lunes, 5 de julio de 2010

Hasta el último latido 13. DREIZEHN

13. DREIZEHN

Bill

Llegamos a la verja de mi casa, cojo el mando a distancia para abrirla automáticamente antes de conducir mi coche hasta el garaje.
“Vamos.”, susurró antes de salir del coche, Tom me sigue sin decir una palabra hasta que llegamos a la entrada de mi “humilde hogar.”

Tom deja sus cosas en el pasillo. Yo dejo mis llaves en el llavero de la pared y me quito la chaqueta.
Mi marido me observa y también se quita la chaqueta.

“Si quieres dormir te puedo ofrecer mi sofá o...”, “Duermo contigo en la cama.”,
Lo miro sorprendido, nuestras miradas se cruzan “Bueno... si a ti no te importa.”
“Claro que no, tengo una cama doble no hay problema.”,
Trago saliva al mirarle, el no dice nada y eso me pone nervioso. Intento mantener su mirada hasta que ya no puedo más y dirijo mi mirada al suelo.
“¿Puedo ducharme?”
“Claro”, , respondo con normalidad.
“Tom...”, me paro, no creo que sea un momento adecuado para preguntarle, pero lo hago de todas formas.
“¿Cuando vas a empezar con la Quimioterapia?”
Tom me mira pero desvía rápidamente la mirada, es cortante como nos tratamos, como si fuéramos solo conocidos.
“Han dicho...”, comienza “Que quieren operar directamente, la Quimioterapia es demasiado agresiva para mi cerebro y que no quieren riesgos.”

Nos quedamos callados, como siempre lo hacemos.
“Te muestro donde está el baño”
Tom me sigue hasta la primera planta le abro la puerta y le señalo una bolsa que está en una encimera.
“Tu padre me ah mandado tus cosas, tus toallas y bueno creo que también champús y lociones, pero si quieres no me molesta que uses los míos”
Tom entra al baño y cierra la puerta delante de mis narices.
“De nada...”murmuro un poco irritado antes de dirigirme de nuevo a la planta baja para recoger las últimas cosas de Tom que se han quedado en el pasillo.
Mi móvil suena y con la mano que me queda libre lo cojo.
“¿Diga?”, respondo un poco agobiado mientras intento subir la maleta de Tom a mi cuarto.
“Bill, que bien que aún te alcanzo, soy Gregor”, me dice una voz muy familiar.
Mi estómago se me encoge al escuchar la voz del asistente personal de David.
“No pienso hablar ni contigo ni con David y...”
“Calma calma... yo ya no trabajo con David. Bueno verás antes de que me montes un escándalo te contaré una cosa. Me han despedido, pero ahora trabajo para Heidi y para otras personas sin importancia y pues. Ella te quiere invitar a que trabajes con ella unos días moderando las modelos de “Germanys Next Tomp Model By Heidi “ y pues como ve que estas sin contrato te quiere contratar. Es un contrato a tiempo parcial y podrás elegir por ti mismo a los eventos que quieras aparecer o no.”

Estoy a punto de caerme por las escaleras de lo mucho que pesan las maletas cuando de repente alguien me coge por detrás y me aguanta.
“Dejame cogerte las maletas...”, escucho la voz ronca de Tom en mi oído. Con mucha suavidad me aguanta la cintura y con la otra mano coge como si nada su propia maleta.
Me doy la vuelta y veo a Tom solo con una toalla.
“Necesito algo de esta maleta antes de poder ducharme.”, dice y sube conmigo las escaleras.
“Bueno... Gregor, ¿cuanto tiempo estaré afuera con ese trabajo de Germanys Next Top Model?”
Digo algo distraído.
“Bueno Bill estarías en Hamburgo desde el jueves hasta el domingo, haríamos el contrato y pues como ya te dije, te ofreceremos casting y eventos a los que puedes elegir ir, o sea tu eres el Jefe. ¿Que te parece la oferta?”,
Ya puedo ver la sonrisa de Gregor pintada en su jeta. Pero bueno, necesito el dinero. Hace ya mas de dos meses que estoy casi en paro y la verdad Tom ya no puede trabajar y nos tengo que mantener a aparte de que la clínica quiere mucho dinero por las pastillas que Tom se tiene que tomar, todo el tratamiento me está costando un ojo de la cara y tengo que mantenernos.
“Mira Gregor, ¿te parece si te llamo por la mañana? Estoy un poco cansado, dejame dormir una noche y así puedo pensar más relajado en tu oferta... te llamo mañana.”
Me siento en el escalón de arriba mientras observo como Tom va de nuevo al baño.
“Vale Bill, no te preocupes tu llamame cuando puedas, pero tiene que ser antes del jueves claro.”
“No te preocupes te llamo mañana.”, digo y sin esperar la respuesta de Gregor cuelgo el teléfono.

Escucho el agua de la ducha y suspiro. No se que hacer... todo esto me está costando los últimos nervios.


Ya estoy acostado en la cama cuando Tom entra a la habitación, levanto la mirada del libro que estoy leyendo ( Fame Junkies) y tengo que aguantarme la risa cuando veo las pintas de Tom.
Lleva un viejo pijama de color negro. En la camisa hay un osíto dormilón abrazando un corazón.
“No sabía que tenías aún ese pijama.”, le digo con una sonrisa. Yo solo llevo una camisa y mis boxers.
“Pues ya ves.”, me responde con una sonrisa.
“Bueno... Tom Gregor, un viejo conocido me ah llamado y me ah ofrecido un trabajo de unos días en Hamburgo... lo voy a aceptar... tengo que ganar un poco de dinero y me ofrecen un contrato libre.”, le digo. Lo miro un poco inseguro, se, que no le gusta que trabaje.
“Me alegro por ti.”
Para mi sorpresa esa frase no vino con ironía. Lo miro y el me mira con una sonrisa mientras sube a la cama.
“Bill... me tengo que disculpar por todo lo que que te eh hecho, tu solo has intentado hacer tu trabajo y tu nunca te quejabas cuando yo tenía que hacer horas extra y llegaba tarde a nuestras citas... me disculpo por haberte tratado así, solo es tu trabajo y se que lo haces con muchas ganas.”
Esas palabras me hieren, me dan ganas de llorar, ahora que el es el más dolido se disculpa cuando sabe que todo estoy es culpa mía. Soy yo quien debería disculparse no el, eh estado obsesionado con el trabajo y la verdad es que siempre eh provocado neutras peleas. No es justo que el esté tan enfermo.
“No quiero que te disculpes...”, comienzo “ No tienes que disculparte por nada.”, trago saliva.
“No me trates como so fuera de azúcar o de cristal solo porque esté enfermo.”, me dice con voz seria.
“No lo hago Tom...”, le respondo.
Mi marido se acerca y se pone a mi lado, coge la manta y se tapa con ella.
“Si que lo haces...”, su boca sigue adornada con una sonrisa que se apaga cuando comienza a acerarse hacia mi, con suavidad comienza a besarme en la mejilla, como su fuera un niño pequeño o todo esto fuera un juego.
“No lo hago.”, respondo de nuevo.
Los labios de Tom se acercan a los míos, nuestros labios se rozan mientras nos miramos a los ojos.
“Si lo haces Bill... siempre lo haces.”
Dejo de protestar ya que tengo miedo de que comencemos a discutir nuevamente solo pro está tontería.
Apago la luz con una mano mientras Tom me muerde el labio inferior con suavidad.
“¿Tienes ganas de follar?”, me pregunta Tom entre cortos besos.
“¿Desde cuando eres tan vulgar?”
“¿Desde cuando tu NO lo eres?”
Siento la mano congelada de mi marido acariciando mi barriga debajo de mi camiseta, todo mi cuerpo se estremece al sentir sus caricias.
Solo somos humanos y el cerebro humanos está programado para olvidar y de momento, nada de lo que hicimos me parece tan grave, es como si olvidara nuestras peleas y se que es lo necesario. Tom necesita mi atención, ahora más que nunca.

Tom no se anda con muchos rodeos. Comienza a besar mi cuello mientras su mano congelada baja hasta mis boxers acariciándome con ternura.
Hay que gozo ser tocado nuevamente por un ser que no soy yo. Me siento como un adolescente que grita pidiendo atención de su novio.

Tom para de repente y sale de la cama.
“¿A donde vas?”, mi voz suena muy cachonda.
“A buscar nuestras cositas”, dice, abre su maleta y rebusca en ella. Saca los condones las lociones y todo lo demás.
“Pensaba que... lo habías tirado.”, le digo un poco sorprendido poniéndome colorado.
“Pues no... y los condones caducan en cuatro meses así que no tenemos que preocuparnos.”,
Me hecho hacia atrás cuando Tom vuelve a la cama con la crema deslizante.

Me saco la camiseta y los boxers mientras Tom lucha desesperadamente con su camiseta.
Cuando logra quitárselo comienza con el pantalón. No lleva boxers debajo del pantalón del pijama.

Tom se inclina sobre mi y comienza a besarme el pecho desnudo hasta llegar a mis pezones donde me muerde. Cojo la manta y nos tapo enteros.
“Mis pies se congelan.”, murmura Tom mientra va deslizándose de nuevo hacia abajo, con la punta de la lengua se mete en mi ombligo.
Suspiro de placer y toco suavemente su cabeza mientras noto como mi miembro erguido se aprieta contra su pecho frió.

Tom sigue bajando llegando hasta la raíz de mi pene con suaves besos mientras comienza a acariciarlo con su mano.
“No me dejes tanto en ascuas.”, le susurró en un suspiro de gloria cuando noto su lengua húmeda e mi punta.
“Yo nunca...”, me dice con una sonrisa antes de darme lo que quiero.

Me siento genial, me siento como si hubiera rejuvenecido 2 años ( jeje)

Tom sigue lentamente mientras intento contener mis gemidos inminentes.
Mi marido deja de ocuparse con mi pene y sube hasta donde está mi cara para comenzar a darme besos. Nuestros labios se funden mientras el se restriega contra mi cintura, nuestros miembros frotan el uno contra el otro y puedo sentir que Tom está mu excitado.
Tom esconde su cara en mi cuello y comienza a morderme con suavidad mientras su mano va en busca de la crema deslizante.

Abro mis piernas, estoy preparado para todo, me muerdo el labio inferior mientras Tom se pone entre mis piernas y abre la tapa de la crema.
Controlo cada movimiento de el, su cara es como la de un niño que está recibiendo sus regalos de navidad.
Se lame la lengua mientras esparce un poco de la crema deslizante obre su dedos , se inclina hacia abajo, me muerde el pezón robándome un suspiro para después volver a posar sus labios hambrientos sobre los míos. Estos tan ocupado jugando salvajemente con la lengua de Tom que no me doy cuenta de que este comienza a introducir dos dedos dentro de mi.
“Hmm.”, es lo único que se me escapa, cierro forzosamente los ojos al sentir la extraña sensación gustosa que se apodera de mi cuerpo al sentir sus dedos. Los comienza a mover, me agarro a su brazo echando mi cabeza hacia atrás, abro los ojos y los vuelvo a cerrar.
“Tom no seas delicado conmigo.”, le gimo entre dientes.
Tom saca sus dedos para después reemplazarlos por su miembro erguido.
“Ah joder.”, digo al sentir como Tom se introduce lentamente en mi, había olvidado por completo la sensación de tener una polla entera dentro de mi.
Veo a Tom quien suspira lentamente, cierra los ojos par ponerse en posición, su cabeza desaparece en mi cuello y puedo sentir su aliento agitado mientras comienza a moverse rápidamente en mi.
Me agarro a su espalda y subo las piernas, mientras el se mueve mi pene comienza a rozar en contra de su estómago.
“Oh joder vamos Bill.”, escucho la voz ronca de Tom susurrar entre movimiento y movimiento animándome a gemir con más placer.

Tom se acelera cada vez más, su cuerpo se pone derecho para apoyarse en la pared, miro hacia arriba y puedo ver directamente en la cara sudorosa de Tom.
La cama comienza a moverse debajo de nosotros, tanto que tengo miedo de que se parta debajo de los movimientos bruscos de mi marido. Me han dado 7 años de garantía y espero que aguante lo que prometen.

Tom

Me muevo rápidamente encima de Bill, bajo nuevamente para llegar a la meta final, aspiro su olor inigualable. Mi marido tiene un olor muy especial cuando tenemos sexo, ese olor siempre te da ganas de más y los gemidos que me susurra al oído constantemente mientas clava sus uñas en mi espalda me dan más ganas de seguir.
“Ah... Tom justo así”, me dice y afloja sus manos de mi espalda para agarrarse en los barrotes de metal del cabezal, su espalda se inclina y antes de darme cuanta llegamos casi juntos al orgasmo.
Me dejo caer encima de mi pelinegro y me quedo un momento quieto, temblando y esperando a que mi cuerpo deje de temblar del orgasmo.
“Bu... joder.”, se le escapa a Bill junto con una carcajada.
“Wow mierda … si que lo echaba de menos...”

Salgo de Bill para inclinarme hacia arriba y darle un beso en la boca con mucha ternura.
“Te has corrido en mi barriga.”, le digo dándole un bocado a su oreja.
“Creo que tendremos que ducharnos.”, dice Bill.
No quiero decirlo pero parece una madre después de un parto, lleno de gotitas de sudor y con una sonrisa encantadora en la boca.
“Pues ya será la segunda vez por hoy.”


Estoy acostado, después de la segunda ducha de hoy, en la cama. Bill se a girado para el otro lado y a juzgar por su respiración ya se ah quedado dormido.
Me giro quedando detrás de el para después rodeárlo con mi brazo y quedarme así acostado.

Tengo miedo d la operación, el medico aún no me ah dicho una fecha exacta pero quiere que pase dentro de los próximos 2 meses o sino ya no podrán hacer nada. A veces me pregunto si de verdad merezco esto, a veces me pregunto si hice algo mal en la vida para que me pasaran estas cosas.

Mi padre está depresivo, no soporta la idea de que mi madre ya no vuelva, cuando pienso en ello tengo que tragar fuertemente para evitar volver a llorar.
Se está convirtiendo en un alcohólico y yo no tengo la fuerza suficiente para ayudarlo. Si soy yo quien necesita más ayuda que nadie, no puedo cargar con las penas de mi padre.

Bill se da la vuelta en sueños de forma que pueda ver su cara.
“Tu eres lo único que me queda de momento.”, susurro y poso lentamente mis labios encima de su frente.


Abro los ojos, el cuarto está a oscuras, me doy lentamente la vuelta y me tengo que dar cuenta de que el cálido cuerpo que estaba acostado a noche a mi lado ya no está allí.
Lo busco con la mirada en la habitación pero no lo encuentro así que enciendo la luz para después encontrar el botón de las perianas eléctricas que están delante de las ventanas.

Hay una nota al lado del despertador.
- Tom. Eh ido a comprar el desayuno. Benny ah llamado hace un rato y me ah pedido que te diga que lo llames cuando te despiertes. Xoxo Bill-

Una sonrisa se dibuja en mi cara, me levanto de la cama para después desapaerecer en el pequeño cuarto de baño que está anclado a la habitación para aliviarme un poquito.

Después de mis necesidades matutinos salgo del baño y cojo mi móvil para llamar a Benny.

“¿Hola?”, escucho la voz de mi amigo.
“Bu~huenos días”, bostezo.
“Ah buenos días tronco. ¿Que pasa como estás?”
“Hmm bien.”, le respondo con una sonrisa que para mi fortuna el no puede ver.
“Bueno, por lo que te llamé antes, es que Andrian hace una fiesta de cumpleaños a lo grande para su 25 y me ah dicho que te invite a ti también y te preguntaba si tenías ganas de venir hoy por la noche ah esta con tus colegas, a ver si te animas un poco.”

Me rasco la cabeza y lo primero que hago es buscarme algo que vestir ya que estoy completamente desnudo, cojo unos boxers de mi maleta.
“Hay Benny mira es muy amable de tu parte que me quieras llevar y todo eso pero , no se si es tan buena idea, la gente siempre reaccionan muy raros cuando se enteran de que estoy enfermo, siempre que entro en una habitación se calla todo el mundo y me miran como si me fuera a caer muerto en cualquier momento y me incomoda mucho.”
Benjamin se queda callado un momento al otro lado de la linea.
“Tendría que darte igual lo que la gente piense de ti, a parte son todos amigos tuyos de la infancia no va a pasar nada, la verdad es que os echamos de menos, a ti y a Bill y pues con el ajetreo que habéis tenido últimamente estaría bien que vinierais los dos.”

“Bueno, lo voy a hablar con el cuando llegue, te llamo más tarde .”, le contesto.
“Bueno, pero no lo hagas demasiado tarde, la fiesta comienza a las 8 “

Nos despedimos, no es tan mala idea, salir un poco y hacer un poco de fiesta.
Justo en ese momento escucho como la puerta abajo se abre. Rápidamente me pongo una camiseta y unos pantalones, entro un momento en el cuarto de baño para lavarme la cara y cojo después un corro de lana que me pongo encima de la cabeza y bajo las escaleras.
“Ah, ya estas despierto?”, escucho la voz de Bill que me mira desde la entrada, lleva dos bolsas de la compra.
“Si, bueno Bill... ¿tendrías ganas de ir hoy a la fiesta de cumpleaños de Andrian?”
Bill me mira sorprendido.
“Hace muchísimo que no veo a Andrian... creo que fue...”
“La última vez que lo vimos fue en nuestra boda.”, le digo con una sonrisa.
“Oh...”, veo que se pone colorado.
“Es cierto.”, me dice y va hacia la cocina. Yo le sigo hasta la cocina en donde ponemos la mesa y desayunamos tranquilamente.
Hablamos un poco y al final llegamos a la conclusión de que no sería mala idea ir de fiesta, después de tantos delirios emocionales que hemos vivido últimamente una fiesta será la mejor forma de distraernos.

Si lees comenta porfavor ;)

2 comentarios:

Itzel dijo...

eeeeeeeehhhhhhhhhhhh!!!


ya se reconciliaro. . .fisikamente, pero ya lo hicieron
eeeeeeehhhhhhh!!!!

deadly_bite dijo...

¡Por fin han aclarado algunas cosas! ¡Ya era hora! :D Por lo menos, la enfermedad de Tom ha servido para que ambos reordenen un poco sus prioridades. Así me gusta n___n

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