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sábado, 21 de agosto de 2010

Unbreakable Capítulo. 1

♦Capítulo 1º♦

Kim Joy


Esa misma tarde, después de las clases, Kim decidió ir a casa de Joy. Ella vivía en un piso cono su madre en el centro de la ciudad.

Joy entró primera, mostrándole el piso a su amiga.

– ¿Y tu madre? – preguntó Kim.

– Trabajando, como siempre.

Kim se quedó en silencio mirando el salón.

– ¿En que trabaja? – preguntó la pelirroja y miró a su amiga, esta solo se rascó la cabeza.

– De oficinista. – dijo mientras dejaba su mochila en el sofá.

Hubo un largo silencio, mientras que Joy pasaba a la cocina a por algo que beber, Kim permanecido de pie junto a la puerta, mirando el salón. Una amplia estancia en la que había un televisor, y tres grandes sofás.

Le gustaba mucho, tenia un estilo africano con sillones y sofás de cuero negro, en las paredes colgaban imágenes de animales salvajes y la mesa del sofá estaba decorado con un cuenco de madera africana con canicas transparentes.

– Joy. – dijo Kim en un hilo de voz, la pregunta que le iba a hacer le había estado comiendo la cabeza toda la tarde.

– ¿Qué? – respondió desde la cocina.

– ¿Quién es Tom? – preguntó intrigada, comenzó a morderse el labio inferior cuando vió la cara de su amiga.

– Nadie, él no debe importarte.

– ¿No me vas a decir porqué te pidió que fueras? Todo el colegio habla de el.

– No te importa, deja las preguntas, por lo que mas quieras alejate de Tom – respondió de mala manera.

Kim no hizo ninguna pregunta más, su amiga le ocultaba algo, aún así, lo dejó pasar, por ahora.

– ¿Vamos a tú habitación? – dijo Kim intentando borrar la tensión de la conversación anterior.

– Vale, como quieras.

Pasaron por el pasillo hasta llegar a una habitación del fondo, Joy abrió la puerta y pasó dentro.

– Te advierto que está un poco desordenado. – dijo.

Lo que Kim vio en aquella habitación igualaba más una ciudad después de una bomba atómica a un poco de desorden, el suelo estaba cubierto de ropa, la mayoría de esta era ropa interior. Los cuadernos de la escuela estaban esparcidas por encima de la cama y la papelera estaba más que llena, los envoltorio que ya no cabían en el estaban esparcidos a su alrededor.
El escritorio, o al menos eso pensaba Kim estaba lleno de ropa, cuadernos, papeles y revistas. El armario de madera que se encontraba en una esquina estaba abierto de par en par, a penas quedaba ropa en el ya que esta andaba esparcida por toda la habitación.

La manta de la cama estaba tirada en el centro de la habitación justo en frente del televisor, al lado de aquella manta se encontraban barias botellas de cocacola vacías y una caja de pizza medio llena.
Las paredes estaban pintadas de un morado oscuro y en ellas colgaban posters de bandas góticas y por todas partes había posters de mujeres semi desnudas.

– Vaya, cuando me lo dijiste no pensé que fuera tan…

– ¿Extremo? Lo sé. No te preocupes, esa pizza es de ayer.

– Jajaja. Sí, extremo.

Lo único que estaba correctamente en su sitio, se podía decirse que era un portátil sobre el escritorio. Kim siguió observando la habitación de su amiga y se fijó en dos pósters de chicas.

–¿Suicide Girl?– preguntó Kim señalando un poster.

–Es que las admiro mucho.– contestó una Joy algo nerviosa.

–Sí, he oído hablar de ellas.– dijo mirando un póster de Zui Suicide.


-Siéntate donde tengas espacio-, dijo Joy quitando un montón de ropa del suelo ofreciéndole ese espacio a su amiga para que se pudiera sentar.

-Ok-, respondió Kim con una sonrisa.


Joy se dejó caer rendida al lado de su amiga dándole el baso de beber que había traído.

Las dos se quedaron en silencio hasta que Kim comenzó a hablar.

-Oye Joy ¿Es posible que te guste Andy?-, Kim intentó sonar desinteresada, pero en su interior se moría de ganas por saberlo.

joy se levantó y empezó a caminar nerviosa por la habitación.

– No, no me gusta, él no me gusta.

- ¿¡Que!? ¿¿Mi novio?? No, como has podido pensar eso. - dijo moviéndose más rápido por la habitación.

Los nervios de ella aumentaban.

Kim miró a su amiga un poco aturdida ya que esta acababa de levantase de un salto.

-Bueno y yo que se... no te pongas como una furia...-, la chica comenzó a morderse el labio inferior y siguió con la mirada a su amiga.

No me mires así. - Joy resopló sonoramente.- Yo, bueno, a mi no me gustan... no me gustan los chicos. – dijo en susurro.

-Oh, vaya...-, dijo Kim aclarandose la voz. Miro hacia abajo y fijó el líquido en el interior de su baso.

-¿Entonces eres lesbiana no?-

- Sí...

-Ha bueno, ok-, Kim cogió un trago de su baso y después levantó la mirada para mirara a Joy que se había apoyado en su escritorio y la andaba observando.

Kim comenzó a reír al notar la inseguridad de Joy.

-Claro que si, al menos ya no me tengo que preocupar de que me puedas quitar a mi novio-

la chica suspiró aliviada poniendo una mano sobre su pecho.

- No sabes el peso que me he quitado de encima. - dijo sonriendo.

Joy volvió a sentarse al lado de Kim.

-Bueno, sabes que no tengo prejuicios, me lo hubieras podido haber dicho antes-, dijo Kim pegándole un golpe amistoso a su mejor amiga en el hombro.

-Bueno, al menos ya tengo a alguien que sabe mi secreto.-, las dos se guiñaron el ojo y volvieron a reír.


Joy no se lo había dicho a nadie mas que a su madre y siempre había estado un poco insegura sobre su coming out. La gente solía reaccionar mal cuando les contabas cosas como estas y la adolescentes ya había hecho experiencias desagradables.

Las chicas pasaron la tarde viendo películas en la habitación de la chica rastuda, ya eran las diez de la noche cuando Kim se fue a su casa, rezaba para que sus padres no estuvieran despiertos.

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