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lunes, 4 de octubre de 2010

Unbreakable Capítulo 4

♦Capítulo 4°♦


-¿Quien molesta?-, dijo una voz masculina desde adentro.

-La he traído-, dijo Gustav y posó una mano en el picaporte de la puerta.

-Entrad-, dijo la voz.


Kim dio instantáneamente unos pasos hacia atrás cuando Gustav se dispuso a abrir la puerta, pero este la cogió del brazo impidiéndole la escapada. La puerta se abrió silenciosamente.

-Venga entra-, murmuró Gustav y la empujó, con suavidad, a dentro de la habitación que en cambio del resto del pasillo estaba muy iluminado por lamparas amigables que colgaban del techo.

Parecía un despacho, había varios sofás, una mesa de billar, una tele de plasma, en la esquina había un escritorio de madera oscura y el suelo estaba cubierto por alfombras.

Detrás del escritorio había alguien sentado, esta persona parecía estar en pensamientos leyendo unos documentos que se hallaban encima de la mesa.

El chico de las gafas sonrió a la chica antes de salir por la puerta dejándola a solas con el chico que se hallaba detrás del escritorio.

-Vaya... Te estaba esperando-, Tom dejó las cosas que estaba leyendo encima de la mesa y subió la mirada.

Kim se apoyó en una pierna y puso sus brazos detrás de la espalda entrelazando los dedos, estaba nerviosa y una de las razones era la mirada inquietante del chico de las rastas.

-Aquí esto..-, dijo Kim con una risa nerviosa.

-No seas tan tímida, ven aquí y siéntate-, el chico señaló la silla que quedaba en frente de la mesa, una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, pero sus ojos siguieron sin reflejar emociones.

Kim, sorprendente mente, se puso en marcha, dejó su maleta al lado de la silla antes de sentarse en ella.

Tom, metió la mano en uno de los cajones y sacó un folio, un lápiz al igual que una goma de borrar y un sacapuntas eléctrico.

-Dibujame algo, me da igual lo que dibujes, quiero ver lo que sabes hacer-

Con un breve movimiento de mano desinteresado volvió a dirigir su atención a sus documentos ignorando a la muchacha.

Kim no era de esas chicas que se dejaban decir algo tan fácilmente y menos de un chico, pero ese Tom le influía respeto.

Después de unos segundos cogió el lápiz y apoyó la punta en el papel que seguía en blanco, no le costaba ningún tipo de esfuerzo imaginarse algo para dibujar así que no tardo en decidirse.

Tom, que al parecer no tenía nada mejor que hacer, ya que había vuelto a guardar los documentos, se quedó contemplándola, veía como comenzaba a hacer los primeros trazos con el lápiz haciendo un pequeño boceto de una caricatura.

Eran pequeños gnomos graciosos que bailoteaban y jugaban encima de unas setas que formaban el nombre “Kim”

El muchacho, se inclinó un poco hacia delante, subió una ceja, parecía estar impresionado de la rapidez y facilidad con la que Kim trabajaba, pero no la interrumpió en ningún momento.


La adolescente no se dejó inquietar pos las miradas. Siguió dibujando. Uno de lo gnomos tenía una barriga enorme y una barba bien graciosa. Lo último que añadió al dibujo fueron las sombras de los personajillos graciosas.

Tom sonrió satisfecho. “Tienes mucha imaginación”, murmuró mas para si que para ella, cogió sin previo aviso el dibujo terminado y lo contempló a la luz.

-Gra...-, pero Tom le cortó la palabra -Ven conmigo-, el chico se levantó alzándose hasta su estatura natural, le sacaba casi dos cabezas a la chica.

Dio la vuelta al escritorio, que para el gusto de Kim tenía un estilo demasiado serio para alguien como Tom y se dirigió hacia la puerta.


Kim, que seguía casi paralizada de miedo, siguió a Tom sin decir una palabra.

Los dos caminaron por el pasillo que se extendía bajo la escuela.



Continuaron por el pasillo, que cada vez se iba haciendo más oscuro y estrecho, hasta llegar al final, donde se encontraba una puerta de madera oscura. Tom abrió la puerta y entraron a una estancia amplia, con barios muebles cubiertos por sabanas blancas, al igual que el suelo donde había botes de spray y resto de pintura. Gustav y Bill estaban ahí, esperándola.

- Ya sabéis que hacer -. Dijo Tom antes de cerrar la puerta. El silencio se hizo sepulcral. Ellos permanecieron quietos, Gustav se mantenía por detrás de Bill, éste la miraba de arriba abajo, analizándola. Mientras que Gustav subía la mirada de vez en cuando tímidamente.

- Kim -. Dijo Bill rompiendo el silencio -, si Tom te ha mandado aquí será por algo. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su cara.

Ella no paraba de mirar a su alrededor con cierto grado de temor.

- Aún no sé que hago aquí -. Dijo en un susurro.

- Coge el bote.

Kim bajó la mano y cogió uno de los sprays del suelo al azar.

- ¿Qué quieres que haga con esto? – preguntó curiosa.

Bill hizo una mueca de indignación. Pero sabía que su hermano nunca le defraudaría.

- Pues grafitear-

Kim le miró confusa, ¿por qué tanto empeño con los dibujos?

- Sí, pinta sobre la pared. Hay que comenzar con algo.

- ¿Cómo? Tengo qué dibujar sobre la pared.

- Obvio. ¿Cómo crees que se hacen los graffitis?

La chica estaba más confusa que antes, ¿graffitis? ¿Enserio? Pero si nunca había hecho algo así.

- ¿Para qué? -. Kim dejó de hacer preguntas, ya que Bill parecía cada vez más irritado.

- Eso ahora da igual. Sólo tienes que plasmar sobre la pared lo que le has dibujado a mi hermano.

Bill se adelantó hacia la puerta, Gustav le siguió.

- Iré a tomar té -. Dijo antes de marcharse, dejando a Kim a solas.

La puerta se cerró, dejándolos a solas en la silenciosa habitación. Al fin y al cabo solo tenía que dibujar lo que hizo en el papel, pero más grande. Inspeccionó la habitación y buscó los colores que prefería para el dibujo.

-Vamos Kim -. Se dijo decidida. Apretó la boquilla provocando que la pintura saliera del orificio. Trazó poco a poco las primeras líneas que formaban la “K” y poco a poco fue haciéndolo.


[…]


Bill repasó las líneas del dibujo que había echo Kim, cogió un sorbo de su Té.

- Ella dibuja bien -. Murmuró Bill ignorando a la muchacha contemplando el grafitti.

- Pero tú le tienes que enseñar lo primordial -. Añadió Tom, su mirada era crítica y aún no parecía satisfecho-

- Necesitaba partir de una base y así enseñarle bien.-. Dijo Bill intentando sonar inteligente al lado de su hermano.

Los dos juntaron sus cabezas y comenzaron a discutir algo que la chica no podía escuchar.

- Mañana a la misma hora, aquí abajo, George de abrirá la puerta cuando llames-, dijo Tom dirigiendo a la chica la puerta, a esta no le dio ni tiempo de seguir preguntando.

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