lunes, 5 de julio de 2010

Hasta el último latido 9. NEUN

9. NEUN

Bill

Estamos conduciendo hacia Magdeburgos.
Miro a Tom de reojo, quien se concentra en la carretera. Sus dedos tamborean en el volante, está nervioso.

Enciendo la radio y lo primero que escucho es una canción de Rihanna del 2009.
Es la canción de Russian Rulette. La verdad es que me encantaba esa canción.

And you can see my heart beating
You can see it through my chest
And I’m terrified but I’m not leaving
Know that I must must pass this test
So just pull the trigger...

Trago saliva y miro por la ventana. No me puedo explicar realmente el cambio arrepentino de Tom.
Pensaba que fuera a estar furioso conmigo, eh hecho todo lo que no se debe hacer pero al parecer no parece estar realmente enfadado.
Pensaba que lo conocía, sabía que Tom siempre había sido una persona que se deja irritar bastante fácilmente... pero al parecer las cosas cambian. Ahora me parece un completo extraño.

Escucho como Tom tararea silenciosamente la canción, mientras su dedos siguen moviéndose encima del volante. ¿Está nervioso?

Se nota que conoce Magteburgos como la palma de su mano ya que coge todos los atajos posibles y coge todas las curvas como un profesional.
La lluvia se intensifica y mi corazón comienza a latir con mucha fuerza cuando noto que Tom me observa por el espejo retrovisor, es una mala costumbre suya ponerlo de tal modo que pueda observar a la gente.

“Quieres...”, comienza a hablar, carraspea la garganta y vuelve a hablar “¿Quieres comer algo? No eh podido comer nada en todo el día por lo del funeral... y eso.”

Lo miro un poco sorprendido y aguantando por un segundo la respiración, no me hubiera esperado eso y menos en esta situación.

“Es que-”, comienzo a hablar.
Necesito una excusa y la necesito ya...
No soportaría ir a comer con el en estos momentos.
“Es que... ¿que? “, me pregunta mirándome con muchas ilusiones.
“¿Estas ocupado o que? ¿Tienes que volver a América? Como eh escuchado estas de momento en paro.”
Me callo la boca y miro al frente. Intento distraerme observando las gotas de agua correr por encima del cristal, no quiero hablar con el. Desde un principió no era mi intención, hice a lo que vine y eso me basta.

No me fijo en el camino y no me doy cuanta de que Tom para derrepente delante de un restaurante.
Es una Hamburguesería, una de las mejores de Magteburgos, estas Hamburguesas no se pueden comparar con el Mc.

“Pero Tom...”, comienzo ah hablar, me enfurece un poco que no respete mis decisiones, son estas cosas las que aportan a nuestras peleas.

“No seas crió, seguramente no has comida nada, quiero que comas algo.”, me dice serio mirándome a la cara, yo desvió la mirada. ¿Porque... por que me cuesta tanto mirarle a los ojos?

“Deja de preocuparte por mi...”, le digo en tono severo. Es verdad que no eh comido nada y ayer tampoco pero eso no es razón de que no respete mis decisiones.
“Esperame.”, me dice y sale del coche. Me doy cuenta de que aún llevo su chaqueta puesta y el corre a toda prisa hasta la entrada del restaurante para no mojarse.

Cierro los ojos y suspiro. No ah cambiado para nada. Instintivamente bajo un poco la cabeza inspirando el olor delicioso que desprende la chaqueta... tal como la recordaba.

Noto como el cansancio se va haciendo presente y bostezo antes de abrir de nuevo los ojos y mirar hasta la entrada del Restaurante.

Pocos minutos después veo como Tom vuelve a salir de este con una bolsa blanca, corres hasta el coche y abre la puerta dejando pasar un aire muy frió que me provoca una piel de gallina.

“No pienso comer.”, le digo observando críticamente el contenido de la bolsa. Dos hamburguesa con Queso una ensalada mixta y patatas fritas.
“Tienes que comerlo ya que le lo han dado gratis.”, me dice y se obliga a una sonrisa forzada.

Lo miro sorprendido, pero antes de que pueda preguntar el ya me contesta mis dudas.
“Se han enterado de lo de mi madre, ella venía muchas veces aquí a comer después del trabajo.”, me dice y comienza a jugar con el llavero antes de prender de nuevo el coche.

Sale del aparcamiento y vuelve a subir a la carretera para tomar de nuevo rumbo hacia el Hotel.
Cuando llegamos a este Tom aparca en el aparcamiento y apaga el motor. No se escucha nada a parte de las gotas de lluvia caer encima del cristal.

Así permanecemos unos minutos hasta que yo decido abrir la puerta y salir, pero en ese instante Tom me coge de la mano.
“No te olvides de esto.”me dice y me da la bolsa no antes de haber sacado lo suyo.
No protesto, cojo la bolsa, si el no está puedo tirarlo a la basura y no se dará cuenta de todas formas que mas le da si como o no.
Me intento sacar la chaqueta pero el me detiene “Quédate la.”, me dice poniéndome una mano en el hombro.
“Gracias.”, susurro antes de salir del coche. Mi garganta está seca y mi corazón vuelve a latir con fuerza cuando salgo del vehículo cierro la puerta, le doy la espalda y espero a que prenda el motor... pero no ocurre nada. Estoy ahí de pie en la lluvia y Tom parece no marcharse, doy una suspiro y cojo todo el calo para darme de nuevo la vuelta y acercarme a la ventanilla.
“Quieres... quieres subir a mi habitación?”, es lo que le digo a través del cristal.
Tom abre la puerta y me sigue en silencio.

No se lo que estoy haciendo. No pienso en lo que va a pasar y no tengo un motivo por la cual le tendría que invitar a mi habitación, pero lo hago.

Al pasar al lado de la recepción miro la señora que esta de vigilancia y mis mejillas se tornan carmín al pensar en lo que pensará de mi.
Se que me conocen, saben quien soy y creo que también saben que soy homosexual.
¿Pensarán que es un ligue?

Tom

Veo a Bill salir del coche y dando los primeros pasos hacia la entrada del Hotel, pero derrepente se queda quieto. Lo miro a través del cristal.

Se da la vuelta y vuelve, se acerca a la ventanilla.
“Quieres... quieres subir a mi habitación?”

Sus palabras suenen inseguras, mi corazón comienza a latir con muca fuerza, pongo una mano en en la puerta del coche.
Miro a Bill un poco inseguro antes de abrir la puerta seguirle. Es un acto de fuerza y de voluntad, nunca hubiera imaginado que tratar con alguien pudiera ser tan difícil.

Llegamos a la recepción del Hotel y la mujer que está detrás del mostrador nos mira con una sonrisa.
“Buenos días señor Kaulitz, espero que pase una agradable noche.”, le dice a Bill ofreciéndole una cena gratis en el restaurante del Hotel. “Cortesía del Jefe”, nos dice la señora con una sonrisa.
“No gracias... estamos servidos “, dice mostrando la bolsa con las Hamburguesas.

“Como quiera, pero que sepa que la oferta sigue en pie.”, nos dice.
Bill la ignora y se acerca al ascensor, yo lo sigo, dudoso de si hacerlo a no y me coloco poco detrás de el.
Bill evita mirarme a los ojos, de eso si que me eh dado cuanta ya que mi marido suele mirarme a la gente a los ojos cuando hablan.

El ascensor llega y los dos entramos a este. Veo al suelo ya que con lo que goteamos se está encharcando el suelo del lift.

Miro a Bill de reojo pero este solo mura al suelo mi mi chaqueta enorme cuelga de sus hombros como un saco mojado de patatas.

Mi respiración iba rápida amenazando a ahogarme. Me paso la manga de mi jersey por mi cara secándome los parpados que seguían mojados ya que las gotas me molestaban al ver.

Derremente siento una mano fría tocando lentamente mis propios dedos.
Somos unos idiotas ya que se, que ninguno se nosotros se atreve a mirar al otro mientras entrelazamos los dedos.
Mi mano está muy caliente en cambio la de Bill muy fría, este roce me provoca un escalofrió agradable que recorre todo mi cuerpo.
“Tus manos están muy calientes...”, escucho la voz de Bill temblorosa romper el silencio.

El ascensor se para y cuando la puerta se abre los dos nos miramos por un segundo.
Bill no me suelta de la mano y los dos salimos al gran pasillo alfombrado.
Es como romper el último tabú o frontera que tenemos. Estamos cogidos de la mano pero aun me siento como si entre Bill y yo hubiera años luz de distancias y diferencias incomprendidas.

Abro la boca ya que quiero decir algo cuando nos quedamos parados delante de una puerta. Bill metió la mano en el bolsillo y saca una llave de esta.

Sus manos temblaban y solo al tercer intento consiguió abrir la puerta. No comprendía lo que pasaba hasta que derrepente escuche un sollozo de parte de Bill quien puso la mano en la boca par ahogar un llanto.
“Bill...”, susurré y me acerqué un poco más a el. No sabía como hacerlo o como acercarme de tal forma que no pudiera romper lo que pienso estamos intentando arreglar.

Extendí la mano pero antes de que mis dedos pudieran tocarlo se adentro en la habitación. Yo lo seguí con cautela.

Bill dejó caer la bolsa con la comida en el suelo al lado de la cama y encendió la luz.
Seguía estando de espaldas a mi.
Me acerqué a el y puse cuidadosamente las manos en la chaqueta para sacársela.
“No...”, dijo en un susurró apartando mis manos.
“Pero si sigues en la ropa mojada... te vas a resfriar.”, le dije acercándome un poco más cubriéndole las espaldas.
Finalmente dejó caer la chaqueta al suelo donde la recogí y la dejé encima del sillón que estaba en una de las esquinas de la habitación.
Bill, automáticamente, se abrazo los brazos titubeando de frió.
“Voy a dejarte agua en la bañera.”, murmuré y después de un último suspiro entré al baño.
Ya me había imaginado que este tendría una bañera y así le metí el tapón y comencé a llenarla de agua.
Dejé el grifo abierto y volví a entrar a la habitación, Bill no se había movido del lugar.

Cogí al cuerpo temblante entre mis brazos. Bill rozaba la piel de mi cuello con la punta de su nariz y todo estaba como en anestesia.
Sus brazos me rodearon y su cuerpo se inclino hacia el mio provocando en mi de nuevo el instinto protector que hizo que lo cogiera con delicadeza entre mis brazos meciéndolo de un lado para el otro.
“Soy un idiota.”, susurré entre posando mi cabeza en el pelo de Bill inspirando su aroma a champú... de coco.

Una sonría adornó mis labios al percibir ese olor tan fraternal.
Cuando lo apreté con más fuerzas escuche algo parecido a un gemido de su parte seguido por unas palabras.
“¿Te bañas conmigo?”


Si lees comenta porfavor ;)

2 comentarios:

Itzel dijo...

UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU

deadly_bite dijo...

¡Russian Roulette! Oooh... me encanta *___*

Ay, ay... Bill ha estado a punto... ¡pero no! ¡Por una vez ha hecho lo correcto! Ya era hora :D :D :D

Tom es más tierno... n___n

A ver qué pasa ahora *___*

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