevera.

La abre y veo una tarta de nata y fresas. La coloca encima de un plato de plata y después coge un cuchillo.

-Sacame unos platos, ¿quieres?

Suspiro y me doy la vuelta para sacar la vajilla de porcelana del armario.

-Coge también los tenedores pequeños.

Pongo los ojos en blanco, pero no me niego a hacerlo.

Mi padre coge la tarta y el café y sale por la puerta. Le sigo con los platos y los tenedores. Ya me he dado cuenta, de que los dos andan un poco bebidos. Dos o tres cervezas supongo, ya que no es normal comer tarta a las nueve de la noche. Nos sentamos a la mesa, desde aquí puedo ver el patio, ha comenzado de nuevo a llover.

-Tu debes de ser Bill, ¿verdad? Soy Katarina- la mujer me estrecha la mano.
-Supongo.

Ignoro a la mujer y me cojo un trozo de tarta antes de desaparecer en mi habitación. Miro a mi padre al pasar. No tengo ganas de ser testigo del ligoneo de mi padre. Que hagan lo que quiera. Estoy enfadaddo. Pensaba que iba a traer la cena y lo único que haces es traer la compra y una mujer. Creo que le da igual que me muera de hambre. Pues entonces comeré tarta.

Todo ese sentimiento, esa emoción que sentí hace unos segundos con Mattis a solas, se ha desvanecido, y mi ego y mi mal humor vuelven a reinar en mí.

Algo deprimido, me siento en el suelo de mi habitación, cojo el mando a distancia y enciendo mi televisión de plasma mientras comienzo a devorar la tarta de nata y fresa.
Cojo el primer trozo en el tenedor y me lo meto en la boca. Lo saboreo lentamente. La verdad es que está riquísima, no hay duda de ello. Comienzo a zapear sin ganas entre los canales. No hay nada los lunes por la noche. Me quedo parado en el cana Pro7 y me enfrasco en una de las series de policíacas que televisan. Después de terminarme la tarta me comienza a doler la barriga. Me acuesto encima de la alfombra cuando, de repente, suena mi móvil. Ruedo hasta mi escritorio y me levanto para cogerlo.

-¿Andy?
-Siento llamarte tan tarde- su voz suena deprimente.
-No te preocupes, aún estoy despierto- murmuro bajando el volumen de la televisión.

Me levanto del suelo y me acuesto en la cama.

-Amelie se acaba de ir- dice Andy para comenzar la conversación.
-¿Y que querías?
-Acabamos de tener sexo- escucho como su voz comienza a temblar. Me muerdo el labios interior y suspiro. Cierro los ojos.
-No se que decir Andy, de verdad, lo tuyo con ella ya es casi enfermizo- lo digo con toda la seriedad del mundo. Mucha gente pensaría que no es para tanto, pero si hubieran pasado como yo tantas horas con él a solas, sabrían que esto va muy en serio.

Hemos pasado muchas horas hablando y llorando juntos, creo que no hubo casi ni un fin de semana sin lagrimas. O era yo quien tenía problemas en casa, o era él el que los tenía con Amelie. Nunca he tenido mal de amores y tampoco los quiero. Es un poco triste saber que no puedo hacer nada más que hablar.

-Lo sé... pero es que ella ha vuelto de sus vacaciones de fin de semana, estaba lloviendo, estábamos solos en casa y pues la he dejado pasar, porque aquí de verdad está lloviendo a mares, y le he ofrecido el sofá y al final hemos acabado como siempre.

Los dos suspiramos como siempre.

-¿Es que no puedes aleajr las zarpas de ella?- la pregunta es más retorica que otra cosa.
-Me conoces.
-Sí, y por eso te perdono.

Una sonrisa se dibuja en mi cara, cuando escucho una risa al otro lado de la linea.

-¿Y qué vas a hacer ahora?
-No lo sé, Bill. La llamaré mañana o algo así. Hablaremos como siempre y espero que esta vez lo arreglemos.
-Vamos, la misma mierda de siempre- aprieto los labios.
-Si, exacto- me responde.
-¿Y como te fue en tu primer día?-, cambia de tema apropósito, pero no me importa.
-Fatal, me pasé los recreos llorando como un idiota en el cuarto de baño. La psicóloga es una puta de mierda, no la soporto, lo peor de todo es que Mattis me ha venido a visitar.

Miro el reloj de la pared y comienzo a sacarme el pantalón y mis calcetines al igual que mi camiseta. Me quedo en boxers.
-¿Y como es?- escucho el interés en la voz de Andy.
-Guapo- respondo un poco cortado.
-Vaya, eso ya me lo imaginaba. ¿Y de qué habéis hablado?
-Pues, la verdad es que no hemos hablado mucho, se ha llevado las fotos suyas y de mi hermano, y me ha ayudado con los deberes de matemáticas- suena idiota, pero es la verdad.
-¿Estáis en el mismo colegio?
-Claro, pero no en la misma clase, aunque tenemos biología juntos.
-¿Crees que tiene interés en ti?
-Eh...- la pregunta me sobresalta un poco, me rasco la nuca-. No lo creo. No nos conocemos.

Escucho un ruido de fondo: es la madre de Andy.

-Bueno, mamá me llama para cenar. Mañana hablamos, si quieres. Adiós.
-Ciao.

Cuelgo el teléfono y me dejo caer hacia atrás con un suspiro. Mattis, un chico realmente interesante, pero me siento un poco incómodo en su presencia. Después de todo, tenía algo especial con mi hermano. Me sentiría realmente mal si comenzaran a surgir sentimientos entre nosotros.

Meto la mano debajo del cojín y saco de nuevo el diario que parece haber estado esperándome todo el día.

~19.09.09

Querido diario:

Estoy sentado en el jardín. Por fin hace un poco de sol y papá no está en casa. Aún es bastante temprano, pero más tarde no voy a tener tiempo de escribir. Mattis viene a ver una película. Joshua y Cristian también vienen, los cuatro somos grandes fans de Tim Burton, así que vamos a ver algunas de sus películas: Joshua tiene toda una colección.

Ayer, en la sesión, estuvimos hablando libremente sobre el sexo en una relación abierta homosexual. Eso quiere decir que tienes un novio, pero los dos tenéis sexo con otras personas o tienes un trío con tu pareja y un amigo. Me parece bien que podamos hablar tan abiertamente de estas cosas, quiero decir, las personas en la escuela sólo hablan de la protección y sobre usar condones, bla, bla, bla..., y nunca se habla sobre preferencias sexuales y que no se debe avergonzar sobre ello. Ya sabes que no me gusta hablar mucho, y por eso no participé mucho en las conversaciones, pero Joshua es un descarado y comenzó a hacer preguntas realmente vergonzosas, pero estoy seguro de que todos y cada uno de nosotros pensábamos igual que él o al menos yo también lo hacía. Nuestros dos orientadores hablaron mucho de su vida privada. Ellos ya son mayores y como pareja homosexual casada tienen bastante más experiencia que nosotros. Qué voy a contarte, son realmente geniales. Me gustaría tener una relación tan bonita como la de ellos.

Mattis estaba sentado a mi lado, estuvimos hablando todo el rato sin parar. Creo que mi corazón casi salta de mi pecho y me sentí realmente bien, ya que nos hemos contado muchas cosas.

Hemos hablado de todos menos del “tema” que estábamos dando. Creo que no lo hemos hecho porque a los dos nos da vergüenza. Me hubiera gustado mucho preguntarle si le gustaría vivir en una relación abierta. Pero como habrás notado, soy un cobarde y no me he atrevido. Joshua casi me mata con la mirada, parece odiarme igual que Cristian, pero no creo que esté enamorado de Mattis. Son amigos, y eso se nota.

Joshua es todo un cachondo. Creo que nadie le ha enseñado modales, nunca he conocido a alguien tan precoz como él. Le gusta hacer preguntas como “Cuando tu pene está erecto ¿Se queda recto o se dobla para arriba?”, “¿Has pensado alguna vez en tener sexo con un hombre bastante más mayor que tu?”, “¿Piensas que los hombres tienen el punto G en el ano?”. Me cae bien, pero a veces pienso que vive en un mundo completamente distinto al mio. Un mundo rosa y adorable con nubes esponjosas de gominolas y árboles en forma de penes gigantes. Nadie ha respondido realmente a sus preguntas, pero creo que le hace más gracia preguntarlas que escuchar una respuesta porque la cara de la gente es realmente espectacular.

Después de las sesiones nos fuimos los cuatro a comer pizza, fue bastante divertido. Mattis y yo nos pedimos una vegetariana. Me gusta más la de salami, pero a Mattis le gustaba más la vegetariana y por eso pedí la misma que el. Ya sé que parezco idiota, pero cerca de él y haciendo estas cosas me siento como en el cielo. Nunca me he sentido así, no son mariposas en el estómago. Yo soy la mariposa que vuela al ritmo de mis propios latidos, y sé que Mattis podrá hacerme caer al suelo con una sola mirada. No creo que haya estado alguna vez enamorado, pero si esto es amor, es una sensación espectacular. Quiero que me vea, quiero que me mire, quiero que me encuentre atractivo, quiero ser el único en sus ojos. Pero la verdad es que no me encuentro demasiado atractivo. No me gusta mi pelo. Es largo y aburrido y este color rubio no me gusta demasiado, estoy pensando en ir al peluquero. Hacerme algo nuevo. Mi hermano siempre ha tenido buenas ideas con los peinados, quizás me inspire un poco.

Bueno, dejo de hablar ya de mi.

Cristian es el único quien no parecía divertirse en esta noche. No se reía de ningún chiste, no quería tomar parte en nuestras conversaciones y lo único que hacía era mirarnos de vez en cuando. No sé qué pensar de él, es muy tímido, pero de todas formas me cae bien. No es arrogante, solamente un poco demasiado tranquilo. Creo que los celos de Joshua le afectan bastante: la pequeña diva no para de criticarlo. Mattis siempre intenta separar a los dos cuando comienzan a pelear, o mejor dicho cuando Joshua comienza a jugar la pequeña zorra del lugar. Nunca aprenderá.

Demian

~*~

El chico tenía la sensación de vivir en un mundo ajeno al de su hermano, como si Demian hubiera vivido en un universo paralelo. Callado e inofensivo, un universo que Bill, por más que corriera nunca podría alcanzar.

Dejó el diario donde se lo había encontrado anteriormente y después se levantó de la cama para sacudir la manta. Ya era tarde, y Bill no estaba demasiado seguro de si iba a coger sueño y fuerzas para levantarse mañana e ir de nuevo a esa horrible escuela. Estaba cansado de pensar tanto, se comía demasiado la cabeza. Estaba cansado de sus pensamientos que intentaban robarle el sueño, cansado de tantas tonterías y misterios, pero sabía que no iba a obtener una respuesta clara de golpe.

El pelinegro se dejó caer hacia atrás acurrucándose entre sus cojines. Abrió los ojos y se quedó mirando la pared unos segundos antes de apagar la luz. Comenzaba a acostumbrarse a la situación de ser hijo único, cerró los ojos y suspiró escuchando el silencio.

Le daba miedo, tenía miedo de dejar de sentir tristeza por su hermano, esa normalidad que parecía querer volver a su vida lo asustaba y más que eso lo enfurecía.

No te olvides de comentar.
Gracias! :)