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viernes, 20 de agosto de 2010

Unbreakable Introduccion

♦Introducción♦


Eran las 6 y media de la mañana.

Kim estaba intentando cepillarse los dientes mientras se arreglaba el pelo delante del

espejo.

-Buenos días Kimi-, una mujer de pelo rubio se asomó por la puerta.

La chica puso los ojos en blanco.

-No me hables de buenos días, mi pelo es un desastre, tengo unas ojeras que cuelgas hasta el suelo y no encuentro mis calcetines de la suerte-

La mujer comenzó a reír.

-Yo te puedo arreglar el pelo, t pones un poco de maquillaje y tus calcetines están en la lavadora. Por cierto tu nueva amiguita Joy acaba de llamar y me ha dicho que te viene a recoger en unos minutos así que date prisa-

La muchacha se inclinó por encima del lavabo y escupió la pasta de dientes antes de enjuagarse la boca.

Su madre se colocó detrás de ella y comenzó a peinarle el pelo antes de hacerle una coleta.

-Bueno mamá, me voy-, la chica salió por la puerta colgándose la maleta por encima del hombro.

-¡Hey Joy! ¿Que tal mujer?-, las dos amigas se abrazaron.

-Bien, no veas no tengo ganas de colegio macho. ¿Es que no pueden dejarnos en paz? Solo seis semanas de vacaciones es demasiado poco-

Las chicas comenzaron a reír.

-Que razón tienes-

Las chicas se acercaron a la parada del autobús que quedaba a pocos minutos de la casa de Kim.

-Espero que te metan en mi clase que o sino me pego un tiro

-Vaya, con los frikis que hay en tu escuela te creo y todo-

Las chicas se montaron en el bus y Joy cogió a Kim de la mano llevándosela a la parte trasera.

-No todos son frikis, también hay gente maja no te creas, pero la verdad es que el noventa por ciento son idiotas.

Kim se acababa de mudar a Hamburgo hacía un mes, aún no había conocido a mucha gente a parte de Joy. Se habían hecho buenas amigas a las dos les gustaba la misma música y tenían más o menos los mismos intereses.

Las vacaciones de verano acababan de terminar y Kim iba a ir por primera vez a un instituto de ciudad ya que antes había vivido en un pueblo en las afueras de Bremen.

Había oído hablar de este instituto, en 2007 encontraron el cadáver de un adolescente en el sótano, todo el mundo decía que había sido un suicidio, pero muchos periódicos habían puesto esa hipótesis en duda.

-No veas, mira allí entra el idiota de Andy-, la chica fijó con la mirada a un muchacho de pelo rubio un poco mas largo que acababa de entrar en el autobús.

-Es compañero de mis primos y todo un idiota. Nunca habla, es bastante callado pero las chicas lo adoran por su carita bonita-, Joy sacó la lengua poniendo cara de asco.

-¿A ti también te gusta?-,

Joy miró a Kim y sacudió la cabeza.

-Que va, a mi no me van los chicos... digo... los idiotas como él-

Kim decidió no preguntar más sobre aquel chico, este subió la mirada y sus ojos se fijaron en Kim regalándole una sonrisa.

-¡Hey tu! ¡Player! Deja de mirar así a mi amiga-, Joy cogió una gomilla de pelo que sujetaban sus rastas y se lo lanzó a la cabeza.

Kim decidió no hacer más preguntas.

El chico llamado Andreas, cariñosamente llamado Andy, ignoró el jequecito de Joy y miró al frente.

-Idiota-, susurró Joy y se cruzó de brazos.

Kim comenzó a reír y metió su reproductor de música en su bolsillo.

-¿Tan mal os lleváis?-

-No es que nos llevemos mal, es que él es idiota nada mas-

Kim intentó reprimirse la risa.

-Tratarse así es llevarse mal Joy-

Las chicas se quedaron calladas hasta llegar a al instituto, se bajaron del bus y Joy volvió a recogerse el pelo.

-Vamos, primero nos vamos al rectorado y después veremos si te meten en mi clase y si no lo hacen hago protesta hasta tenerte sentadita a mi lado- , Joy cogió a Kim de la mano y la tiró detrás de si.

-Hay chiqui, no seas bruta que me vas a arrancar el brazo-, Kim tenía problemas en seguir a su amiga que parecía más un torpedo que una chica adolescente de 16 años.

Joy no tuvo problemas en obtener su capricho de tener a su amiga en su aula.

Las primeras horas de clase habían pasado volando. Kim se había presentado en la primera hora y sus compañeros de clase parecían ser muy amables aunque se comportaran de una forma muy extraña.

-¿Quien es Tom?-, preguntó la chica pelirroja después de haber escuchado ese nombre repetidas veces en conversaciones ajenas.

-Nadie importante-, respondió Joy mirando a su amiga de reojo.

Kim miró a su amiga a los ojos y esta solo le regaló una sonrisa.

-De verdad, no te preocupes, es un conocido mío-

Kim no estaba satisfecha con esa respuesta, pero decidió no hacer mas preguntas.


…


El timbre sonó y la clase salió al patio de recreo. Kim y Joy se dirigieron al cuarto de baño de las chicas.

-Necesito fumar un cigarro-, suspiró Joy y se metió con Kim en una de las cabinas libres.

La chica de las rastas sacó un paquete de cigarrillos y se encendió uno con su mechero rosa.

-¿Estas loca?-, dijo Kim asustada.

-Tranquila, aquí no entran los profesores y a demás nadie se chiva.", la chica subió los hombros y tomó una calada del cigarrillo.

Kim se mordió el labio inferior y contempló el cigarrillo humeante que se hacía cada vez más pequeño.

-¿Me das una caladilla?-, preguntó Kim un poco insegura.

-Claro que si.

Las chicas se dejaron caer en el suelo del baño mientras seguían charlando sobre sus cosas. Los recreos en los patios jugando a la pelota ya habían acabado para las dos muchachas, por la ventana podían escuchar a los niños de primaria jugando en el patio ya que el instituto estaba justo al lado de la primaria.


-... y sabes lo que me dijo entonces?-, la voz de Joy sacó a Kim de sus pensamientos.

-¿Qué? No te es escuchado perdona-, respondió la pelirroja apagando la colilla en el suelo.

-¿Es que no me atiendes? Te puedes creer que Reika, la puta de nuestra clase se atreve a llamarme bollera delante de todo el instituto. ¿Será guarra?-

Kim asintió con la cabeza y comenzó a reír, a veces tenía que acostumbrarse a la rudeza de su amiga, la muchacha de las rastas era una chica muy enérgica a la que no le gustaba ser despreciada.

Era de esas típicas chicas que se burlaba de las pijas del instituto, a la que le gustaba más estar con chicos que con chicas de su edad y que no tenía problemas en pegar cuando le hacía falta, una mujer fuerte, pero a la vez un poco depresiva.


Las amigas se habían pasado el tiempo charlando en el suelo de la cabina y cuando sonó el timbre volvieron a dirigirse a su clase. Primero cruzaron el pasillo que raramente estaba ya desierto. De repente escucharon pasos detrás de si.

-Joy, Tom te busca-, la voz del chico proyectó un eco en las paredes del pasillo. Kim se dio automáticamente la vuelta y su corazón izo un salto al ver al chico de esta mañana justo en frente suya.

Pero este no parecía tomar noticia de ella y solo miraba Joy. Sus ojos fríos y calculadores repasaron la figura de la chica.

-No puedo faltar a más clases Andreas, la señora Wagner ya me ha puesto un apercibimiento por faltar tanto, me vana a arrancar la cabeza-, la voz de Joy se había vuelto agresiva.

Andreas no dijo nada y solo siguió mirando a la muchacha una leve sonrisa se dibujó en la cara de muchacho.

-Está bien- Joy cedió a la petición

-... Kim, dile a la profesora que está ahora con nosotros que me he ido a la enfermería. Dile que no me encuentro demasiado bien-, Joy no miró a su amiga sino siguió atacando a Andreas con miradas agresivas.

-Pero...-, Kim no comprendía lo que estaba pasando.

-Nos vemos mas tarde, cuando acaben las clases espérame en la parada del bus-

Kim no tuvo tiempo de responder, Joy se pudo en marcha y siguió a Andy.

La pelirroja se quedó a solas en el pasillo y no sabía bien que hacer ¿Debía seguirlos para averiguar lo que pasaba? ¿O debía irse como Joy se lo había ordenado?

La adolescente se decidió por la segunda opción y se dirigió a pasos ligeros a su aula.

Esta escuela parecía estar llena de misterios.

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