lunes, 5 de julio de 2010

Hasta el último latido 8. ACHT

8. ACHT

Bill

Salgo del coche que me ah llevado al parque que está en frente del cementerio. Miro a ambos lados para asegurarme de que nadie me sigue.
No quiero que los Paparazi me tomen fotos a la luz del día y menos hoy. Me pongo las gafas de sol y un gorro de lana antes de cruzar la carretera.

El cementerio está casi vacío.
Eh llegado un poco tarde para el entierro, pero si soy muy sincero no pretendía llagar antes.

De lejos puedo reconocer a Tom y sus amigos. Alguno de sus familiares y a dos de sus exnovias.


Ah sido un viaje muy largo para mi, 19 horas en el avión y después 3 horas mas ya que el vuelo desembarcaba en Hamburgos.

La noticia me llegó por un mensaje de mi madre.
Nuestras madres estaban muy unidas, la verdad es que a veces solo iba a casa de Tom porque mi Xmadre iba a casa de Simone y al final el y yo nos hicimos inseparables.

Mis zapatos de mojan un poco al pisar el suelo que está inundado en agua. Ah llovido mucho y con razón está haciendo mucho frió.

Me quedo parado a pocos metros del pequeño grupo de personas que sigue reunido con el Reverendo Jansen.
Lo conozco aún de nuestra boda. El fue el único Reverendo quien quiso darnos el placer de unirnos en santo matrimonio.
Nunca fui muy religioso pero a veces cuando tenía problemas el me recibía siempre con un oído abierto.
Fue en el tiempo antes de irme a Hamburgos, cuando comenzaba a sentir ciertos cambios en mi, que buscaba cierto consejo.

Me acerco cada vez más al pequeño grupo, mi garganta se cierra por momentos y apenas puedo caminar.
Justo antes de llegar me quedo parado detrás de Tom que está vestido, al contrario que las otras personas, totalmente de blanco.
Que típico de el...

Me muerdo el labio inferior y me acerco un poco más, ellos siguen sin verme. Mi corazón late con mucha fuerza. Es un sentimiento entre dolor, tristeza y alegría.
El miedo se apodera de mi, no es lo correcto.
Antes de que pueda hacer nada al respecto me doy la vuelta y me voy del lugar. Camino a prisas, corro.
Mis pasos me llevan lejos, no se a donde, conozco este sitio de memoria.
Cada esquina de este pueblo lleva memorias impregnadas de Tom y felicidad.

“Lo siento...”, susurro al viento quedándome parado en medio del camino.
“Lo siento Tom.”
Me quito las gafas de sol para limpiarme las lagrimas, si hubiera estado maquillado ahora estaría todo corrido.

Otra vez huyo, soy un cobarde.


Son ya las siete de la tarde, hace ya mucho que el sol, que hoy estuvo todo el día escondida detrás de esas nubes que anuncian lluvia, se ah escondido detrás del horizonte.

Me eh alojado en un Hotel de las afueras ya que en Loitsche no hay ninguno.

Salgo del recinto y me dirijo a la calle para tomar un Taxi.
Aun no se cuanto tiempo me voy a quedar aquí. Tengo que admitir que eh echado esto de menos.
El olor a hierva fresca recién cortada por la mañana, el viento cortante en el invierno que siempre trae una brisa fresca, el olor de la madera húmeda al quemarse en una barbacoa.

Cierro los ojos y inspiro un momento... hogar dulce-amargo hogar.

El taxi llega me monto en el y le digo al conductor a donde me tiene que llevar. Quiero volver al cementerio, estoy seguro de que todo el mundo ya se habrá ido o al menos eso espero.

Cuando llego le pago el dinero al conductor ( no se cuantas veces eh ido ya este año con el taxi pero el presupuesto sale ya a más de 800 euros) y salgo del coche cerrando mi chaqueta.


Piso de nuevo la hierba mojada del cementerio. Las lapidas están escondidas detrás de algunos árboles.

Desde lejos puedo reconocer la lápida de Simone.
Me da miedo acercarme... más que miedo es respeto. Ella siempre nos ah apoyado en todas nuestras decisiones.

Vuelvo a ponerme en marcha hasta quedarme justo en frente. Miro a un lado y después al otro para asegurarme de que estoy solo y después me inclino hacia abajo dejando entre las flores uno de las brazaletes que ella me regaló el último cumpleaños que pasé aquí en Magteburgos.

“Han pasado tantas cosas y no se por donde empezar.”, susurro y me pongo lentamente de rosillas. Siento como mi pantalón se humedece por la hierba empapada de lluvia.

Comienzo a hablar, a hablar de todas las cosas que me han pasado en America. Todo lo malo y todo lo bueno... y de Tom.
Es ya la segunda vez en 3 semanas que tengo que contarlo todo, pero de alguna forma me libera.

Es como una conversación, alguien te escucha pero nadie contesta. Tiene sus ventajas y desventajas.
Digo lo que tengo que decir, digo lo que necesito decir y me disculpo por las cosas que eh hecho.

Mi pantalón está empapado y comienzo a temblar de frió. No me había dado tanta cuenta pero después de estar media hora sentado en mis rodillas comienzo a sentir el frió.

Ya no veo nada, está todo oscuro. No me dan miedo los cementerios, tuve mi primer beso en uno y la verdad es que no son malos recuerdos aunque mis experiencias fueran con una mujer, mas bien dicho con una chica.
Comienzo a temblar de frió miro al cielo pero no puedo reconocer nada. Está todo nublado y derrepente siento como una gota cae desde lo más alto justo encima de mi mejilla, rápidamente vuelvo a mirar al suelo. Está comenzando a llover.

Escucho un ruido detrás de mi y antes de que pueda darme la vuelta para ver lo que ah ocasionado el sonido siento como alguien me coloca algo sobre los hombros. Es una chaqueta?

“Pensaba que ya no ibas a venir.”
La voz de Tom rompe el silencio acompañado de las gotas de lluvia que caen cada vez más seguidamente a la hierba.
No me doy la vuelta sigo mirando hacia abajo.
Tom se pone de cuclillas detrás miá. Su mano se coloca en mi hombro derecho, sus dedo casi rozan mi cuello.

Así permanecemos un rato y con cada segundo del que puedo disfrutar de tocamiento de Tom siento como mi cuerpo se tensa y vuelve a relajarse provocándome escalofríos.

“No vas a decir nada?”


Tom

Puedo sentir el cuerpo de Bill temblando bajo mi mano. Quisiera abrazarlo, pero se que sería lo equivocado.
Está tan oscuro que no puedo ver casi nada, pero desde aquí si que puedo reconocer lo bello que es Bill. La lluvia va aumentando en fuerza empapando mi jersey que comienza a hacerse pesado.

Mi marido me aparta la mano del hombro levantándose del suelo, yo hago lo mismo, Bill se da la vuelta y es en ese instante cuando nos miramos a los ojos por primera vez en tanto tiempo y sin pela. Una sonrisa adorna mi cara pero no la suya.

En la oscuridad que reina los ojos de Bill parecen perlas negras brillantes, su piel blanca reluce en la oscuridad como la nieve.
Y es entonces cuando me doy cuenta de que es la misma chaqueta que aquél entonces...en la parada del bus.
Me había jurado protegerlo y lo único que eh hecho es ser egoísta. Lo eh dejado solo en el brutal mundo de mascaras, drogas y excesos.
No recordaba lo sensible y frágil que podía llegar a ser.

“No se que decir.”, es la respuesta que me da después de un rato.
“Pues yo tampoco.”, le digo.

Veo como traga fuertemente. Me muevo unos pasos hacía el pero me quedo quieto al ver que da un paso hacía atrás pisando las primeras de las muchas Flores que hay encima de la Tumba.

Hay una tensión entre nosotros. Puta ironía...

Aclaro mi voz y me quito el agua de mi cara con la manga. Bill sube un poco más la gran chaqueta y la cierra un poco protegiéndose del frió.
Me preocupo por lo que está haciendo Bill. Ahora que se ah marchado de casa de David no se donde se queda.

“Donde duermes?”, Formulo mis pensamientos en palabras.

Bill baja la mirada dando un paso hacia delante para no estropear las flores acercándose involuntariamente a mi.
“Ahm... estoy alojado en un Hotel.”, me dice.

Vuelvo a hablar antes de pensar “Quieres venirte a casa?”, le pregunto.
Noto como me pongo colorado antes de decir.
“Bueno... comos estas empapado.”
Señalo su ropa calada de agua y su pelo que está pegado a su cuerpo.
Ya no puedo reconocer nada de el pero puedo escuchar su respiración muy cerca, está justo enfrente mía, a medio metro de distancia. Instintivamente extiendo la mano y rozo la manga de mi chaqueta que sigue cubriendo sus hombros.
“Me puedo tomar un taxi.”, me dice.
“Ah si claro pero... estoy aquí con el coche y pues podría llevarte con el, así no tienes que esperar al taxi... al fin y al cabo está lloviendo a cántaros y yo...”,mi voz suena cada vez más ronca “no quiero que te pongas enfermo.”

Bill comienza a moverse, pasa a mi lado y se va dirigiendo hacia la salida que no está muy lejos, yo le sigo como puedo hasta casi chocar con el.

Bill sale del cementerio y se dirige a la carretera donde hay farolas que dan un poco de luz y saca su móvil Estoy inseguro así que me quedo quieto a unos 5 metros de el, comienzo a morderme el labios y lo observo.
“Mierda”, susurrá e intenta proteger el teléfono móvil de la lluvia.
Estoy totalmente descolocado. No me puedo creer que esté ahora aquí de pie al lado ( o casi al lado) de Bill haciendo como si no hubiera pasado nada.
Lo eh escuchado todo, escuché lo que le dijo a mi madre y si soy sincero eh estado esperando mucha tiempo para ver si aparecía y como siempre mi intuición no me traiciono esta vez...
Para eso lo conozco demasiado bien... sigo convencido de que Bill es mi alma gemela.

Bill me mira de reojo, parece estar inseguro, mete de nuevo el móvil en su bolsillo y segura hacia mi.

Está un poco cambiado, se ah cortado un poco el pelo. Hay gente que no se fija en esos detalles.

“Mi oferta sigue en pie.”, le digo y no puedo evitar sonreír mientras me acerco un poco.

Bill intenta corresponder la sonrisa.
“Sería muy amable de tu parte.”, me dice.

Le indico que me siga hasta llegar a unos de los aparcamientos que están cerca del cementerio ya el parque que hay enfrente.

Cuando veo mi coche me vienen recuerdos. El año pasado o ya fue el anterior? Estuvimos haciéndolo en el coche después de regresar de mi fiesta de cumpleaños.
Fue una de las últimas veces que tuvimos sexo.

Abro a prisas la puerta, la lluvia se hace cada vez más fuerte y así me meto inmediatamente en el coche. Bill me imita y se sienta en el asiento de copiloto.
“En cual Hotel estas alojado.”, le pregunto.
“El que está enfrente del Mercado.”, me dice.
Se exactamente cual es, conozco Magteburgos ciudad como la palma de mi propia mano.
Comienzo a conducir, siento un hormigueo agradable en el estómago. Hacía tiempo que no me sentía tan bien.

Si lees comenta porfavor ;)

2 comentarios:

Itzel dijo...

RECONCILIACIOOOON!!!

deadly_bite dijo...

¡Se han encontrado! ¡Por fin! Ya pensaba yo que Bill habría vuelto a meter la pata con su cobardía ¬¬ Menos mal que Tom es listo y ya sabe lo que hay que hacer xD

A ver ahora cómo lo estropea Bill... Sé que lo hará. Lo presiento u___u

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