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jueves, 2 de diciembre de 2010

Unbreakable Capítulo 7


♦Capítulo7°♦

-¡Joy!-, gritó Kim sobresaltada. -Esto... Tom me había dicho que querías hablar conmigo-, dijo poniendose colorada.
-Ah... si, me dijo que te dijera que comenzaríamos nuestras clases-
La peliroja se quedó quieta.
-¿Clases?-
Joy sonrió -Si, clases de Skate Board y Bicicleta BMX-, respondió.
-¿Van a bajar o se van a quedar allí de charla?-, el conductor las miró a las chicas.
-Oh claro, lo siento-, dijo Kim bajando del vehículo, las puertas se cerraron detrás de ella y Joy volvió a sentarse en su sítio.
¿Clases de... Skate Board y Bicicleta BMX?
Joy le había contado que ella era la que arreglaba las movidas de los miembros pero nunca se hubiera imaginado tenerla como profesora.
El cielo seguía nublado, los días se hacían cada vez mas cortos, ya oscurecía a las 5 de la tarde.
Kim se dio prisa en llegar a casa, abrió la puerta de un tirón, dejó caer sus zapatos en una esquina y subió corriendo las escaleras.
-¿Cariño? ¿ como te fueron tus clases particulares con ese grupito?-
Kim paró en las escaleras. ¿Grupito? Ha si! Le había contado a su madre que después de la escuela se encentrabais con una grupo de gente aficionada al arte y que juntos pintaban cuadros y practicaban sus técnicas.
-Pues...muy bien, hemos comenzado a practicar el Graffitti, nada de vandalismo... Graffitti en forma de artística-, dijo la chica rápidamente.
-Oh, genial me alegro por ti. No he tenido tiempo de hacer la comida así que te pido que te hagas una Pizza que tengo que salir-, dijo su madre antes de desaparecer en la cocina.
Kim suspiró visiblemente aliviada, subió las escaleras y se encerró en su cuarto, no tenía realmente ganas de hacer los deberes y menos pensando en los que le había pasado esta tarde.
Sacó su libro de “Kabale und Liebe” que tenía que leerse, una obra de teatro trágica del “magnifico autor” Gothe.
Le gustaba lengua y no sacaba malas notas en la asignatura, pero de momento no se podía concentrar en estúpidas obras de teatro que a de mas de ser difícil de leer eran un tostón parecido a Romeo Julieta solo que en esta obra el chico acaba envenenando a la chica y luego se mata a si mismo.

Se quedó dormida en su cama y cuando se despertó ya eran las once de la noche, su estómago la había despertado ya que no paraba de rugir.
-Hay madre...-, murmuró cuando vio su reloj.
Bajó a la cocina para hacerse una tostada, su madre se había quedado dormida en frente de la tele... ¿La tele-tienda? No podría comprender como a su madre le podía gustar tanto ver a viejas abuelitas vendiendo bolsos orteros y lociones para rejuvenecer.
Agitó la cabeza y comenzó a comer su tostada y sacó su móvil del bolsillo.
Tenía un mensaje de Joy, la chica subió las cejas y abrió el mensaje.
“Esperame después de la escuela delante de la puerta”, era lo único que ponía.

Como era de esperar Joy no asistió a clase aquel día, Kim le echaba de vez en cuanto una ojeada al reloj y luego a la puerta esperando a que su mejor amiga apareciera en cualquier momento.
Así pasaron las clases, pero Joy no apareció en ninguna de ellas.
-Hasta mañana-, murmuró una chica que se había sentado al lado de Kim.
-Eh...si, hasta mañana-, dijo la peliroja levantando la mano para despedirla.
Se levantó de su asiento y comenzó a recoger sus cosas, era la última en la clase, se dejaba tiempo ya que no quería volver a ese horrible lugar donde trataban a la gente como escoria y trapicheaban con drogas y probablemente también con armas.

Salió de la clase y caminó por el pasillo ya yacía abandonado, hasta ahora nunca se había dado cuanta de que su colegio daba realmente miedo... en general las casas viejas dan miedo.
Kim tragó saliva y salió de la escuela, se dirigió a la izquierda donde se hallaba la puerta, Joy aún no había llegado.
Kim se quedó quieta delante de la puerta cuando esta se abrió de repente.
-Te estaba esperando-, murmuró Joy cogiendo la muñeca de Kim arrastrándola al interior.
La chica de las rastas encendió una linterna y comenzó a caminar.
Al principio, Kim no se atrevió a preguntar a donde iban, pero al ver que estaban cogiendo el camino equivocado se animó a hablar.
-Oye... ¿a donde vamos?-
-A nuestro terreno de entrenamiento.
Las chicas volvieron a coger por una esquina hasta llegar a un gran portal.
-Es la sala subterránea de deporte, antiguamente se usaba para los entrenamientos hasta que la cerraron en 1970 y construyeron la nueva que está justo encima de esta-, dijo Joy con una sonrisa sacando unas llaves y metiendo la en la cerradura.
-Vaya... una pregunta-, la chica se claro la voz antes de seguir hablar.
-¿Tenéis autorización de usar esto?-
Joy comenzó a reír y agitó la cabeza.
-Digamos que... no se atreven a decirle que no a Tom a demás muchas cosas de las que hacemos aquí abajo son... digamos secretas-

La sala era enorme, el suelo que anterior mente debía tener el mismo suelo que la sala de deportes de arriba, estaba cubierto en parte por tierra, cemento y por goma dura.
Por todas partes había rampas y obstáculos.
-¡Bienvenida a mi mundo!-
De repente, un chico salido de la nada saltó por encima de una rampa dando una voltereta en el aire y se quedó quieto al lado de Joy, se quitó el casco y agitó su pelo medio largo de color marrón.
-Amiga, te presento a Alexander, va a ser mi suplente cuando yo no pueda darte clases.
El chico bajó de su bicicleta y me dio la mano.
Llevaba una sudadera de color azul oscuro, unos pantalones cortos y unas Vans verdes fluorescentes desgastadas.
-Llamame Alex-, dijo quitándose las gafas de sol que había estado llevando todo el tiempo, tenía los ojos de un color extraño, eran casi amarillos y parecían los de un gato. Kim se quedó embobada observantes como una niña curiosa.
-No te asustes, tengo un falo en la pigmentación de los ojos- dijo poniendose de nuevo las gafas y comenzó a sonreír.
Kim se puso colorada al notar que se había quedado mirando a Alex como a un extraterrestre.
-Bueno, dejémonos de charla, es una pena que en nuestra primera clase te tenga que dejar con el chaval a solas.-, suspiró Joy y miró su reloj de pulsera.
-Tratamela bien y por favor no la asustes con tus historias sobre tus accidentes con la patinete que a la gente normal se nos revuelve el estómago al escucharlas-, dijo con voz amenazante.
Alex comenzó a reír y le guiñó el ojo.
-No te preocupes-, dijo cogiendo a Kim por los hombros.
-Nos lopasaremos bien-, dijo y levantó la manos para despedir a Joy quien se fue, no sin antes darle un beso en la mejilla a su amiga.
-Aley no es peligroso solo un guaperas y un charlatán, no te creas ni la mitad de lo que te diga y si empieza con historias asquerosas de hospitales y de como le tuvieron que implantar un nuevo hueso ni le escuches-
No eran realmente las palabras adecuadas para tranquilizar a una persona, pero Kim sabía que su amiga intentaba todo lo posible.
-Está bien-, murmuró Kim.

-Bueno, nos quedamos a solas, lo primero que vamos a hacer hoy es conducir un poco con la Bici BMX, es un modelo pequeño todo terreno para hacer trucos, pero son los mejores al huir por pequeñas calles estrechas como los del barrio bajo de Hamburg-, dijo Alex acercándose a una puerta y la abrió.
Era una pequeña especia de garaje, estaba lleno de bicicletas BMX, Skate Boards, herramientas y piezas de repuesto.
-Wow-, suspiró Kim acercándose a Alex.
-Es nuestro pequeño tesoro, todas estas bicicletas estaban rotas pero Joy y yo las hemos reparado y restaurado para la banda. A Tom no le gusta gastar demasiado dinero en la seguridad de sus miembros, digamos que le importa un carajo si una bicicleta tiene un volante o no y por eso nos ha dado un presupuesto muy pequeño para estas cosas, pero al final en las competiciones de bandas compra una bicicleta excelente para fardar delante de sus enemigo-, dijo el chico bastante orgulloso.
Kim comenzó a sonreír al sentir la mano del chico acariciando en su espalda.
-No te preocupes, no te va a pasar nada y nadie te va a perseguir, eso solo les para a los trapicheros y a las personas idiotas-, murmuró antes de sacar una de las bicicletas del garaje. Era de color negro y tenía rallas de color plata y blanco.
-Esta tiene que tener tu altura, tiene un asiento muy cómodo y es bastante ligera. Perfecto para una mujer y principiante-

Oh si... principiante, no sería la última vez en la que Kim escucharía esa palabra. Pero al menos Alex parecía muy simpático y Kim se sentía aliviado por ello, ya que la chica no soportaría mas presión en su vida y menos después de las clases agotadoras que había tenido ya con Bill.
-Por cierto... ¿como era tu nombre?- preguntó el chico.
-Kim-, respondió nuestra protagonista.
-Bienvenida a nuestra crew, Kim-

lunes, 8 de noviembre de 2010

Unbreakable Capítulo 6º

♦Capítulo 6º♦

Un día más, la lluvia caía sobre las calles de Hamburgo. Faltaban unos minutos para que el autobús llegara al instituto y Kim no pensaba en otro cosa que en ellos. En ese extraño ayer que la inquietó tanto. La dejó a los pies de ese gran edificio que estaba lleno de jóvenes moviéndose por el patio delantero. Kim entró a la cafetería y se detuvo a unos pasos de la puerta, con la esperanza de encontrarse con la mirada alentadora de Joy, pero no la halló, definitivamente no iba ha venir a clase. Iba a retroceder cuando sin querer se chocó con alguien más alto que ella, la chica se apartó perturbada por el choque, alzó la mirada y se encontró con la mirada fría del chico.

- Lo siento -, susurró algo asustada.

Hizo un ademán de sonreír, pero no llegaron a curvarse sus labios del todo y Bill siguió andando. Kim contempló como se sentaba en una mesa solitaria al fondo de la cafetería, que parecía ahora estar más lejano al resto de los alumnos, notándose la particularidad del chico. Tom se sentó a su lado, vio como compartían un par de palabras, Kim se había quedado ensimismada mirándoles, y entonces sus ojos se volvieron contra ella. La chica se sobresaltó al instante, su corazón latió velozmente, nunca más volvería a observarles del mismo que lo hacía antes ahora que sabía su secreto. Cuando se quiso dar cuenta ellos ya estaban frente a Kim. Ella pegó brinco, y bajó la mirada al instante.

- Habla con Joy -. Dijo Tom. Y se marcharon.


[…]


El timbre final despertó a una distraída Kim, que estaba metida en sus pensamientos. ¿Para qué tendría que hablar con Joy? Ya hablaría con ella cuando llegara a casa.

Al salir del centro, vio la puerta a donde tenía que dirigirse, se acercó algo insegura, pero no quería saber que pasaría si desobedecía las órdenes de ellos. Tocó dos veces y esperó paciente, pero nadie le abrió. Volvió a tocar, cuando la puerta se abrió de repente.

- Bill te espera. Es la última puerta, ¿vale? -. Dijo Georg con un tono desagradable.

Kim le miró de reojo, no iba a replicar y siguió el camino que Georg le había dicho. Nunca le había caído bien, a lo mejor por esa pinta de mafioso que tenía. Llegó a la puerta y volvió a tocar dos veces. Bill no se demoró en abrirle, y ella volvió a quedarse con ese chico tan poco singular y rodeada de sprays de pintura de diversos colores.

- ¿Qué tengo que hacer? -. Dijo Kim.

Bill la miró desquiciado. Ella cogió un bote cualquiera y esperó las órdenes del chico.

- He podido comprobar que graffiteas muy bien. Sólo necesitas modificar un par de cosas -. Dijo Bill desinteresadamente. Le dio un boceto de un graffiti algo más complejo que lo primero que hizo. Le miró incrédula, pensaba que ella sería capas de algo así. Esto era demasiado.

- ¿No puedo hacer algo más sencillo? – Dijo Kim tímidamente.

Bill la miró serio, bastó con eso para que ella comenzara ha hacer las líneas base del graffiti.

- Voy a tomarme un té -. Dijo marchándose. Al parecer le gustaba tomar té.

A las dos horas Kim había acabado ese grandísimo graffiti que ocupaba una sábana entera, mezclaba una cantidad distinta de tonos rojos y azules impresionantes. Pero lo que la extrañaba era esa gran esencia de Bill, no creía que se tardara tanto en tomarse un té. Dejó los botes en el suelo y llevó su mano al bolsillo del pantalón, al ver que eran las cinco de la tarde y aún le quedaban muchos deberes por hacer, decidió coger su mochila y marcharse. Pero se detuvo en seco, tal vez no debía marcharse hasta que ellos vinieran. Volvió ha mirar el móvil. Mejor me marcho, no me gusta estar aquí. Kim se apresuró a abrir la puerta, y salir al pasillo que seguía siendo para ella tan oscuro y siniestro, ha saber que atrocidades habían contemplado estos muros. La chica comenzó a caminar haciendo el menor ruido posible, cuando unas voces procedentes de una sala con la puerta abierta se escucharon y ella se detuvo.

- No quería llegar a este extremo -. Dijo Tom.

- Pero lo haremos si hace falta -. Continuó Bill.

Kim se asomó ligeramente, y pude ver a Tom sentado en su mesa y a Bill a su lado, un chico de su misma edad que no había visto en su vida, estaba de pie casi al lado de la puerta, cabizbajo; sin atreverse a mirar el rostro de Tom. Georg salió de entre la penumbra, el chico retrocedió asustado, sabía que lo que había hecho era imperdonable pero lo hizo por sus razones, para salvarse de los otros. Le habían cogido desprevenido y ahora que Tom lo sabía no esperaba que se apiadara d él.

Georg agarró la garganta del chico y le elevó en el aire. El semblante de Bill se mostraba frío, en cambio Tom tenía una expresión de decepción.

Se veía como sus dedos se hundían en su cuello, la expresión de dolor del chico era horrorosa, le estaba asfixiando.

- Déjale -. Dijo Tom secamente.

Dejó que cayera al suelo, el chico comenzó a tomar aire intentando volver a su ritmo normal. Pero en aquel momento en el que había dejado de respirar el pánico se aferró a él. Pensó que su vida iba a acabar en ese preciso instante. Tom se levantó y caminó hasta donde estaba el chico, se agachó hasta quedar a su altura y le observó indignado.

- Si vuelvo ha saber de ti, me aseguraré de que no vuelvas a casa con extremidades. ¿Has entendido?

Él asintió lentamente y esperó a que le dejara marchar. Tom se retrajo y volvió a su silla.

- ¡Lárgate! -. Gritó.

Se levantó torpemente y salió de la habitación lo más rápido que pudo, por suerte sin darse cuenta de la presencia de Kim.

- ¡Joder! -. Gritó Bill enfadado -.No me puedo creer que ese idiota nos engañase de tal forma.

- ¿Cómo he podido estar tan ciego? -. Se replicó Tom.

- Está claro que no se puede confiar en cualquiera -. Añadió Georg.

Los gemelos dirigieron sus miradas al chico, él al darse cuenta de sus miradas desconfiadas habló:

- No pensareis en serio que yo… Llevo con vosotros desde el principio, y al margen de esto nos conocemos desde que éramos unos críos -. Replicó Georg.

- Mike era la putita de mi hermano. Le hacía esto, lo otro… si hasta se atrevió ha ensuciarse las manos con las drogas. Si Tom le hubiera pedido que le limpiase el culo lo hubiera hecho.

Tom resopló sonoramente, se recostó en la silla y pensó en Gustav; primero pensó que tal vez no fuera del todo cierto cuando Gustav le dijo que vio a Mike con uno de los otros, ellos dos nunca se llevaron muy bien. Pero, le vio con sus propios ojos, casi le parte la cara, tuvo que contenerse para no llamar la atención de los otros y cometer un error imperdonable.

- De todas formas nos dimos cuenta a tiempo, si esto lo hubiéramos ignorado por más tiempo nos habría causado una horrible perdida en nuestro negocio -. Dijo Bill.

- Kim -. Pronunció Georg.

Su corazón casi se sale de su pecho al escuchar su nombre. Pensó en intentar huir antes de que ocurriera algo peor… pero las siguientes palabras la tranquilizaron a la vez que

la pusieron más nerviosa.

- ¿Y si ella es de los otros?

- ¡No! -. Respondió Tom al instante -. La elegí sabiendo que no me decepcionaría.

Kim suspiró aliviada. Pero no duró mucho ese instante de calma, algo la agarró del hombro haciendo que pegara un gritito. Inmediatamente una mano se puso en sus labios, sintió como le cogían de las muñecas y tiraban de ella hacia atrás, vio como las sombras de Tom y Bill se aproximaban a la puerta y ella no hacía más que retroceder. Bill asomó su cabeza, pero por suerte no le dio tiempo a verla puesto que ella ya estaba escondida en una habitación cercana.

- ¿Joy? ¿Qué haces aquí? -. Dijo Bill.

- Acabo de llegar -. Respondió.

- Hemos escuchado una especie de grito.

- No sé yo venía a buscar a Kim -. Dijo la chica.

- ¡Kim! La había dejado en la habitación hace más de dos horas.

Ambos fueron a la habitación del fondo, donde supuestamente estaría Kim, pero no encontraron. Sintió que la empujaban hacia fuera, y allí estaba, plantada en medio del pasillo; la cara de Joy y Bill era de desconcierto total, pero no superaba la expresión de Kim al ver que Gustav había sido quien la apartó de ahí.

- Kim, no salgas de la habitación sin que yo vea tu trabajo -. Dijo Bill muy serio antes de marcharse.

Joy se acercó y solo dijo un “vamos”. Salieron del sótano y se aproximaron a cruzar la calle e introducirse en la cafetería más cercana. Joy fue a la primera mesa libre que había y se sentó sin decir nada.

- Tú y Gustav me tenéis que explicar un par de cosas -. Habló por fin.

- Y tú a mí me tienes que decir que hacías espiando a Tom y Bill.

- No les espiaba -. Dijo Kim apresuradamente -. Sin querer escuché una conversación.

- ¡Kim! ¿Pero por qué no me haces caso? Entre menos sepas mejor, y vas y…. De verdad que no te entiendo.

- No lo hice aposta. Y encima Gustav me asustó y casi me meto en la mierda por tu culpa -. Dijo en un tono más severo.

- No sabía que ibas a gritar.

- Eso da igual ahora. Lo importante es saber que escuchaste -. Dijo Joy seriamente.

Kim se quedó callada al ver a la camarera venir. La mirada asesina de Joy casi espanta a la pobre mujer de ahí, aún así se atrevió a tomar nota.

- ¿Qué van a tomar? -. Dijo con voz temblorosa.

- Todavía no lo hemos decidido -. Dijo Joy echándola -. ¿Qué escuchaste? -. Insistió.

- Iba a salir, cuando escuché a Bill y Tom hablar con un chico, Mike se llamaba.

Gustav la observó con los ojos muy abiertos, esperando a que hablara. Joy seguía contemplándola muy seria.

- No me mires así -, dijo Kim -. Casi le matan delante de mí, les había traicionado con los otros.

- Kim no… No puedes andar por el sótano como si estuvieras por tu casa. ¿Entendido?

- Pero, ¿quién era Mike? -. Preguntó Kim.

- Él era el perrito faldero de Tom. Hacía todo lo que el quería, se aseguraba de pillar la coca y todas esas porquerías. Daba algo de lastima, se dejaba influir demasiado por él -. Dijo Gustav.

- Le digo que entre menos sepa mejor, y le cuentas de todo. Me da que no me estáis haciendo caso -. Dijo Joy muy indignada.

- Solo he respondido su pregunta. De todas formas, no ha sido para tanto -. Respondió.

La camarera volvió ha acercarse nosotros tímidamente, esta vez Joy no la mató con la

mirada, sólo le pidió tres cafés. Nos quedamos en silencio sorbiendo lentamente nuestras bebidas, pero Kim necesitaba seguir indagando.

- ¿Y ellos? -. Dijo Kim en un susurro.

Ambos levantaron sus cabezas y miraron a la chica sin saber una respuesta adecuada, luego se miraron entre ellos, y sorprendentemente fue Joy quien habló.

- Aquí hay dos notables bandas, nosotros, los Umbreakable. Y los otros, básicamente la competencia. Y no insistas porque no pienso decir nada más.

Joy y Kim salieron del café después de haberse despedido de Gustav. Cogieron el último autobús que salía a las ocho de la noche. Kim miró a su amiga, que estaba apoyada sobre el cristal con los ojos cerrados.

- Joy…

- ¿Sí? -. Dijo sin abrir los ojos.

- ¿Cuántos años llevas en esto? -. Preguntó.

Joy abrió los ojos de golpe y observó a su amiga con pánico.

- Más de lo que yo quisiera -. Fue lo único que dijo.

El autobús llego a la parada donde Kim y Joy tenían que bajarse pero Joy se quedó ahí.

- ¿No bajas?

- Tengo asuntos pendientes -. Dijo en un tono misterioso.

Kim bajó cuando se acordó de algo muy importante que tenía que preguntarle. Esa frase tan misteriosa que le había dicho Tom fuera de la cafetería. ¿Qué tendría que hablar con Joy?

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miércoles, 13 de octubre de 2010

Unbreakable capítulo.5

♦Capítulo5°♦


Joy la esperaba afuera de la habitación.

-Ven, te llevaré a fuera-, dijo con una mirada seria.

Kim la siguió. Tom se había quedado detrás de ellas y no siguió caminando.

Joy había cogido a Kim de la muñeca y la arrastró detrás de ella.

-¿Porqué me han dejado hacer un graffiti?-, preguntó la pelirroja confusa.

Joy se quedó quieta de inmediato, se dio la vuelta y miró a su amiga. Sus ojos brillaban de una una forma misteriosa y a la vez amenazante.

-Te dije que no te acercaras a el-, comenzó su regañina.

-Creo que te va a reclutar-, respondió la pregunta.

-¿Reclutar?¿Para que?-, Kim se frotó la muñeca de la cual Joy la había traído arrastrando.

-¿Para que? Pues te voy a decir para que, sus juegos de bandas. Necesitan un nuevo sprayer.-


Kim se quedó quieta y comenzó a tartamudear.

-¿Juegos de Bandas? ¿Pero de que me hablas?-


Joy siguió caminando, tenía miedo de que alguien las pudiera escuchar.

-¿Es que no comprendes lo que pasa? Tom y su banda son criminales, gente sucia de este colegio. Vienen del barrio mas bajo que puedas pensar-, murmuro Joy.

Sabía que se estaba insultando a si misma ya que no obstante ella pertenecía esa banda.

-¿Criminales?-, chilló Kim y se tapó la boca para no volver a gritar.

-Si, Tom vende drogas, roba, hace encargos o mejor dicho se gana su paga con delitos.

Aquí hay varias bandas que compiten una contra la otra para ver quien se gana el territorio en esta ciudad, digamos que luchan por el respeto absoluto. Cada uno tiene un símbolo.-


Joy abrió una puerta y las chicas llegaron a fuera del sótano.

Kim había comenzado a tener miedo, miles de pensamientos locos de muertos enterrados en los muros de la escuela, asesinatos y traficantes de drogas comenzaron a rondar por su cabeza.

Comenzó a marearse de coger tanta aire a la vez.

-Tranquila-

-¿Y tu que haces en la banda?-, preguntó Kim directamente, ese fue el último pensamiento que le vino a la cabeza después de ordenar el desastre que se había armado allí arriba.

-Pues. Hago encargos y me encargo de los medios de transporte, solemos utilizar mountan bikes o skate boards todo terreno. Y yo me encargo de que cada uno de los miembros tenga un medio de transporte, enseño a montar en el skate board y esas cosas-, dijo y se aclaró la voz. Se dio la vuelta y miró a su amiga los ojos.

-No toco las drogas y si es eso a lo que te refieres-, dijo con una sonrisa.

De alguna forma u otra Kim comenzó a tranquilizarse después de escuchar las palabras de sus amiga.

-Pero...-

-No te preocupes Kim, no dejaré que te pase nada y si haces siempre lo que Tom te dice no te va a pasar nada en absoluto-


Las chicias comenzaron a correr, la lluvia se fue intensificando, aún tenían que alcanzar el bus que llegaba a las cuatro menos diez para volver a casa.





Kim se miró en su espejo, hoy habían pasado muchas cosas y no sabía como debía reaccionar, aún estaba demasiado aturdida por las palabras de su mejor amiga.

Drogas... armas... Bandas criminales.

Todas esas cosas eran temas de películas y no temas que se deben tratar en la vida real.

Quizás en Nueva York pero no en Hamburgo la ciudad del comercio.


No había acudo ni a comer ni a cenar, se había pasado el día encerrada en su habitación googleando a Tom y su Banda, los Unbreakable a ver si encontraba alguna información sobre ellos en facebook o blogs.

Pero no dio con ellos, eran como fantasmas en la sombra. Solo se topó con el reportaje del estudiante que había fallecido en 2007 en aquel instituto.

El símbolo de la banda se halló al lado del cadáver, pero nadie pudo probar que habían sido ellos y así dejaron a Tom libre de cargos.


El estómago de la chica se había encogido amas no poder. ¿En donde se había metido? Una banda criminal que pueden haber asesinado aun muchacho...

Esto se estaba convirtiendo en algo serio y contras mas pensaba en ello mas pánico le daba ir mañana a la escuela, tener que volver a bajar a ese sótano mugriento y apestoso. Seguramente seguiría obteniendo clases con Bill. Tendría que acatar ordenes.


Joy le había dicho que era mejor que ella no supiera tanto “Mientras menos sepas, mas segura estas”, le había dicho su amiga antes de dejarla sola en la entrada de su casa.


Se quedó dormida después de revolcase mil veces en su cama, las pesadillas que le persiguieron aquella noche no la dejaban dormir bien, siempre se despertaba sobresaltada imaginándose a Tom escondido en una de las esquinas intentando asaltarla con un cuchillo.


-Kim, despierta, vas a llegar tarde-, escuchó de pronto una voz que la sacó de sus sueños.




___________________________________________________


Es Poco, pero es lo que hay...


Bueno chicas, ya se que no es demasiado D=

O sea el capítulo está super corto y aporta pocas informaciones, pero es que hannah no ha podido escribir y por eso este capi es enteramente mio. Lo hago para que podais seguir leyendo y que no perdais el hilo ;)


Hay dos notícias.

La buena: Dear Demian el nuevo capítulo está terminado.


La mala: Aún lo tiene que corregir ;) o sea mi betadora Qhel tiene trabajo.


PD: Ya que habeis tenido que esperar tanto, voy a hacer un especial! Un Flash Black de Mattis y Demian ;)

Describiré lo que pasa después de la entrada del diario!!


Espero que os guste. En cuanto lo tenga coreregido lo subo y me pongo directamente a acabar el especial!!


Chao!

Cassy


Si lees comenta porfavor :)
Gracias

lunes, 4 de octubre de 2010

Unbreakable Capítulo 4

♦Capítulo 4°♦


-¿Quien molesta?-, dijo una voz masculina desde adentro.

-La he traído-, dijo Gustav y posó una mano en el picaporte de la puerta.

-Entrad-, dijo la voz.


Kim dio instantáneamente unos pasos hacia atrás cuando Gustav se dispuso a abrir la puerta, pero este la cogió del brazo impidiéndole la escapada. La puerta se abrió silenciosamente.

-Venga entra-, murmuró Gustav y la empujó, con suavidad, a dentro de la habitación que en cambio del resto del pasillo estaba muy iluminado por lamparas amigables que colgaban del techo.

Parecía un despacho, había varios sofás, una mesa de billar, una tele de plasma, en la esquina había un escritorio de madera oscura y el suelo estaba cubierto por alfombras.

Detrás del escritorio había alguien sentado, esta persona parecía estar en pensamientos leyendo unos documentos que se hallaban encima de la mesa.

El chico de las gafas sonrió a la chica antes de salir por la puerta dejándola a solas con el chico que se hallaba detrás del escritorio.

-Vaya... Te estaba esperando-, Tom dejó las cosas que estaba leyendo encima de la mesa y subió la mirada.

Kim se apoyó en una pierna y puso sus brazos detrás de la espalda entrelazando los dedos, estaba nerviosa y una de las razones era la mirada inquietante del chico de las rastas.

-Aquí esto..-, dijo Kim con una risa nerviosa.

-No seas tan tímida, ven aquí y siéntate-, el chico señaló la silla que quedaba en frente de la mesa, una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, pero sus ojos siguieron sin reflejar emociones.

Kim, sorprendente mente, se puso en marcha, dejó su maleta al lado de la silla antes de sentarse en ella.

Tom, metió la mano en uno de los cajones y sacó un folio, un lápiz al igual que una goma de borrar y un sacapuntas eléctrico.

-Dibujame algo, me da igual lo que dibujes, quiero ver lo que sabes hacer-

Con un breve movimiento de mano desinteresado volvió a dirigir su atención a sus documentos ignorando a la muchacha.

Kim no era de esas chicas que se dejaban decir algo tan fácilmente y menos de un chico, pero ese Tom le influía respeto.

Después de unos segundos cogió el lápiz y apoyó la punta en el papel que seguía en blanco, no le costaba ningún tipo de esfuerzo imaginarse algo para dibujar así que no tardo en decidirse.

Tom, que al parecer no tenía nada mejor que hacer, ya que había vuelto a guardar los documentos, se quedó contemplándola, veía como comenzaba a hacer los primeros trazos con el lápiz haciendo un pequeño boceto de una caricatura.

Eran pequeños gnomos graciosos que bailoteaban y jugaban encima de unas setas que formaban el nombre “Kim”

El muchacho, se inclinó un poco hacia delante, subió una ceja, parecía estar impresionado de la rapidez y facilidad con la que Kim trabajaba, pero no la interrumpió en ningún momento.


La adolescente no se dejó inquietar pos las miradas. Siguió dibujando. Uno de lo gnomos tenía una barriga enorme y una barba bien graciosa. Lo último que añadió al dibujo fueron las sombras de los personajillos graciosas.

Tom sonrió satisfecho. “Tienes mucha imaginación”, murmuró mas para si que para ella, cogió sin previo aviso el dibujo terminado y lo contempló a la luz.

-Gra...-, pero Tom le cortó la palabra -Ven conmigo-, el chico se levantó alzándose hasta su estatura natural, le sacaba casi dos cabezas a la chica.

Dio la vuelta al escritorio, que para el gusto de Kim tenía un estilo demasiado serio para alguien como Tom y se dirigió hacia la puerta.


Kim, que seguía casi paralizada de miedo, siguió a Tom sin decir una palabra.

Los dos caminaron por el pasillo que se extendía bajo la escuela.



Continuaron por el pasillo, que cada vez se iba haciendo más oscuro y estrecho, hasta llegar al final, donde se encontraba una puerta de madera oscura. Tom abrió la puerta y entraron a una estancia amplia, con barios muebles cubiertos por sabanas blancas, al igual que el suelo donde había botes de spray y resto de pintura. Gustav y Bill estaban ahí, esperándola.

- Ya sabéis que hacer -. Dijo Tom antes de cerrar la puerta. El silencio se hizo sepulcral. Ellos permanecieron quietos, Gustav se mantenía por detrás de Bill, éste la miraba de arriba abajo, analizándola. Mientras que Gustav subía la mirada de vez en cuando tímidamente.

- Kim -. Dijo Bill rompiendo el silencio -, si Tom te ha mandado aquí será por algo. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su cara.

Ella no paraba de mirar a su alrededor con cierto grado de temor.

- Aún no sé que hago aquí -. Dijo en un susurro.

- Coge el bote.

Kim bajó la mano y cogió uno de los sprays del suelo al azar.

- ¿Qué quieres que haga con esto? – preguntó curiosa.

Bill hizo una mueca de indignación. Pero sabía que su hermano nunca le defraudaría.

- Pues grafitear-

Kim le miró confusa, ¿por qué tanto empeño con los dibujos?

- Sí, pinta sobre la pared. Hay que comenzar con algo.

- ¿Cómo? Tengo qué dibujar sobre la pared.

- Obvio. ¿Cómo crees que se hacen los graffitis?

La chica estaba más confusa que antes, ¿graffitis? ¿Enserio? Pero si nunca había hecho algo así.

- ¿Para qué? -. Kim dejó de hacer preguntas, ya que Bill parecía cada vez más irritado.

- Eso ahora da igual. Sólo tienes que plasmar sobre la pared lo que le has dibujado a mi hermano.

Bill se adelantó hacia la puerta, Gustav le siguió.

- Iré a tomar té -. Dijo antes de marcharse, dejando a Kim a solas.

La puerta se cerró, dejándolos a solas en la silenciosa habitación. Al fin y al cabo solo tenía que dibujar lo que hizo en el papel, pero más grande. Inspeccionó la habitación y buscó los colores que prefería para el dibujo.

-Vamos Kim -. Se dijo decidida. Apretó la boquilla provocando que la pintura saliera del orificio. Trazó poco a poco las primeras líneas que formaban la “K” y poco a poco fue haciéndolo.


[…]


Bill repasó las líneas del dibujo que había echo Kim, cogió un sorbo de su Té.

- Ella dibuja bien -. Murmuró Bill ignorando a la muchacha contemplando el grafitti.

- Pero tú le tienes que enseñar lo primordial -. Añadió Tom, su mirada era crítica y aún no parecía satisfecho-

- Necesitaba partir de una base y así enseñarle bien.-. Dijo Bill intentando sonar inteligente al lado de su hermano.

Los dos juntaron sus cabezas y comenzaron a discutir algo que la chica no podía escuchar.

- Mañana a la misma hora, aquí abajo, George de abrirá la puerta cuando llames-, dijo Tom dirigiendo a la chica la puerta, a esta no le dio ni tiempo de seguir preguntando.

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domingo, 29 de agosto de 2010

Unbreakable Capítulo. 3

♦Capítulo 3°♦


-¿Donde has estado?

La voz de Kim asuntó a Joy quien volvía a la clase como si nada hubiera pasado.

-Tenía cosas que hacer-, respondió la chica de las rastas con inocencia.

-Bueno, por cierto, ya he conocido a tu tan misterioso Tom y no es tan malo como me habías dicho-, dijo Kim cruzándose de brazos fijando a su amiga con la mirada.

Joy abrió los ojos de par en par.

-¿Es que estas loca? ¿Has hablado con él? No quiero que te metas en sus asuntos de verdad, puede ser...-, pero la pelirroja no dejó que su amiga acabara.

-Bueno, no es para tanto, solo le he dicho mi nombre y nada mas, ha visto mis dibujos y yo intentando seguir tu consejo no he hablado mucho con él, tranquila-

Joy suspiró y escondió la cara entre sus dedos ajustando la cabeza.

-Es que no escucha la niña...-

Volvió a subir la mirada.

-Con que sepa tu nombre y que sabes dibujar bien ya es suficiente-, murmuró la chica de las rastas con seriedad.

-Te lo digo yo, aléjate de Tom, ya es bastante peligroso que me conozcas a mí-

-A mi no me ha parecido un chico peligroso, además ha sido bastante agradable conmigo.

- Podrá parecer todo lo que quieras, pero, no es buen chico, así que será mejor que no te acerques a él.

Joy se adelantó unos pasos, aún tenían que ir a su última clase. Kim la siguió, meditando una y otra vez en lo mismo, en la última frase dicha por su amiga, ¿quién era ese Tom? Y ¿qué hacía?

Las chicas caminaron en silencio a su última clase, que trascurrió tan lenta y cansina como siempre. Al terminar quisieron quedarse en la biblioteca, ha hacer todos los deberes del día, nada más ni nada menos, que, matemáticas, tres páginas de literatura, e historia.

Las chicas se sentaron atrás en una mesa escondida entre filas de estanterías y libros anticuados de literatura alemana del siglo 15.

La biblioteca no era realmente de la escuela sino que formaba parte de la ciudad, pero quedaba justo al lado de ella.

Joy estaba sentada metida n un libro sobre Goethe cuando de repente alguien se acercó detrás de ellas y posó sus grandes manos calientes sobre sus hombros congelados.

-Hola-, dijo aquella persona inclinándose hacia abajo acercando su boca a la oreja de Joy.

Kim levantó la vista y vio en unos ojos marrones que la miraban.

El chico soltó los hombros de Joy y se sentó en una silla al lado de las dos chicas.

-¿Que haces aquí Gustav?-, preguntó Joy irritada e intentó disimular el color carmín de sus mejillas y la piel de gallina que se había producido por el escalofrió.

-Os venía a buscar-, el chico puso entonación en la palabra "os" y se ajustó las gafas que llevaba puestas.

El muchacho de estatura fuerte tenía una forma muy peculiar pero parecía ser muy amable. Su mirada siempre cambiaba de Joy a Kim quienes también lo andaban observando.

-¿Os?-, Joy se cruzó de brazos, ya se lo había imaginado.

-Ordenes de arriba-, dijo el tal Gustav levantando las cejas.

-Nada de órdenes de arriba, dile que no nos has encontrado-, murmuró Joy y comenzó a recoger precipitadamente sus cosas.

-Nos vigilan-, dijo Gustav con tranquilidad juntando las cúpulas de sus dedos y Joy dejo de recoger sus cosas de inmediato.

-Vamos cachi chiflada, eso te pasa por meterte en cosas que no te convienen-, dijo Joy y metió todas su cosas en la maleta antes de levantarse. El chico corpulento de cara amable se quedo sentado educada mente hasta que Kim hubiera acabado de recoger sus cosas y se ofreció a llevarle la maleta.

-Gracias-, dijo Kim un poco sorprendida.

-Capullo-, murmuró Joy y se puso en marcha.


Los tres adolescentes salieron al patio de la escuela, cruzaron el terreno desierto y se dirigieron a la parte trasera de la escuela donde había una puerta igual de vieja que Kim había visto esta mañana.


Gustav metió una mano en el bolsillo para sacar una vieja llave y la metió en el cerrojo, este comenzó a chirriar y crujir cuando el rubio le dio la vuelta y poco después se vieron en un pasillo oscuro. Holía a humedad y mugre, Kim se tapó la nariz al entrar, Gustav le hecho una mirada disculpate antes de encender la luz.


Joy cogió la mano de Kim quedándose al lado de su amiga la cual comenzaba a tener un poco de miedo.

El pasillo estaba pintado de color tierra y la pintura ya se caía de las paredes, hacía bastante frió en este especie de sótano.

Al final del pasillo había una puerta, Gustav la abrió nuevamente con otra llave y se vieron en una pequeña sala que daba a otros tres pasillos que se estrechaban a la derecha, la izquierda y el frente.

La diferencia de esta sala y el pasillo que habían cruzado antes es que esta parte del sótano parecía estar renovada, ya no olía a mugre y suciedad y las paredes estaban puntadas de un tono gris muy agradable.

-Andy te espera, yo me quedo con la novata-, ordenó Gustav.

-Como le pase algo a Kim te rompo los dedos de un mordisco te arranco tus pulmones y dejo desaparecer tu cadáver en el río Elbe para que te enteres-, la voz amenazante de Joy daba miedo, se acercó a Gustav y miró fijamente a los ojos antes de desaparecer por la derecha en uno de los tres pasillos.

-Bueno, sígueme, Tom te espeta-, dijo Gustav un poco mas amable, cogió a Kim del brazo y la se la llevo consigo por el pasillo que quedaba en frente de la puerta.

Pasaron pro la lado de muchas puertas, todo estaba lleno de cañerías pero sorprendente mente todo estaba limpio e impecable.

Kim, que no había dicho nada en todo el camino intentó abrir la boca para hacer algunas preguntas. Estaba impaciente por averiguarlo que estaba pasando.

¿Que querría Tom de ella? ¿Le haría daño? ¿La violaría?


-Oye... quien es ese tal T...-

-No te puedo decir nada-, respondió Gustav.

La pelirroja comenzaba a tener un poco de miedo. Joy la había advertida tantas veces pero ella no había escuchado.

¿Y como hubiera podido haber sabido que aquel chico tan simpático era Tom? Joy nunca le había dado una descripción de el para que se pudiera alejar.

Lo que mas le extrañaba es que Joy y ese tal Tom tenían casi el mismo aspecto. Los dos llevaban rastas y pircings, quizás era una coincidencia o quizás Joy y Tom eran parientes.


La adolescente inquieta se había perdido tanto en sus pensamientos que no se había dado cuanta de que Gustav se había quedado parado al lado de una puerta negra de madera maziza. Kim se chocó contra el y se quedo mirando la puerta.

Gustav extendió la mano y llamo a la puerta.

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domingo, 22 de agosto de 2010

Unbreakable Capítulo. 2

♦Capítulo 2°♦


La mañana siguiente comenzó tan caótica como la anterior. Kim se levantó de la cama y miró el despertador, como siempre le quedaban 30 minutos para vestirse y desayunar algo.

La muchacha suspiró cansada, frunció el sueño y se dejó caer de nuevo en su cojín.

-No te duermas de nuevo, las tostadas están recién hechas y te he hecho un zumo de naranja, levántate dormilona-, la voz de su madre resonó por toda la habitación.

La muchacha pelirroja abrió un ojo y miró a su madre por el rabillo.

-Está bien-, dijo cansada y se inclinó en la cama para después levantarse.

Aún no había entrado una rutina en su nueva vida, pero la chica se levantó de la cama sin rechistar y se precipitó al cuarto de baño.

Después de arreglarse un poco bajó a la cocina y se sentó a la mesa donde su madre estaba sentada leyendo una revista con un café.

-¿Y papá?-, murmuró Kim mirando la silla de su padre.

-Hoy no trabaja, sigue durmiendo, lo despertaré cuando te hayas ido y el pueda desayunar en paz-, una sonrisa descarada se dibujó en la cara de la mujer rubia.

Kim le sacó la lengua y cogió una de las tostadas que estaban en la cesta del pan y comenzó a untarle mantequilla.

Kim cerró sus chucks de color negro con rayas rosas y cogió su chaqueta y el paraguas que colgaba del perchero.

-¡Me voy!- gritó antes de salir por la puerta, esta mañana Joy no había venido a recogerla, lo mas probable era que ya estuviera esperando en la parada del bus que no quedaba demasiado lejos.

La chica apresuró el paso ya que solo quedaban tres minutos para que llegara el autobús.

-Vaya tía, pensaba que no llegarías nunca-

Joy estaba ya en la parada del bus esperando apoyada en la pared del la casita.

Kim casi se queda parada al verla, hoy llevaba un vestido de color rosa con mayas negras con rayas blancas. Las rastas de la chica estaban recogidas en dos coletas y por encima de todo eso llevaba una chaqueta de hello kity punk y unos zapatos del mismo color.

Pero lo que más destacaba era el cinturón que llevaba encima del vestido, era de color negro y el cierre estaba decorado con la frace "Fat girls fuck better"

Kim subió una ceja al leer eso ya que estaba un poco irritada.

-Es que antes estaba bien gorda y guardé el cinturón de mi época como ballena-, dijo Joy guiñándole un ojo a su amiga al ver su cara irritada.

Kim comenzó a reír.

-Me parece genial-

El autobús llegó, y las dos chicas subieron, buscaron asiento en la parte trasera y se sentaron juntas. Kim miró a Joy, esta asintió, ambas se pusieron a escuchar música. Kim recostó su cabeza en el asiento, y Joy permaneció mirando por la ventana. Después de que pasaran unas cuantas calles, el autobús se detuvo, la puerta se abrió y alguien entró.

Como un ángel negro de la muerte un chico vestido completamente de negro entró por la puerta llenando el vehículo de su gran presencia. Los murmullos y las risas se quedaron callados.

El chico tenía el pelo medio largo echado para atrás y con su mirada fijo a Joy antes de sentarse a pocos asientos de las chicas.

Kim lo miró sorprendida, era hermosamente extraño. Sus ojos maquillados de negro hacían su mirada intensa y llena de fuerza.

Se quedó boquiabierta mirándole, hasta que la voz de Joy la despertó del trance que le produjo en chico.

- Kim. - la llamó Joy.

- ¿Qué?

- ¿A quien miras tanto? - preguntó quitándose los auriculares.

- Yo nada, solo miraba el autobús. - dijo sin sonar convincente.

- Claro, lo que tú digas. - dijo volviendo a colocarse los auriculares.

Joy sabía perfectamente a donde se dirigían las miradas de Kim. Parecía tener debilidades por los chicos más inadecuados del instituto.

-Venga, salgamos-, murmuró Joy al ver que el bus se paraba en el instituto.

Las dos amigas salieron precipitadamente del autobús ya que parecía que iba a empezar a llover.

Las chicas estaban a punto de cruzar la entrada del instituto cuando de repente el chico de pelo negro que ahora llevaba una chaqueta de capucha se acercó a Joy y le dio disimuladamente un trozo de papel.

Kim se quedó mirándolo, pero el chico ignoro sus miradas y siguió su camino.

-¿Que...-, comenzó Kim a hablar, pero Joy la interrumpió.

-No preguntes-

La chica pelirroja estaba a punto de gritarle a su amiga que se dejara de tonterías y de secretos cuando esta de repente desapareció por una puerta que quedaba apartada de la entrada del instituto y parecía llevar a un sitio donde los alumnos en realidad no tienen acceso.

-No veas... me deja sola de nuevo-, murmuró Kim bastante mosqueada.

Se quedó mirando unos segundos la puerta pero al final decidió irse a clase ya que el timbre había sonado ya.

Como era de esperar Joy faltó a la primera hora de clase y en el asegunda tampoco se dejó ver, Kim se impacientaba. ¿Dónde se había quedado su amiga?

El timbre sonó. Kim se levantó de su silla y salió de la sala de arte ya que acababan de tener clases dobles de pintura uno de los cursos obligatorios que ella había elegido.

Salió al pasillo y se dirigió a la segunda planta donde quedaban las taquillas, su madre le había alquilado una ya que ella siempre llevaba demasiadas maletas consigo.

la chica comenzó apresurarse porque no quería perder mucho tiempo del recreo. Había olvidado los deberes de matemáticas que le habían puesto y los quería hacer en el recreo.

Subió las escaleras y se encontró en un pasillo desierto. Estaba a punto de meter sus cosas en la taquilla cuando alguien se chocó con ella y su carpeta de dibujos calló al suelo esparciéndolos por todas partes.

Kim subió la mirada y vio un muchacho ¿De donde había salido?

-Oh, lo siento mucho, perdóname no te he visto-, dijo el chico con una sonrisa en la cara.

Kim se quedó un poco sorprendida, ni había notado que se había caído al suelo. El muchacho le ofreció la mano para que se pudiera levantar.

-Ha sido mi culpa, déjame que te ayude a recoger esto-, dijo el chico con amabilidad después de recoger a la chica del suelo.

-Vaya... dibujas muy bien-

La mirada del muchacho se quedó fijada en los dibujos mientras los recogía.

-Gracias-, murmuró Kim extendiendo su mano pidiendo su carpeta.

El desconocido ignoró ese gesto en cambio se lamió por encima de los labios

-¿Puedo preguntarte como te llamas?-


sábado, 21 de agosto de 2010

Unbreakable Capítulo. 1

♦Capítulo 1º♦

Kim Joy


Esa misma tarde, después de las clases, Kim decidió ir a casa de Joy. Ella vivía en un piso cono su madre en el centro de la ciudad.

Joy entró primera, mostrándole el piso a su amiga.

– ¿Y tu madre? – preguntó Kim.

– Trabajando, como siempre.

Kim se quedó en silencio mirando el salón.

– ¿En que trabaja? – preguntó la pelirroja y miró a su amiga, esta solo se rascó la cabeza.

– De oficinista. – dijo mientras dejaba su mochila en el sofá.

Hubo un largo silencio, mientras que Joy pasaba a la cocina a por algo que beber, Kim permanecido de pie junto a la puerta, mirando el salón. Una amplia estancia en la que había un televisor, y tres grandes sofás.

Le gustaba mucho, tenia un estilo africano con sillones y sofás de cuero negro, en las paredes colgaban imágenes de animales salvajes y la mesa del sofá estaba decorado con un cuenco de madera africana con canicas transparentes.

– Joy. – dijo Kim en un hilo de voz, la pregunta que le iba a hacer le había estado comiendo la cabeza toda la tarde.

– ¿Qué? – respondió desde la cocina.

– ¿Quién es Tom? – preguntó intrigada, comenzó a morderse el labio inferior cuando vió la cara de su amiga.

– Nadie, él no debe importarte.

– ¿No me vas a decir porqué te pidió que fueras? Todo el colegio habla de el.

– No te importa, deja las preguntas, por lo que mas quieras alejate de Tom – respondió de mala manera.

Kim no hizo ninguna pregunta más, su amiga le ocultaba algo, aún así, lo dejó pasar, por ahora.

– ¿Vamos a tú habitación? – dijo Kim intentando borrar la tensión de la conversación anterior.

– Vale, como quieras.

Pasaron por el pasillo hasta llegar a una habitación del fondo, Joy abrió la puerta y pasó dentro.

– Te advierto que está un poco desordenado. – dijo.

Lo que Kim vio en aquella habitación igualaba más una ciudad después de una bomba atómica a un poco de desorden, el suelo estaba cubierto de ropa, la mayoría de esta era ropa interior. Los cuadernos de la escuela estaban esparcidas por encima de la cama y la papelera estaba más que llena, los envoltorio que ya no cabían en el estaban esparcidos a su alrededor.
El escritorio, o al menos eso pensaba Kim estaba lleno de ropa, cuadernos, papeles y revistas. El armario de madera que se encontraba en una esquina estaba abierto de par en par, a penas quedaba ropa en el ya que esta andaba esparcida por toda la habitación.

La manta de la cama estaba tirada en el centro de la habitación justo en frente del televisor, al lado de aquella manta se encontraban barias botellas de cocacola vacías y una caja de pizza medio llena.
Las paredes estaban pintadas de un morado oscuro y en ellas colgaban posters de bandas góticas y por todas partes había posters de mujeres semi desnudas.

– Vaya, cuando me lo dijiste no pensé que fuera tan…

– ¿Extremo? Lo sé. No te preocupes, esa pizza es de ayer.

– Jajaja. Sí, extremo.

Lo único que estaba correctamente en su sitio, se podía decirse que era un portátil sobre el escritorio. Kim siguió observando la habitación de su amiga y se fijó en dos pósters de chicas.

–¿Suicide Girl?– preguntó Kim señalando un poster.

–Es que las admiro mucho.– contestó una Joy algo nerviosa.

–Sí, he oído hablar de ellas.– dijo mirando un póster de Zui Suicide.


-Siéntate donde tengas espacio-, dijo Joy quitando un montón de ropa del suelo ofreciéndole ese espacio a su amiga para que se pudiera sentar.

-Ok-, respondió Kim con una sonrisa.


Joy se dejó caer rendida al lado de su amiga dándole el baso de beber que había traído.

Las dos se quedaron en silencio hasta que Kim comenzó a hablar.

-Oye Joy ¿Es posible que te guste Andy?-, Kim intentó sonar desinteresada, pero en su interior se moría de ganas por saberlo.

joy se levantó y empezó a caminar nerviosa por la habitación.

– No, no me gusta, él no me gusta.

- ¿¡Que!? ¿¿Mi novio?? No, como has podido pensar eso. - dijo moviéndose más rápido por la habitación.

Los nervios de ella aumentaban.

Kim miró a su amiga un poco aturdida ya que esta acababa de levantase de un salto.

-Bueno y yo que se... no te pongas como una furia...-, la chica comenzó a morderse el labio inferior y siguió con la mirada a su amiga.

No me mires así. - Joy resopló sonoramente.- Yo, bueno, a mi no me gustan... no me gustan los chicos. – dijo en susurro.

-Oh, vaya...-, dijo Kim aclarandose la voz. Miro hacia abajo y fijó el líquido en el interior de su baso.

-¿Entonces eres lesbiana no?-

- Sí...

-Ha bueno, ok-, Kim cogió un trago de su baso y después levantó la mirada para mirara a Joy que se había apoyado en su escritorio y la andaba observando.

Kim comenzó a reír al notar la inseguridad de Joy.

-Claro que si, al menos ya no me tengo que preocupar de que me puedas quitar a mi novio-

la chica suspiró aliviada poniendo una mano sobre su pecho.

- No sabes el peso que me he quitado de encima. - dijo sonriendo.

Joy volvió a sentarse al lado de Kim.

-Bueno, sabes que no tengo prejuicios, me lo hubieras podido haber dicho antes-, dijo Kim pegándole un golpe amistoso a su mejor amiga en el hombro.

-Bueno, al menos ya tengo a alguien que sabe mi secreto.-, las dos se guiñaron el ojo y volvieron a reír.


Joy no se lo había dicho a nadie mas que a su madre y siempre había estado un poco insegura sobre su coming out. La gente solía reaccionar mal cuando les contabas cosas como estas y la adolescentes ya había hecho experiencias desagradables.

Las chicas pasaron la tarde viendo películas en la habitación de la chica rastuda, ya eran las diez de la noche cuando Kim se fue a su casa, rezaba para que sus padres no estuvieran despiertos.

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viernes, 20 de agosto de 2010

Unbreakable Introduccion

♦Introducción♦


Eran las 6 y media de la mañana.

Kim estaba intentando cepillarse los dientes mientras se arreglaba el pelo delante del

espejo.

-Buenos días Kimi-, una mujer de pelo rubio se asomó por la puerta.

La chica puso los ojos en blanco.

-No me hables de buenos días, mi pelo es un desastre, tengo unas ojeras que cuelgas hasta el suelo y no encuentro mis calcetines de la suerte-

La mujer comenzó a reír.

-Yo te puedo arreglar el pelo, t pones un poco de maquillaje y tus calcetines están en la lavadora. Por cierto tu nueva amiguita Joy acaba de llamar y me ha dicho que te viene a recoger en unos minutos así que date prisa-

La muchacha se inclinó por encima del lavabo y escupió la pasta de dientes antes de enjuagarse la boca.

Su madre se colocó detrás de ella y comenzó a peinarle el pelo antes de hacerle una coleta.

-Bueno mamá, me voy-, la chica salió por la puerta colgándose la maleta por encima del hombro.

-¡Hey Joy! ¿Que tal mujer?-, las dos amigas se abrazaron.

-Bien, no veas no tengo ganas de colegio macho. ¿Es que no pueden dejarnos en paz? Solo seis semanas de vacaciones es demasiado poco-

Las chicas comenzaron a reír.

-Que razón tienes-

Las chicas se acercaron a la parada del autobús que quedaba a pocos minutos de la casa de Kim.

-Espero que te metan en mi clase que o sino me pego un tiro

-Vaya, con los frikis que hay en tu escuela te creo y todo-

Las chicas se montaron en el bus y Joy cogió a Kim de la mano llevándosela a la parte trasera.

-No todos son frikis, también hay gente maja no te creas, pero la verdad es que el noventa por ciento son idiotas.

Kim se acababa de mudar a Hamburgo hacía un mes, aún no había conocido a mucha gente a parte de Joy. Se habían hecho buenas amigas a las dos les gustaba la misma música y tenían más o menos los mismos intereses.

Las vacaciones de verano acababan de terminar y Kim iba a ir por primera vez a un instituto de ciudad ya que antes había vivido en un pueblo en las afueras de Bremen.

Había oído hablar de este instituto, en 2007 encontraron el cadáver de un adolescente en el sótano, todo el mundo decía que había sido un suicidio, pero muchos periódicos habían puesto esa hipótesis en duda.

-No veas, mira allí entra el idiota de Andy-, la chica fijó con la mirada a un muchacho de pelo rubio un poco mas largo que acababa de entrar en el autobús.

-Es compañero de mis primos y todo un idiota. Nunca habla, es bastante callado pero las chicas lo adoran por su carita bonita-, Joy sacó la lengua poniendo cara de asco.

-¿A ti también te gusta?-,

Joy miró a Kim y sacudió la cabeza.

-Que va, a mi no me van los chicos... digo... los idiotas como él-

Kim decidió no preguntar más sobre aquel chico, este subió la mirada y sus ojos se fijaron en Kim regalándole una sonrisa.

-¡Hey tu! ¡Player! Deja de mirar así a mi amiga-, Joy cogió una gomilla de pelo que sujetaban sus rastas y se lo lanzó a la cabeza.

Kim decidió no hacer más preguntas.

El chico llamado Andreas, cariñosamente llamado Andy, ignoró el jequecito de Joy y miró al frente.

-Idiota-, susurró Joy y se cruzó de brazos.

Kim comenzó a reír y metió su reproductor de música en su bolsillo.

-¿Tan mal os lleváis?-

-No es que nos llevemos mal, es que él es idiota nada mas-

Kim intentó reprimirse la risa.

-Tratarse así es llevarse mal Joy-

Las chicas se quedaron calladas hasta llegar a al instituto, se bajaron del bus y Joy volvió a recogerse el pelo.

-Vamos, primero nos vamos al rectorado y después veremos si te meten en mi clase y si no lo hacen hago protesta hasta tenerte sentadita a mi lado- , Joy cogió a Kim de la mano y la tiró detrás de si.

-Hay chiqui, no seas bruta que me vas a arrancar el brazo-, Kim tenía problemas en seguir a su amiga que parecía más un torpedo que una chica adolescente de 16 años.

Joy no tuvo problemas en obtener su capricho de tener a su amiga en su aula.

Las primeras horas de clase habían pasado volando. Kim se había presentado en la primera hora y sus compañeros de clase parecían ser muy amables aunque se comportaran de una forma muy extraña.

-¿Quien es Tom?-, preguntó la chica pelirroja después de haber escuchado ese nombre repetidas veces en conversaciones ajenas.

-Nadie importante-, respondió Joy mirando a su amiga de reojo.

Kim miró a su amiga a los ojos y esta solo le regaló una sonrisa.

-De verdad, no te preocupes, es un conocido mío-

Kim no estaba satisfecha con esa respuesta, pero decidió no hacer mas preguntas.



El timbre sonó y la clase salió al patio de recreo. Kim y Joy se dirigieron al cuarto de baño de las chicas.

-Necesito fumar un cigarro-, suspiró Joy y se metió con Kim en una de las cabinas libres.

La chica de las rastas sacó un paquete de cigarrillos y se encendió uno con su mechero rosa.

-¿Estas loca?-, dijo Kim asustada.

-Tranquila, aquí no entran los profesores y a demás nadie se chiva.", la chica subió los hombros y tomó una calada del cigarrillo.

Kim se mordió el labio inferior y contempló el cigarrillo humeante que se hacía cada vez más pequeño.

-¿Me das una caladilla?-, preguntó Kim un poco insegura.

-Claro que si.

Las chicas se dejaron caer en el suelo del baño mientras seguían charlando sobre sus cosas. Los recreos en los patios jugando a la pelota ya habían acabado para las dos muchachas, por la ventana podían escuchar a los niños de primaria jugando en el patio ya que el instituto estaba justo al lado de la primaria.


-... y sabes lo que me dijo entonces?-, la voz de Joy sacó a Kim de sus pensamientos.

-¿Qué? No te es escuchado perdona-, respondió la pelirroja apagando la colilla en el suelo.

-¿Es que no me atiendes? Te puedes creer que Reika, la puta de nuestra clase se atreve a llamarme bollera delante de todo el instituto. ¿Será guarra?-

Kim asintió con la cabeza y comenzó a reír, a veces tenía que acostumbrarse a la rudeza de su amiga, la muchacha de las rastas era una chica muy enérgica a la que no le gustaba ser despreciada.

Era de esas típicas chicas que se burlaba de las pijas del instituto, a la que le gustaba más estar con chicos que con chicas de su edad y que no tenía problemas en pegar cuando le hacía falta, una mujer fuerte, pero a la vez un poco depresiva.


Las amigas se habían pasado el tiempo charlando en el suelo de la cabina y cuando sonó el timbre volvieron a dirigirse a su clase. Primero cruzaron el pasillo que raramente estaba ya desierto. De repente escucharon pasos detrás de si.

-Joy, Tom te busca-, la voz del chico proyectó un eco en las paredes del pasillo. Kim se dio automáticamente la vuelta y su corazón izo un salto al ver al chico de esta mañana justo en frente suya.

Pero este no parecía tomar noticia de ella y solo miraba Joy. Sus ojos fríos y calculadores repasaron la figura de la chica.

-No puedo faltar a más clases Andreas, la señora Wagner ya me ha puesto un apercibimiento por faltar tanto, me vana a arrancar la cabeza-, la voz de Joy se había vuelto agresiva.

Andreas no dijo nada y solo siguió mirando a la muchacha una leve sonrisa se dibujó en la cara de muchacho.

-Está bien- Joy cedió a la petición

-... Kim, dile a la profesora que está ahora con nosotros que me he ido a la enfermería. Dile que no me encuentro demasiado bien-, Joy no miró a su amiga sino siguió atacando a Andreas con miradas agresivas.

-Pero...-, Kim no comprendía lo que estaba pasando.

-Nos vemos mas tarde, cuando acaben las clases espérame en la parada del bus-

Kim no tuvo tiempo de responder, Joy se pudo en marcha y siguió a Andy.

La pelirroja se quedó a solas en el pasillo y no sabía bien que hacer ¿Debía seguirlos para averiguar lo que pasaba? ¿O debía irse como Joy se lo había ordenado?

La adolescente se decidió por la segunda opción y se dirigió a pasos ligeros a su aula.

Esta escuela parecía estar llena de misterios.

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