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lunes, 8 de noviembre de 2010

Unbreakable Capítulo 6º

♦Capítulo 6º♦

Un día más, la lluvia caía sobre las calles de Hamburgo. Faltaban unos minutos para que el autobús llegara al instituto y Kim no pensaba en otro cosa que en ellos. En ese extraño ayer que la inquietó tanto. La dejó a los pies de ese gran edificio que estaba lleno de jóvenes moviéndose por el patio delantero. Kim entró a la cafetería y se detuvo a unos pasos de la puerta, con la esperanza de encontrarse con la mirada alentadora de Joy, pero no la halló, definitivamente no iba ha venir a clase. Iba a retroceder cuando sin querer se chocó con alguien más alto que ella, la chica se apartó perturbada por el choque, alzó la mirada y se encontró con la mirada fría del chico.

- Lo siento -, susurró algo asustada.

Hizo un ademán de sonreír, pero no llegaron a curvarse sus labios del todo y Bill siguió andando. Kim contempló como se sentaba en una mesa solitaria al fondo de la cafetería, que parecía ahora estar más lejano al resto de los alumnos, notándose la particularidad del chico. Tom se sentó a su lado, vio como compartían un par de palabras, Kim se había quedado ensimismada mirándoles, y entonces sus ojos se volvieron contra ella. La chica se sobresaltó al instante, su corazón latió velozmente, nunca más volvería a observarles del mismo que lo hacía antes ahora que sabía su secreto. Cuando se quiso dar cuenta ellos ya estaban frente a Kim. Ella pegó brinco, y bajó la mirada al instante.

- Habla con Joy -. Dijo Tom. Y se marcharon.


[…]


El timbre final despertó a una distraída Kim, que estaba metida en sus pensamientos. ¿Para qué tendría que hablar con Joy? Ya hablaría con ella cuando llegara a casa.

Al salir del centro, vio la puerta a donde tenía que dirigirse, se acercó algo insegura, pero no quería saber que pasaría si desobedecía las órdenes de ellos. Tocó dos veces y esperó paciente, pero nadie le abrió. Volvió a tocar, cuando la puerta se abrió de repente.

- Bill te espera. Es la última puerta, ¿vale? -. Dijo Georg con un tono desagradable.

Kim le miró de reojo, no iba a replicar y siguió el camino que Georg le había dicho. Nunca le había caído bien, a lo mejor por esa pinta de mafioso que tenía. Llegó a la puerta y volvió a tocar dos veces. Bill no se demoró en abrirle, y ella volvió a quedarse con ese chico tan poco singular y rodeada de sprays de pintura de diversos colores.

- ¿Qué tengo que hacer? -. Dijo Kim.

Bill la miró desquiciado. Ella cogió un bote cualquiera y esperó las órdenes del chico.

- He podido comprobar que graffiteas muy bien. Sólo necesitas modificar un par de cosas -. Dijo Bill desinteresadamente. Le dio un boceto de un graffiti algo más complejo que lo primero que hizo. Le miró incrédula, pensaba que ella sería capas de algo así. Esto era demasiado.

- ¿No puedo hacer algo más sencillo? – Dijo Kim tímidamente.

Bill la miró serio, bastó con eso para que ella comenzara ha hacer las líneas base del graffiti.

- Voy a tomarme un té -. Dijo marchándose. Al parecer le gustaba tomar té.

A las dos horas Kim había acabado ese grandísimo graffiti que ocupaba una sábana entera, mezclaba una cantidad distinta de tonos rojos y azules impresionantes. Pero lo que la extrañaba era esa gran esencia de Bill, no creía que se tardara tanto en tomarse un té. Dejó los botes en el suelo y llevó su mano al bolsillo del pantalón, al ver que eran las cinco de la tarde y aún le quedaban muchos deberes por hacer, decidió coger su mochila y marcharse. Pero se detuvo en seco, tal vez no debía marcharse hasta que ellos vinieran. Volvió ha mirar el móvil. Mejor me marcho, no me gusta estar aquí. Kim se apresuró a abrir la puerta, y salir al pasillo que seguía siendo para ella tan oscuro y siniestro, ha saber que atrocidades habían contemplado estos muros. La chica comenzó a caminar haciendo el menor ruido posible, cuando unas voces procedentes de una sala con la puerta abierta se escucharon y ella se detuvo.

- No quería llegar a este extremo -. Dijo Tom.

- Pero lo haremos si hace falta -. Continuó Bill.

Kim se asomó ligeramente, y pude ver a Tom sentado en su mesa y a Bill a su lado, un chico de su misma edad que no había visto en su vida, estaba de pie casi al lado de la puerta, cabizbajo; sin atreverse a mirar el rostro de Tom. Georg salió de entre la penumbra, el chico retrocedió asustado, sabía que lo que había hecho era imperdonable pero lo hizo por sus razones, para salvarse de los otros. Le habían cogido desprevenido y ahora que Tom lo sabía no esperaba que se apiadara d él.

Georg agarró la garganta del chico y le elevó en el aire. El semblante de Bill se mostraba frío, en cambio Tom tenía una expresión de decepción.

Se veía como sus dedos se hundían en su cuello, la expresión de dolor del chico era horrorosa, le estaba asfixiando.

- Déjale -. Dijo Tom secamente.

Dejó que cayera al suelo, el chico comenzó a tomar aire intentando volver a su ritmo normal. Pero en aquel momento en el que había dejado de respirar el pánico se aferró a él. Pensó que su vida iba a acabar en ese preciso instante. Tom se levantó y caminó hasta donde estaba el chico, se agachó hasta quedar a su altura y le observó indignado.

- Si vuelvo ha saber de ti, me aseguraré de que no vuelvas a casa con extremidades. ¿Has entendido?

Él asintió lentamente y esperó a que le dejara marchar. Tom se retrajo y volvió a su silla.

- ¡Lárgate! -. Gritó.

Se levantó torpemente y salió de la habitación lo más rápido que pudo, por suerte sin darse cuenta de la presencia de Kim.

- ¡Joder! -. Gritó Bill enfadado -.No me puedo creer que ese idiota nos engañase de tal forma.

- ¿Cómo he podido estar tan ciego? -. Se replicó Tom.

- Está claro que no se puede confiar en cualquiera -. Añadió Georg.

Los gemelos dirigieron sus miradas al chico, él al darse cuenta de sus miradas desconfiadas habló:

- No pensareis en serio que yo… Llevo con vosotros desde el principio, y al margen de esto nos conocemos desde que éramos unos críos -. Replicó Georg.

- Mike era la putita de mi hermano. Le hacía esto, lo otro… si hasta se atrevió ha ensuciarse las manos con las drogas. Si Tom le hubiera pedido que le limpiase el culo lo hubiera hecho.

Tom resopló sonoramente, se recostó en la silla y pensó en Gustav; primero pensó que tal vez no fuera del todo cierto cuando Gustav le dijo que vio a Mike con uno de los otros, ellos dos nunca se llevaron muy bien. Pero, le vio con sus propios ojos, casi le parte la cara, tuvo que contenerse para no llamar la atención de los otros y cometer un error imperdonable.

- De todas formas nos dimos cuenta a tiempo, si esto lo hubiéramos ignorado por más tiempo nos habría causado una horrible perdida en nuestro negocio -. Dijo Bill.

- Kim -. Pronunció Georg.

Su corazón casi se sale de su pecho al escuchar su nombre. Pensó en intentar huir antes de que ocurriera algo peor… pero las siguientes palabras la tranquilizaron a la vez que

la pusieron más nerviosa.

- ¿Y si ella es de los otros?

- ¡No! -. Respondió Tom al instante -. La elegí sabiendo que no me decepcionaría.

Kim suspiró aliviada. Pero no duró mucho ese instante de calma, algo la agarró del hombro haciendo que pegara un gritito. Inmediatamente una mano se puso en sus labios, sintió como le cogían de las muñecas y tiraban de ella hacia atrás, vio como las sombras de Tom y Bill se aproximaban a la puerta y ella no hacía más que retroceder. Bill asomó su cabeza, pero por suerte no le dio tiempo a verla puesto que ella ya estaba escondida en una habitación cercana.

- ¿Joy? ¿Qué haces aquí? -. Dijo Bill.

- Acabo de llegar -. Respondió.

- Hemos escuchado una especie de grito.

- No sé yo venía a buscar a Kim -. Dijo la chica.

- ¡Kim! La había dejado en la habitación hace más de dos horas.

Ambos fueron a la habitación del fondo, donde supuestamente estaría Kim, pero no encontraron. Sintió que la empujaban hacia fuera, y allí estaba, plantada en medio del pasillo; la cara de Joy y Bill era de desconcierto total, pero no superaba la expresión de Kim al ver que Gustav había sido quien la apartó de ahí.

- Kim, no salgas de la habitación sin que yo vea tu trabajo -. Dijo Bill muy serio antes de marcharse.

Joy se acercó y solo dijo un “vamos”. Salieron del sótano y se aproximaron a cruzar la calle e introducirse en la cafetería más cercana. Joy fue a la primera mesa libre que había y se sentó sin decir nada.

- Tú y Gustav me tenéis que explicar un par de cosas -. Habló por fin.

- Y tú a mí me tienes que decir que hacías espiando a Tom y Bill.

- No les espiaba -. Dijo Kim apresuradamente -. Sin querer escuché una conversación.

- ¡Kim! ¿Pero por qué no me haces caso? Entre menos sepas mejor, y vas y…. De verdad que no te entiendo.

- No lo hice aposta. Y encima Gustav me asustó y casi me meto en la mierda por tu culpa -. Dijo en un tono más severo.

- No sabía que ibas a gritar.

- Eso da igual ahora. Lo importante es saber que escuchaste -. Dijo Joy seriamente.

Kim se quedó callada al ver a la camarera venir. La mirada asesina de Joy casi espanta a la pobre mujer de ahí, aún así se atrevió a tomar nota.

- ¿Qué van a tomar? -. Dijo con voz temblorosa.

- Todavía no lo hemos decidido -. Dijo Joy echándola -. ¿Qué escuchaste? -. Insistió.

- Iba a salir, cuando escuché a Bill y Tom hablar con un chico, Mike se llamaba.

Gustav la observó con los ojos muy abiertos, esperando a que hablara. Joy seguía contemplándola muy seria.

- No me mires así -, dijo Kim -. Casi le matan delante de mí, les había traicionado con los otros.

- Kim no… No puedes andar por el sótano como si estuvieras por tu casa. ¿Entendido?

- Pero, ¿quién era Mike? -. Preguntó Kim.

- Él era el perrito faldero de Tom. Hacía todo lo que el quería, se aseguraba de pillar la coca y todas esas porquerías. Daba algo de lastima, se dejaba influir demasiado por él -. Dijo Gustav.

- Le digo que entre menos sepa mejor, y le cuentas de todo. Me da que no me estáis haciendo caso -. Dijo Joy muy indignada.

- Solo he respondido su pregunta. De todas formas, no ha sido para tanto -. Respondió.

La camarera volvió ha acercarse nosotros tímidamente, esta vez Joy no la mató con la

mirada, sólo le pidió tres cafés. Nos quedamos en silencio sorbiendo lentamente nuestras bebidas, pero Kim necesitaba seguir indagando.

- ¿Y ellos? -. Dijo Kim en un susurro.

Ambos levantaron sus cabezas y miraron a la chica sin saber una respuesta adecuada, luego se miraron entre ellos, y sorprendentemente fue Joy quien habló.

- Aquí hay dos notables bandas, nosotros, los Umbreakable. Y los otros, básicamente la competencia. Y no insistas porque no pienso decir nada más.

Joy y Kim salieron del café después de haberse despedido de Gustav. Cogieron el último autobús que salía a las ocho de la noche. Kim miró a su amiga, que estaba apoyada sobre el cristal con los ojos cerrados.

- Joy…

- ¿Sí? -. Dijo sin abrir los ojos.

- ¿Cuántos años llevas en esto? -. Preguntó.

Joy abrió los ojos de golpe y observó a su amiga con pánico.

- Más de lo que yo quisiera -. Fue lo único que dijo.

El autobús llego a la parada donde Kim y Joy tenían que bajarse pero Joy se quedó ahí.

- ¿No bajas?

- Tengo asuntos pendientes -. Dijo en un tono misterioso.

Kim bajó cuando se acordó de algo muy importante que tenía que preguntarle. Esa frase tan misteriosa que le había dicho Tom fuera de la cafetería. ¿Qué tendría que hablar con Joy?

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