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lunes, 5 de julio de 2010

Hasta el último latido 20. ZWANZIG

20. ZWANZIG

Bill


Seis horas de espera. Seis largas horas que tendré que pasar solo.

No se como aguantarlo y más sin saber lo que va a pasar.

Enciendo el teléfono y me voy al cuarto de baño. Me encierro en una cabina y marco el número de Gustav.
Me siento en la tapa del bater y cierro la puerta de la cabina con pestillo.
“Por favor Dios ayudame”, suspiro para evitar tener que llorar.

“¿Hola?”

Estoy un poco confuso no se que decir.
“Ehm, Gustav soy yo “, le digo y me toco la cabeza. Me muerto del labio inferior.
“¿Bill? ¿No estabas hoy en el hospital?”

“Si... pero, la espera me mata y tengo la sensación de desmayarme en cualquier momento”

Sorbo los mocos que comienzan a llegar con las lagrimas.
“Vale, me gustaría venir a por ti, estoy preocupado, pero estoy en el trabajo... joder”, su voz suena preocupada.
“No hace falta que te preocupes,estoy bien, solo quería hablar con alguien nada mas.”

“Bill, te mando a Georg que hoy no tiene trabajo”, me dice.
“Espera lo llamo.” y me cuelga sin previo aviso.

Me quedo sentado mirando el dysplay de mi móvil. Me seco las lagrimas con mi manga y me quedo esperando assiosamente la llamada de Gustav, pero para mi sorpresa quien llama es Georg.
“Hola amor”, me saluda cuando lo coges.
“Georg...”
“No te preocupes, estoy allí en dos o tres horas, tu no te preocupes, no desesperes”, me dice.
“Muchas gracias de verdad... no hacía falta”,

Nos quedamos hablando casi todo el rato. Hablamos de mil cosas y sé que solo me quiere distraer y se lo agradezco. Escucho como el motor del coche se enciende.
“Espera, lo pongo en manos libres”, me dice y poco después volvemos a hablar.

Le cuento todo lo que nos ha dicho el doctor.

“Quizás este sea un nuevo comienzo para vosotros ¿no crees?”, es lo primero que dice después de un rato de silencio.
“Tengo miedo de que si... si por ejemplo se queda sin memoria... ¿Que voy a hacer? No le puedo decir ' Hola Tom, soy tu MARIDO' “, me paro por un segundo “No creo que siga amándome si pierde la memoria”
Escucho un suspiro al otro lado de la linea.
“Bill... no se como ha estado tu relación con Tom últimamente pero cuando te hizo la petición pues lo hizo de todo corazón y creo que aunque pierda la memoria, con el tiempo va a aprender a amarte de nuevo. Soy muy jóvenes y sé que podes vencer esto juntos.”
Sus palabras me llegan hasta lo más profundo, las lagrimas vuelven a correr por mi mejilla.
“No llores...”
Pero esas palabras solo provocan más lagrimas. Tengo miedo de quedarme solo, no se que hacer hace 5 años que no he estado solo y cuando lo estaba aún era un crío y tenía la apoyaciónde mi familia y mi madre.

Pero nos hemos peleado y desde la boda que no he sabido más de ella. Mi padre ya no me quiere como su hijo. No quiere un hijo homosexual y por eso ya no lo pudo llamar padre.

No me gusta hablar de ellos, nadie tiene el derecho de juzgarme.
“Bill llego dentro de una hora, te tengo que colgar que se me acaba la batería”, me dice Georg.

Miro el reloj, llevo ya más de hora y media sentada aquí encerrado en el baño.

Colgamos...

Necesito hablar con alguien y me decido a hacer algo , que en realidad solo debe ser la última solución. Pero ahora lo necesito.

Marco el número y comienza a sonar.

Después de un rato, no es mucho tiempo cogen el teléfono. Mi corazón comienza a latir con fuerza cuando escucho esa voz familiar.
“Familia Kaulitz ¿dígame?”
¿Que hago, las palabras se quedan atascadas en mi garganta, abro la boya la vuelvo a cerrar.
“¿Hola? Si esto es una broma no...”

“Hola mamá”, mi voz comienza a temblar.

“¿Bill?”

“Es... que yo...”, me tapo la boca para ahogar mi sollozo.
“¿Porque me llamas hijo?”

“No se que hacer”, me seco las lagrima de nuevo. Mi chaqueta está totalmente empapada de mis lagrimas.
“Siento mucho molestarte”

“Hace tanto tiempo que no hablamos que me pillas muy desprevenida”

“Lo se...”

“Cuéntame...”

“Estoy en el hospital, están operando a mi marido”

“¿A Tom?”

“Si...”


Suspiro y me echo para atrás quedando apoyando en la pared. Miro el techo blanco del baño.
“Siento muchísimo como te he tratado”, no es fácil para mi asumir errores. No la he tratado bien, siempre andábamos peleado, pero yo aún era muy joven y todo un adolescente problemático.

“No te preocupes... quería visitarte, pero después de mudarte no has dejado nada, ni un número de teléfono y desde la boda ha pasado ya tanto tiempo que ya ni sabía si querías hablarme”


Me rasco la nuca. La verdad es que nunca había pensado en si estaría enfadado si mi madre me llamara o no, era más bien que yo tenía miedo a un rechazo si la llamaba a ella.

“No estoy enfadado”, sigo aliviado y una sonrisa se dibuja en mi cara, pero desvanece poco después.
“¿Que le ha pasado a Tom? ¿Habéis tenido un accidente?”

“No... lo operan por un tumor en la cabeza”


escucho como mi madre aguanta la respiración al otro lado de la linea.
“Y tienes miedo por el...”

“Si”


Nos quedamos hablando un rato. Le cuento casi todo, bueno los escándalos los dejo a parte, no son cosas con tanta importancia y si se ha enterado lo habrá hecho por la tele o las revistas de bulevar que lee.


No me había sentido tan liberado. Me ha sentado bien hablar con mi madre y más sabiendo que nuestras peleas pertenecen al pasado.


Casi me olvido de Georg por eso me doy prisa en salir del baño y me dirijo a la recepción.

Hace tres horas que Tom está en el la sala de operaciones. El reloj marca las 11 de la mañana.
El sol ilumina la sala de espera.


Estoy sumido en mis pensamientos escribiéndole un mensaje a Benny que debe estar muerto de preocupación.
“Bill...”, escucho una voz masculina. Subo la mirada. Es Georg.
Me levanto y me dirijo hacia el. Después de darnos la mano caemos en un largo abrazo, él deja caer su mochila al suelo.
“Todo va a ir bien”, me susurra y me posa un beso en mi pelo.

Tom

“Vale Tom quiero que cuentes del 10 al 0”
“10...”

“9...”

“8....”

...No puedo mentir... Nunca lo eh podido, tengo miedo, tengo miedo de lo que va a pasar.
Bill ha insistido, pero la verdad es que yo prefiero morir antes de no poder recordar. Pero ahora ya no me queda otra opción.

…Cojo sus preciosas manos entre las miás. Estamos aún un precioso jardín delante de na iglesia de la costa. El rojo del atardecer tiñe la escena de rojo.

Suspiro. Este este es el día más feliz de mi vida. Quiero que él esté día a día tan feliz como lo estoy siendo yo ahora.

Bill me sonríe, se ve precioso. Lleva un traje blanco muy simple pero a la vez bello. No está maquillado y es así como lo amo al natural.
Se ve realmente sexy , se muerde le labio inferior y me mira.

Me aclaro la voz, para comenzar a hablar pero las palabras parecen quedarse atascadas en mi garganta.
“Bueno...”,comienzo a hablar y suspiro para tranquilizarme.
“Primero quiero daros a todos las gracias por haber venido”,, me dirijo al publico y después al cura.
“Billl, quiero que sepas que he crecido contigo. Tu me has enseñado lo que es la amistad y después me has enseñado lo más bonito que hay en este mundo y es el amor.”
Hago una pequeña pausa. Los ojos de Bill se llenan de lagrimas pero no deja de sonreír.
“ me has hecho sentir amado y por eso te doy las gracias, me has hecho un hombre, me has enseñado a ser más fuerte. Quiero que sepas que lo nuestro es para siempre. Da igual lo que pase, aunque nos separen lo nuestro no va a acabar. Porque me haces feliz en cada momento. Te amo Bill Kaulitz y por eso quiero que seas mi marido, aquí y ahora delante de todas estas personas te prometo hacerte feliz hasta el resto de mis días...”


…


La oscuridad flota en mente. Como una gran nada y de repente ve una luz al final. No es cálida sino me daña los ojos.


Es justo en ese momento cuando los abro. Al principio no puedo reconocer nada, pero poco a poco se van enfocando.
Veo una persona, una persona arrodillada al lado de la cama. Es un muchacho de pelo negro, tiene los ojos cerrados y parece estar dormido.
Toco la cabeza del muchacho que comienza a moverse debajo de mi mano. Levanta la cabeza y sus ojos nublados se reflejan en los míos. Parece haber llorado mucho. Dejo de respirar, no creo haber visto a alguien tan hermoso en toda mi vida. Quizás estoy muerto...

“¿Quien eres?”, las palabras salen de mi boca sin dejarme tiempo de pensar.
La mirada del chico se entristece de un momento a otro. Veo una lagrima cristalina correr por su mejilla antes de que esta se estrelle en mi almohada.

“Soy Bill Kaulitz... encantado”

Hasta el último latido 19. NEUNZEHN

19. NEUNZEHN

Tom


Estoy aquí sentado y tengo los ojos cerrados.
Escucho como la puerta se abre.
“Hola Tom”
Abro los ojos y es el doctor. Nos estrechamos la mano.
“Bueno, voy a explicarte lo que va a pasar en la operación”, saca una libreta y se sienta justo en frente mía.

“debo ser muy sincero contigo, este tipo de operaciones son de las mas peligrosas que hay y más porque es en el región del cerebro.”
Instintivamente miro a Bill quien mira por la ventana y suspira.
Asiento con la cabeza para señalizarle de que entiendo todo lo que me dice.
“Tenemos suerte y el tumor es bastante superficial y al parecer no ha crecido más desde la última vez, pero la quimioterapia no ha dado el efecto deseado.”
Hace una pequeña pausa y se da la vuelta para mirar a Bill, este se acera hacia mi y se sienta a mi lado.
“Bueno, lo que vamos a hacer es intentaremos cortar el tumor por la raíz introduciendo una aguja por el cráneo”, nos hace un dibujo en su libreta y me señaliza por donde va a entrar. El ver o que van a hacer no me tranquiliza en absoluto. Siento la mano de Bill en mi hombro.
“El riesgo no está en que puedas perder la vida que por suerte el riesgo es mínimo , así no en que puedes perder la memoria”

Miro confuso al doctor y después a Bill. Nos miramos un segundo.
“Pero...”, comienzo.
“Lo que pasa es que, con la intervención vamos a tener que dañar tu cerebro y eso puede llevar a una perdida de memoria y pueden haber daños irreversibles.”

Escucho a Bill suspirar a mi lado y cuando lo miro puedo ver las lagrimas en sus ojos. Me parte el alma verlo así. Se preocupa y eso que en realidad no debe ser su problema.
“Bill...”, murmuro lo cojo de los hombros y lo aprieto contra mi pecho.
“es que siempre tiene que ser tan difícil”, dice y comienza a sollozar.
El Doctor nos mira.
“Os dejo un momento a solas, luego voy a regresar con el anestesista.”

El doctor sale de la habitación. Justo en ese momento Bill se aferra a mi y comienza a llorar.
“Venga, no te preocupes”, le digo un poco sobresaltado. Me siento inútil. No puedo hacer nada en contra de su infelicidad.
“Eres un idiota. No digas que no me preocupe.”
Bill se sube a la camilla y se posiciona detrás de mi abrazándome por la espalda.
Cierro los ojos y me dejo mecer por los brazos de mi marido.
“Bill... si en aquel entonces hubieras sabido que tengo cáncer ¿hubieras dicho que si a mi petición de matrimonio?”, se que soy un imbécil por preguntarle eso. Esas cosas no se hacen, pero me gustaría saberlo.
“Claro que si... yo me he decidido por esta vida. De lo único que me arrepiento es de nuestras peleas.”
Siento su respiración en mi nuca. Bill suele ser sincero y esa sinceridad me sorprende.
Yo, la verdad es que no se si podría soportar la idea de vivir con mi marido si estuviera enfermo. Pero estoy muy agradecido de que no me deje solo.

Cojo un cigarrillo de mi bolsillo y me la enciendo. Bill me mira y una leven sonrisa se dibuja en su preciosa cara.
“Eres todo un idiota”, me dice antes de darme un beso.

“Si te pillan te cortan el cuello”, me dice. Comienzo a reír y cojo una calada.

“¿Me das?”, me coge el cigarrillo de la boca sin esperar una después.

Fumar, un poco de lujo en una hora tan tensa.
“Si todo sale bien te nos iremos de viaje.”

“A California. Me llevas a tu casa de la playa.”

“Claro que si y te llevaré a un restaurante de marisco.”


Me acuesto en la camilla y Bill se acuesta a mi lado. No lo miro pero puedo sentir su mirada pegada en mi cuerpo. Así nos quedamos un rato.


La puerta se abre y quien entra es el doctor. Me quedo acostado pero Bill se sienta.
“Buenos días, soy el señor Danhaus el anestesista”, nos dice y primero le da la mano a Bill y después a mi.
“Hola”

“Bueno, te voy a preparar y nos vamos al OP”, miro a Bill.
“Tengo que pedirle que abandone la habitación”

Bill asiente con la cabeza. Mi corazón comienza a latir con fuerza. Tengo bastante miedo.
“No llores pequeño”, con una sonrisa cojo a Bill entre mis brazos y nos apretamos con fuerza.

No quiero soltarlo, porque no se lo que me va a pasar ahora, todo suena tan sencillo. Me meten un tubo por la cabeza, me quitan el tumor y tengo que esperar no me jodan el cerebro.

Estoy sumido en mis pensamientos cundo siento los labios de Bill en los míos.
“Nos vemos”

Hasta el último latido 18. ACHZEHN

18. ACHZEHN

Bill

“¿Lo tienes todo?”, miro el maletero y reviso la maleta de Tom.
“Que si Bill, no seas pesado que ya lo tengo todo”, me contesta Tom antes de meterse en el coche. Pongo los ojos en blanco y cierro el maletero de un golpe.
Me siento detrás del volante y enciendo el motor.
“Venga Bill, no me digas que sigues enfadado.”, la voz de Tom suena cansada, como si le pareciera una tontería hablar de eso.
“Oh si claroo...”, digo enfadado “ Si yo me pusiera a ligar con otros tíos tu también te pondrías como una fuera.”
Tom no dice nada y cruza los baros delante del pecho.
“¿Qué?, ¿ahora no dices nada?”, estoy un poco enfadado y piso el acelerador, no quiero meterme en un atasco solo porque este idiota no supo levantarse a las 7 como habíamos acordado para evitar atascos. Ayer hemos bebido como locos. En realidad el médico le dijo que no bebiera antes de la operación, pero como a Tom no le gusta obedecer tuvo que vaciar tres Vodkabull a la vez.
“¿Que quieres que te diga? Si te cuento que me he pasado un poco bebiendo me dices que me vaya a la mierda y para eso me ahorro las discusiones.”
Tomo aire y lo aguanto, esto horrorizado de su forma de ver las cosas.
“Tu...”, no se que decir. Si es que el tío tiene razón, da igual lo que me diga voy a seguir enfadado.
“Ya, pero el hecho de que hayas bebido no disculpa tu comportamiento. La pobre muchacha estaba toda horrorizada cundo le dijiste 'Vaya tetas que tienes ricura. ¿Te vienes a a hacer un trió conmigo y mi marido?',estaba claro que la pobre se fuera sin decir nada.”

Tom se ruboriza y se aclara la voz antes de mirarme de reojo. Si, ahora le da vergüenza pero primero presumir de polla grande.
“Me conoces”, es lo único que me suelta antes de intentar darme un beso en la mejilla.
“El miedo te ciega”, le digo apartándolo de mi.
“Hoy me operan... vamos no seas así”
“Cuéntale eso a tu madr... hay da igual.”
“Mi madre está muerta Bill”

No quedamos callados y miro la carretera. Todo lo que digo se pone en mi contra. La verdad es que yo estaría mas que cagado si me operaran del cerebro, no puedo ni estar realmente enfadado de que quisiera tener un tío con esa rubia Barbie putona tetona de pechos de silicona. Hasta yo que soy gay no la hubiera desperdiciado.

Llegamos ala clínica.
“Silla de ruedas o quieres caminar?”, pregunto a Tom quien me sonríe.
“Pero solo si tu me empujas”, me contesta con una sonrisa. Lo miro y pongo los ojos en blanco. Le doy un beso en la mejiolla y saco la silla de ruedas desplegable del maletero.
“Pero mira que drama que haces”

Coger la cosa con humor es lo último que nos queda, Creo que si no existiera la ironía estaría llorando el día entero y ya no sabría que hacer con mi vida.

Entramos a la clínica. Melania una de las enfermeras que ya conozco personalmente nos da la bienvenida.
“Bueno Tom. El doctor te va a preparar dentro de una hora mas o menos.”, nos dice y su mirada se vuelve seria. Tom me mira desde abajo y aprieta mi mano. Comienza a sonreír cuando ve mi cara de susto.
“No te preocupes”, me dice y comienza a besar mis manos.-

Nos llevan a una habitación donde nos quedaremos para las siguientes horas antes de la operación.

Llegamos a la habitación.
“Ya no puedes comer ni beber nada, ahora mismo te traigo tu vestimenta y te cambias.”
Melania me sonríe antes de despedirse y nos deja a solas.
Tom se levanta de la silla de ruedas y se sienta en la camilla.
“Ven”, me dice en un susurro. Dejo la silla al lado de la puerta antes de acercarme a el. Sus preciosos ojos siguen mis movimiento. Me coloco entre sus piernas y me dejo coger en un abrazo. Tom posa su cabeza encima de mi pecho y se pone a escuchar mi corazón mientras me acaricia la espalda. Sus manos se desplazan hasta mi trasero dibujandome una sonrisa en la cara.
Tom sube su cabeza y me mira, pone sus labios en punta señalándome que quiere un beso. Poso mis labios encima de los suyos.
“Ya veras como todo sale bien.”, me dice entre beso y beso.
Pongo mis manos encima d sus hombros. Nos miramos a los ojos cuando Melania entra a la habitación. No nos molestamos en separarnos, no nos importa que nadie nos mire mientras nos amamos.
“Te dejo aquí la ropa, el doctor llegara un poco mas tarde”, nos avisa antes de dejarnos a solas.
Los minutos pasan y seguimos abrazados. Tom se hecha un poco para atrás tirándome consigo, dejándome acostado encima suya. Ahora las puntas de mis pies a penas tocan el suelo mientras Tom sigue con las piernas colgando de la camilla.
“No pienso tener sexo contigo ahora Tom”, le digo al ver su mirada. Se muerde el labio haciendo un puchero.
“Estas idiota”, digo con una sonrisa y froto mi nariz contra la suya. Nuestros labios vuelven a juntarse cuando Tom alza de repente el brazo y coge el “vestido”, que le ha dado la enfermera.
Se quita la camiseta dejándome ver su torso desnudo, me aparto un poco de el para que se pueda poner el vestido por encima.
Abre su cremallera y se quita los pantalones que caen delante de mis pies.
“Si quieres echar un polvo aún estas a tiempo”, me dice y me da un golpe amistoso en le hombro. Comienzo a reírme.
“Que daría por un cigarrillo”, susurra Tom antes de quitarse los boxers.
Me agacho para recoger la ropa cuando Tom me coge la cabeza.
“Uh cariño no seas tan impaciente”, saca la lengua antes de atraer mi cabeza a su entrepierna.
“No seas idiota”, le digo antes de levantarme. Dejo su ropa en una de las sillas de la habitación y lo miro desde la esquina. Solo le queda quitarse los zapatos junto a sus calcetines y su gorra de lana.
“¿Me los quitas tu?”, me pregunta estrechándome sus sexy piernas peludas y me mira lascivamente.

Agito la cabeza antes de acercarme a le y comienzo a quitarle los zapatos.
“Tank you mami”, me dice.
“Eres idiota”,
“Sabes que no lo soy”, me responde.

“Bill... ayer por la tarde me he ido y no te he dicho a donde...”comienza hablar.
“Y... ¿bueno que has hecho?”
Tom suspira y me mira a los ojos antes de cogerme en una brazo.
“Pensaba que tendríamos aún tiempo para pensarnos lo de nuestro hijo, pero como he visto que no tenemos tanto tiempo he pensado”, veo como se pone colorado.
“Ya sabes he dejado congelar mis génes”

Miro a Tom como si fuera una alienigena antes de comenzar a reír.
“¿Que has hecho que?”, el eco de mi risa resuena de las paredes.
“¡No te rías!”,
La cara de está más roja que un tomate.
“¿Y en quien has pensado cuando...”, comienzo a hacer un movimiento insinuante con la mano mientras subo las cejas.
“Oh vamos Bill eres un idiota”, me dice antes de soltarme.
“venga Tom no te enfades. Solo quería sabe si has pensado en mi”, le digo.
“Pues claro ¿En quien sino?”
“Ya ya...”
“En la cocina encontrarás la mesa con los derechos. Eso quiere decir que podrás tener un hijo aunque yo esté muerto. Es legal”

Lo que me dice me pone triste. Nunca hubiera pensado que Tom de verdad pensara en esas cosas, que se lo tomara tan a pecho.

Dejo sus zapatos al lado de la silla ya que los sigo sosteniendo entre mis manos. Tom parece tener frió ya que comienza a frotarse los pies y los sube a la camilla quedándose sentado con las piernas cruzadas mientras me mira.
“Ven aquí”, me dice de nuevo y me siento encima de sus piernas.
“Te amo”, le digo antes de darle un beso.
“Yo también te amo”, me responde. Cierro los ojos antes de posar mi cabeza en su hombro.
“Gracias”
Ahora solo nos queda esperar a que venga el doctor y el anestesista.

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Hasta el último latido 17. SIEBZEHN

17. SIEBZEHN

Bill

Mis dedos acarician suavemente la piel de su pene erguido que acaba de ser liberado de los boxers. Con la punta de la legua comienzo a hacer círculos en la punta estimulándolo.
“Hmm...”, ronronea Tom dejándose caer en la silla desplazándose más y más hacia abajo quedando casi acostado.
Mientras abro la boca comenzar a chuparle lentamente su miembro vigilo la expresión de su cara pálida que se va relajando.
“Madre mía que porno”, dice Tom mirándome desde arriba refiriéndose a mi postura.
Una sonrisa se dibuja en mi cara. Junto los labios y sigo masageandolo con las manos.
“Ya se que te pone cachondo todo este rollo publico”, digo levantando una veza. Veo como Tom instintivamente controla los alrededores.
“No te pongas tan nervioso. Si nos pillan diré que se me ah caído el pintalabios”
Tom intenta reír algo que no parece ser tan fácil ya que yo comienzo a chuparle de nuevo el pene.

Estoy tomando gusto al ritmo y a la velocidad cuando de repente siento líquido caliente corre en mi boca. Subo la mirada y veo a Tom con los ojos cerrados intentando concertarse en su orgasmo silencioso mientras se muerde lascivamente los labios.

“Pensaba que aguantabas mas”, digo con una sonrisa mientras sigo acariciándole la polla con la mano. Tom abre los ojos y me mira antes de coger mi cara entre sus manos y me atrae a sus labios lamiéndome por encima.
“Llevo un poco de tiempo en abstinencia sexual”, se intenta excusar.
“Ya”, respondo y comienzo a besarle su cuello mientras Tom intenta ponerse de nuevo bine los pantalones.
“Hey maricas, ¿os venís a bañar o queréis follar?”, veo a Gustav saliendo de la tienda de acampar ya preparado para entrar al agua.
“Vamos a bañarnos.”,, contenta Tom y se levanta. Caigo hacia atrás quedando sentado con las patas abiertas.
“Hey... ¿ y o que?”, le digo molesto intentando ajustarme los pantalones que comienzan a apretar.
Tom me da la mano para ayudarme a levantar y de4 un tirón me coge entre sus brazos.
“¿Quien ah dicho que no podemos seguir en el agua?”, su voz me vuelve loco y su lengua comienza a buscar mis cosquillas en el cuello.
“Vamos a plantar peces en el agua”,le susurro y me quito la camiseta y los pantalones. Debajo ya llevo el bañador.

Tom me suelta después de darme un beso y vuelve a la tienda para buscar su bañador.
Gustav comienza a correr y se tira al agua de cabeza. El sol ya está desapareciendo en el horizonte y comienza a hacer un poco de frió, pero como no quiero ser un quejica me lanzo de cabeza al igual que mi amigo.
El agua está congelada y mi cabeza comienza a doler del frió. Comienzos a nadar luchando contra las aguas congeladas hasta acostumbrarme. Veo a Tom en la orilla intentando meter sus pies en el agua.
“Joder...”, dice mojándose las puntas de los pies.
“No pienso meterme que está congelada.”, se coge los brazos y se los frota al sentir el viento.
Georg sale corriendo como un loco de la tienda de campaña y de carrerilla empuja a Tom dentro del agua.
Tom se hunde y poco después aparece cogiendo una bocanada de aire.
“Pero tu estas idiota!”, le grita a Georg y coge fango de la orilla tirándose la a Georg que comienza a bucear para escapar los ataques de Tom.
Gustav y yo comenzamos a partimos de risa cuando vemos como los dos comienzan a correr como locos. Tom cazador y Georg el cazado.

Tom comienza a casarse y deja de perseguir a Georg que ya no se aguanta de la risa. Se acerca hacia mi, estoy en la parte en donde ya no se puede tocar el suelo. Esto está lleno de plantas y fango.
Tom se acerca nadando y me coge por la cintura manteniéndose sobre agua con sus piernas.
De repente siento su manos en mi entrepierna.
“Vamos en donde tengamos suelo bajo los pies que a ver si nos hundimos.”, me dice mordiéndome el cuello.
Comenzamos a nadar hasta una parte un poco más aparte y nos quedamos en un pequeño banco de arena en donde el agua solo nos llega hasta el pecho.
Tom comienza a besarme el pecho y a morderme silenciosamente los pezones mientras sus manos bajan mi bañador liberando me pene.
“Date la vuelta”, le ordeno a mi marido pellizcándole la pierna. Hoy quiero ser yo el dominante.
Comienzo a acariciar mi pene y después penetro lentamente en mi marido.
“Ah Bill...”, comienza a gemir Tom y aprieta los dientes.
Siento como Tom se tensa, cojo su fuerte cintura y me intento mantener de pié en el fango resbaladizo.
Comienzo a besar su espalda y le doy pequeñas mordidas antes de comenzar a moverme dentro de el. Cierro los ojos mientras me muevo rápidamente, mi piel comienza a enfriarse. Hace mucho frió en el agua y el soy ya se ah escondido detrás del horizonte solo queda un filo le luz.
Veo a Georg y Gustav en la orilla que nos observan mientras se frotan mutuamente debajo de una toalla.
“Así no hay quien se concentre”, susurra Tom. Me paro en mi movimiento.”Estoy totalmente cachondo”, digo y comienzo a chuparle la oreja.
“Hagamoslo en la tienda que ya no siento mi pilila”, me contesta Tom. Comienzo a reírme.
“Queras decir tu polla”,
“Psst”, calla, no seas tan guarro”
Tom se da la vuelta y me mira mientras comenzamos a besarnos.
Bajo hasta tocar mis pies para poder subir mi bañados y salimos rápidamente del agua.
Corro por encima de las piedras hasta llegar a la tienda de campaña.
Escuchamos un sexy '”uhh”, de Georg y Gustav antes de desaparecer por completo en nuestro refugio.
Tom me sigue y antes de que pueda hacer algo se encuentra acostado encima mía mientras me pesa mi cuello congelado.
Baja mi bañador dejándome desnudo.
“Es tu turno”, le susurro tirando de su bañador dejando su pene erguido al aire libre.
“Tengo un poco de frió”, le digo cogiendo uno de los sacos de dormir. Tom cierra la cremallera de la tienda y vuelve a acostarse encima mía.
Cierro los ojos mientras mi marido comienza a besar mis pezones dándoles mordidas.
“Te eh dicho que me gustaría a mi hoy ser el que manda”, le hago entender a Tom y lo empujo de encima mía.
“¿De rodillas?”, me pregunta y yo asiento con la cabeza, él pone los ojos en blanco y se da la vuelta.
Aprieto mi pene contra su entrada y comienzo a lamerme los labios de la emoción mientras penetro en el de nuevo.
Con fuertes envestidas llego al orgasmo demasiado pronto. Cierro los ojos fuertemente y abro la boca para soltar un fuerte gemido.


…


Tom

Estamos a domingo y vamos recogiendo todas nuestras cosas ya que nuestro pequeño viaje de acampada acaba aquí.

Meto las mochilas en el coche mientras que Bill coge la bolsa de la tienda de campaña.
“¿Lo tienes todo?”, murmuro cogiendo a Bill de los hombros, levanto una mano para quitarle un mechón de pelo de la cara.
“Creo que si”, susurra mi marido cogiendo mi mano. Esa mirada me mata y mas cuando comienza a jugar con mis dedos.

Georg y Gustav nos saludan para despedirse antes de montarse en su pequeña furgoneta.
Bill y yo hacemos lo mismo y nos montamos en nuestro coche antes de partir en dirección a casa.

Bill conduce, como siempre, yo cierro los ojos y me tapo la cara con las manos. Tengo dolor de cabeza. Cuando suelto un suspiro siento de repente una mano en mi nuca.
“¿Estas bien?”, me pregunta Bill. Abro los ojos y lo miro.
“Si, solo un poco cansado”, bajo mi gorra. Me siento un poco inseguro si no la llevo puesto, es como quedarme desnudo. Hacía más de 10 años que no me había rapado el pelo.

Nos quedamos callados, miro por la ventana cuando Bill de pronto enciende la radio. Música lenta suena de los altavoces y nos acompaña en todo el camino.
“¿Cuando vas a tener que ir a tu próxima revisión”
“Mañana”
Mis respuestas se hacen cada vez más cortas cuando intentamos hablar de ese tema, no quiero pasar los días hablando de ello y este fin de semana ah sentado de maravilla.
Es espeluznante decir que me he acostumbrado al olor del hospital. Tengo miedo de que esa visitas se hagan rutina y que ese olor inconfundible se haga parte de mi vida.

“Tom... quiero un hijo”

Abro los ojos sobresaltado y lo miro. Bill sigue mirando la carretera como si no hubiera dicho nada en especial pero puedo reconocer como se muerde el labio inferior mientras intenta fingir que busca el camino.
“¿Y como te lo has imaginado?”, pienso seguirle la corriente, no es que sea la primera vez que hablemos del tema.
“Pues... me he informado de madres que se prestan a homosexuales para que ellos puedan tener hijos”
Suspiro y bajo el volumen de la radio ya que presiento que esta conversación va a ganar en importancia.
“¿Y de quien sería?”
“El qué”
“Pues el bebé”, le respondo. Uno de nosotros tendrá que prestar su esperma.
“Pues había pensado que tuyo”, dice Bill mirándome por un segundo.
“Pero si eres tu quien lo quiere”
“pero es que quiero algo tuyo por si acaso tu ya no...”, se queda callado tamboreando en el volante.
“Por si yo ¿qué?”, se lo que quiere pero lo quiero escuchar de su boca.
“Quiero un hijo tuyo porque sería lo único que me queda si te vas...”
Las últimas palabras salen de su boca con amargura y puedo reconocer el brillo de una lagrima en sus ojos.
“Venga Bill...”, pongo una mano en su hombro, ese rozamiento provoca las lagrimas de Bill que comienzan a caer por su mejilla.
“Bill, para aquí en la derecha”,
Pero mi marido me ignora y sigue conduciendo.
“Bill para...”, escucho un sollozo.
“Por favor para...”, pero Bill agita la cabeza y sigue condiciendo sus manos comienzan temblar.
“Bill para ya...”, cojo su mano temblorosa que sigue en el volante y lo obligo a que me mire.

El coche comienza a alentarse hasta quedarse quieto en el filo de la carretera.
Bill suelta el volante y comienza a llorar. Suspiro y lo cojo entre mis brazos.
“Es difícil... Tom lo siento... pero no puedo olvidar lo”
“Eres un estúpido, deja de llorar por las noches y guardate las lagrimas para cuando me muera de verdad.”, lo digo con toda la seriedad el mundo. Pero Bill me da un golpe fuerte en el pecho contra el que lo aprieto.
“Eres un idiota”, su voz suena muy suave y siento como su cara se frota contra mi cuello.
“Creo que el sexo que tuvimos a noche te ah comido la cabeza.”
Bill deja de llorar y se queda apoyado contra mi cuerpo.
“Puede, pero lo que te acabo de decir te lo decía muy en serio”
Acaricio por la columna vertebral de mi marido y comienzo a besarle la cabeza.
“Dejémonos de dramas aún nos quedan muchas horas por conducir”

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Hasta el último latido 16. SECHZEHN

16. SECHZEHN

Bill

Han vuelto a pasar el tiempo volando, tres meses para se exactos y hoy es el cumpleaños de Tom.
Cumple 23, hace ya 3 años que estamos casados, cuando pienso en como nos volvimos a ver y lo que ah pasado en estoy años tengo que tragar saliva.

Han pasado dos meses desde que Tom tuvo su primera quimioterapia.
Hace dos días que eh vuelto a casa,lo eh hecho sabiendo que Tom no estaría en mi casa.
Lo han metido en una clínica, para gente depresiva.
No es que él lo estuviera, es más que tiene que soportar demasiado en estoy últimos meses que los médicos decidieron que estaría mejor dejarlo en tratamiento Psiquiátrico mientras aún no se haya decidido si lo operan o no.

Volvía a casa al escuchar que la terapia había dado sus frutos y que los tumores en su cabeza habrán dejado de crecer y que habían disminuido.
Dejaron las químios pero después de unos días Tom se quejaba de dolor de cabeza y resulta que ahora vuelve a tener brotes. Es una puta mierda lo que está pasando.

Es imposible que comience otra nueva terapia, los medico dicen que si lo hacen de nuevo podrían haber daños irreparables ya que su hígado se veía muy afectado por todo y a parte Tom dejó de comer en ese tiempo.

Miro el móvil. ¿Debería llamarlo? ¿Y si está en terapia y le molesto?

En mis adentros se que es solo una excusa para no tener que llamarlo. Seguramente le han dado el día libre.
Suspiro mirando mi taza de café medio llena y sigo haciendo dibujos con el lápiz encima del periódico medio arrugado que tengo encima de la mesa. No logro concentrarme en nada.

Me levanto de la silla y salgo a fuera de la casa, hoy es un día soleado y eso que en los últimos días solo hemos tenido lluvia. Subo la mirada para captar algunos rayos de luz solar.

Me monto en el coche. Voy a ir a visitarlo, creo que ya ah aprendido su lección de no volver a mentirme con cosas tan serias como el cáncer.

Salgo de mi parcela con el coche y me dirijo hacía el centro psicológico. Con los dedos tamboreo nerviosamente el volante y para distraerme un rato enciendo la radio.


“Imagine all the people
Living for today

Imagine there's no countries
It isn't hard to do
Nothing to kill or die for
And no religion too
Imagine all the people
Living life in peace

You may say that I'm a dreamer
But I'm not the only one
I hope someday you'll join us
And the world will be as one...“

Imagen de John Lennon, él si que sabía como hacer música.
Esta canción trae muchos recuerdos consigo, a mis padres y también a mi boda.
“Imagine all the people. Sharing all the world. You may say that I'm a dreamer. But I'm not the only one “, susurró lentamente mientras me concentro en la carretera.

Me miro en el espejo retrovisor, no estoy maquillado, desde que eh vuelto de Hamburgo no me eh vuelto a maquillar ni una sola vez. Ya ni se para quien hacerlo, antes, lo hacía para Tom porque sabía que le gustaba, se había hecho hasta rutina en mi carrera ¿pero ahora? No tengo para quien ponerme guapo.
Y hacer algo así solo para mi no me gusta, para eso me cojo los 10 minutos que gasto en ponerme tanta pintura en la cara para relajar en el sofá y ahogarme en remordimientos y frustración.

…

Estoy delante del edificio que está rodeado por un muro y una verja por la que se puede espiar y ver el jardín. Extiendo la mano y toco el timbre.
“¿Hola que puedo hacer por usted?”, escucho una voz masculina salir del altavoz.
“Hola soy el señor Kaulitz y quería visitar a Tom Kaulitz, hoy es su cumpleaños.”, le digo con amabilidad.
“Vale un momento le abro enseguida.”
espero unos segundos a de repente la puerta se abre automáticamente de manera que pueda entrar al recinto.

Atravieso el jardín hasta llegara la puerta de cristal que se abre automáticamente cuando estoy delante.

Me dirijo a recepción para preguntar de nuevo por Tom Kaulitz y esta vez me mandan al comedor.

Sigo un pasillo hasta llegar a una enorme sala que está separada del resto del pasillo por un pequeño Kiosc, detrás del Kiosko hay muchas mesas y ya puedo imaginarme que este es el comedor.
Un pequeño grupo de personas están sentados en una mesa atrás del todo, hay algunas enfermeras y puedo reconocer a Benny.
Tengo que tragarme mi orgullo y reconocer que Benny sería mejor marido que yo, siempre ah estado al lado de Tom daba igual lo que pasara.
Pero a él Tom no le ah mentido, solo a mi y eso me basta. Pero a todos nos gusta ser personados, así que me dirijo con paso firme hacia donde está la mesa.
Tom se ah sentado en el borde del banco y se está llenando la boca de tarta. Su cabeza está cubierta por un pañuelo y una gorra de lana. Nunca había visto a Tom sin sus rastas o sus trenzas, desde que lo conozco ah llevado al menos pelo largo, pero al menos no parece encontrarse mal.
En ese instante me doy cuenta de que no le eh traído ningún regalo. Ahora ni siquiera tengo excusa de haber venido.

Me acerco lentamente a la mesa que está ocupada por siete personas nadie ah notado aún mi presencia hasta que me quedo quieto justo detrás de una pequeña enfermera que parece estar mus entusiasmada cortando la tarta en más trozos.

Tom es el primero que se da cuenta de mi presencia, nuestras miradas se cruzan y cuando veo el dolor en sus ojos dejo de respirar por segundos. No parece estar enfadado más que eso parece estar herido.
“Oh vaya parece que tenemos un nuevo invitado”, dice la enfermera que estaba delante mía, la mujer se ah dado la vuelta y me mira con una cálida sonrisa y un plato entre las manos.
“¿Quieres un trozo?”, me pregunta.
“No gra-”, quiero agradecerle su oferta.
“Claro que quieres un poco de tarta”, es la voz cortante de Tom. Dirijo de nuevo la mirada al frente a veo como Tom me extiende un pequeño tenedor.

No me molesto en rechistar y tomo el trozo de tarta y el tenedor y me siento a la mesa.
“¿Y este señor tan majo quien es?”, vuelve a interrumpir la enfermera dirigiéndonos a mi.
“Soy su-”, comienzo pero Tom me vuelve a robar las palabras.
“Es un conocido.”

“Vaya, genial, pues toma este bolígrafo y firmanos aquí”, canturrea la enfermera y me aguanta una carta de felicitaciones debajo de la nariz.
“Me dejan salir hoy”, murmura Tom y una sonrisa se dibuja en su cara.

Cojo la carta entre mis manos y la apoyo en la mesa para después poner debajo del nombre de Benny y de Simon también mi nombre.
“Tom ¿podemos hablar?”, le pregunto algo inseguro después de haberle devuelto la carta a la mujer.
“Claro”, me contesta Tom.
…
“A solas”, le digo para hacerle claro de que tema se trata.

Sin decir nada nos levantamos de nuestros asientos y caminamos por el pasillo, ni se a donde vamos porque nunca eh estado aquí, pero lo más importante de todo es que camine y no esté quieto.
“Si quieres hablar tranquilamente podemos ir a los lavabos.”, siguiere Tom quedándose quieto al lado de los baños.
“Ladys first”, murmura aguantándome la puerta abierta. Paso a su lado y me adentro a los baños que están enteramente de blanco.

Ahora estamos a solas y no se que decir, me apoyo en la pared al lado de los espejos y saco un cigarrillo de mi bolsillo.
“Si ya vas a romper la primera regla de un hospital al menos dame un calada.”, gruñe mi marido y extiende la mano para darme fuego.
Inhalo el humo y después lo expulso por la boca mientras miro a Tom de reojo.
“Sabes que sigo enfadado, deja de mentirme.”, comienzo nuestra conversación.
Tom sonríe me quita el cigarrillo toma una calada y me sopla el humo a la cara.
“Si tu no fueras tan sensible no estaríamos en esta situación, pero no discutamos que en eso ya somo más que expertos.”, un toque de ironía se hace presente en su voz.

Quiero coger de nuevo el cigarro cuando Tom me para la mano y la aguanta en la suya. Miles de fuegos artificiales explotan en mi interior... siento de nuevo esas mariposa en el estómago.

“Tus manos están muy calientes.”, susurra mi otra mitad.
“Será que tus manos están muy frías.”, le contesto.
Tom comienza a reírse a carcajadas, eso me asusta.
“Siempre tienes que tener la última palabra ¿verdad?”, me dice entre risas.

No le contesto a esa pregunta ya que todos sabemos la respuesta.
“Veo que no te ah sentado muy mal estar aquí, a ver si cuando sales te toman por loco.”, no es precisamente el tema del que quería hablar exactamente, pero es al menos un comienzo o un primer pasa para llegara mi destino.
“Pues la verdad es que si, me eh podido relajar un poco ay prepararme mentalmente a mi operación.”, me contesta.
“¿Al final... al final te operan?”, sabía que su quimioterapia no había funcionado.
“Si, pero aún no se cuando.”

Ahora me doy cuanta de que Tom sigue cogiendo mi mano.
“Oh joder”, dice con una mueca de dolor, el cigarrillo se había convertido en una colilla y había chamuscado los dedos de Tom.
Se lleva el dedo dolorido ala boca y comienza a chuparlo mientras con la otra mano sigue aguantando la miá.

“¿Y que piensas hacer ahora? ¿Quieres volver a casa?”, le pregunto.
“Había pensado llamarte hoy para ver si me acogías humildemente en tu hogar. Benny se va un mes a Italia a visitar a unos conocidos para ver si tienen trabajo para el y yo pues no quería volver a mi casa y más sabiendo que mi padre está allí bebiendo como un loco.”

Puedo comprender le a mi tampoco me gustaría encontrarme a mi padre bebido en casa, seguramente que la basura ya le llega hasta las rodillas.

“Claro... quiero volver a una vida normal”
“Sin mentiras.”, murmura Tom. Ahora que lo observo con ese gorro de lana y las ojeras parece un osito panda.

Las siguientes palabras salen de mi boca sin previo aviso como si supieran que ahora era el momento correcto de pronunciarlas.
“Te amo”, le digo tranquilamente y en ese instante nuestras miradas se cruzan y es la primera vez en meses en los que no me siento culpable y me siento igual a el.

Tom no dice nada, solo se acerca a mi y posa lentamente sus labios sobre los míos. Su beso sabe a limonada y tarta junto al peculiar sabor de aspirinas y farmacéuticos.
No es desagradable, solo desconocido.
La mano que antes sostenía la mía me vuelve a soltar para después posarse en mi cadera.
“Te ves precioso sin maquillaje. Así es como te amo.” Toma mi cara entre sus manos y yo cierro los ojos.

“Vayamos a recoger tus cosas.”, rompo el silencio y abro de nuevo los ojos, Tom sigue sujetando mi cara entre sus dedos.


Tom

Miro las nubes pasar por encima de mi cabeza mientras aspiro el olor inconfundible a hierba que me rodea.
“Tom, creo que tengo un problemilla.”, escucho la voz pánica de Bill. Levanto la mirada y lo veo con un guante de cocina en llamas mientras intenta salvar las salchichas que parecen estar quemándose.
Me levanto a prisa y cojo el guante, lo tiro al suelo y comienzo a pisar encima.
“¿No puedes tener un poco más de cuidad?”, le digo algo mosqueado, cojo las pinzas y saco las salchichas de las llamas poniéndolas en un plato.
“Lo siento.”, me dice en voz baja y comienza a chuparse el dedo quemado.

Comienzo a reírme, Bill no sirve como ama de casa. Cojo si mano y una botella de agua para heharsela encima.
“Pero mira que al final te matas sin querer, ya veo las noticias : El modelo Bill Kaulitz asesinado por las fieras llamas de la barbacoa. Nadie pudo remediarlo!”

Bill comienza a reír.

Nos hemos ido unos días de acampada. Estamos en un camping lleno de gente y niños chillando y dando por culo en todas partes pero al menos estoy con Bill.

“Bueno al menos parece que las salchichas las hemos salvado a tiempo”, digo inspeccionándolas.
“Pero tiene miles de calorías y...”
“Que dejes de hablar de calorías ni que mierda. Tu puedes engordar 10 kilos y nadie te diría nada”, le digo dándole un pellizco en la mejilla. “No seas idiota”, me dice sacándome la lengua.

“Ya estamos señoritas, vaya vaya al menos no habéis quemado nuestras patatas asadas.”, es mucho una voz masculina. Miro hacia arriba.
“Pensaba que ibais a ir a la tienda a por bebidas”, digo asombrado ya que no hace en 10 Minutos que los dos se habían ido.
“Gustav ah encontrado un Kiosco que queda bastante más cerca que el supermercado.”, dijo Georg sacando las cervezas frías de la bolsa junto a una botella de cocacola.
“Bueno, las salchichas ya están y las patatas asadas deberían estar listas también”, dice Bill sacando las patatas de las brasas y poniéndolas en el suelo ya que están empaquetadas en folio de plata.

Después de haber preparado la mesa nos sentamos todos juntos a la hoguera y comenzamos a comer lo que hemos puesto sobre el fuego.
Queda poca luz y la puesta de sol tiñe todo el cielo re rojo. Dejo el plazo vacío a mi lado y hecho la cabeza hacia atrás degustando los últimos rayos de sol.
De pronto alguien me tapa la luz y después siento como un cuerpo relativamente pesado se deja caer encima de mis piernas.
Abro un ojo para ver lo que pasa y veo la cara de Bill delante de la mía. Está sentado encima mía con las piernas abiertas mirándome de frente.

Miro a nuestro lado y veo a Georg y Gustav tumbados en la hierba saboreando lentamente sus labios, vuelvo a mirar a Bill que se inclina hacia delante para posar sus sabrosos labios en mi cuello.
“¿No me digas que esos dos frikis te ponen cachondo?”, le susurro y comienzo a acariciar su espalda mientras su lengua recorre mi cuello como si fuera un caramelo de chocolate.
“Ellos nos con los que me ponen calientes”, me susurra mordiéndome la oreja, suspiro de placer y siento como la mano de Bill se posa en mi entrepierna. Doy gracias a dios que estamos escondidos detrás de los árboles en la orilla del lago, así los demás no nos pueden ver.
“¿Quien podría resistirse a esas caricias?”, digo en un suspiro mientras Bill resbala para abajo hasta arodillarse en el suelo.
“Para eso mejor nos vamos a un tienda de campaña.”, le digo a Bill intentando impedir que me abra la cremallera.
“¿Porqué? A mi me da más morbo hacerlo aquí afuera.”
Bill comienza a reír y sus uñas me vuelven locas rascando mi entrepierna.
Hecho una ojeada a nuestros vecinos que justo ene se momento se levantan para desaparecer en una de las dos tiendas dejándonos a solas.

Cierro los ojos un poco avergonzado cuando ciento como Bill abre la cremallera, instintivamente subo el trasero para que me pueda bajar un poco los pantalones.
Bill se acomoda entre mis piernas mientras su dedos remarcan el bulto que se acentúa en mis boxers.
“Hace ya más de 3 meses que no hemos tenido sexo.”, la voz de Bill se vuelve increíblemente sensual.
“No me lo recuerdes.”,le respondo, aún no me atrevo a abrir los ojos.

Mis boxers se mueven un poco dejándola terreno de juego a mi marido que comienza a besar la raíz de mi pene. Como los guardas del camping nos vean haciendo guarradas nos echan del camping nos multan por escándalo publico.

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Hasta el último latido 15. FÜNFZEHN

15. FÜNFZEHN

Bill

Hoy es Jueves. ESE Jueves.
Ya han pasado varios días desde la fiesta con Andrian, Tom eh ido al médico y me ah dicho que no va a tener que hacer una quimioterapia.

Estoy metido en una limusina que me lleva a Hamburg.
Voy a aparecer en un capítulo de Germanys next Top model y voy a trabajar 2 días con las modelos.

Me da miedo dejar a Tom a solas, pero tengo que hacerlo, tengo que ir a trabar. ¿Quien si no yo para ganar dinero?
El me ah contado que no me tengo que preocupar, que no hay peligro, pero no se porque tengo la sensación de que me secreta algo. Pero la verdad es que más que creerle no puedo.

Ahora me tengo que concentrar en mi trabajo, tengo a 17 chicas que esperan de mi una actuación espectacular.

…

Son las dos de la tarde y hoy es viernes. Ayer me encontré con Heidi y Gregor para poder hablar con ellos sobre el contrato y lo demás.

Estoy aquí de aquí de pie detrás de una pared al lado de la pasarela. Estoy vestido con la última colección de Karl Lagerfeld, solo tengo que subir allí al escenario, caminar sobre el catwalk y enseñarles a esas novatas como se hacen estas cosas.

Me siento bastante bien, comienzo a sonreír cuando de repente escucho la voz de Heidi, la música comienza a tocar y yo subo a la pasarela.
Cuando las chicas de Germanys next topmodel me ven comienzan a chillar y aguantarse las mnanos delante de las caras como si no lo pusieran creer.
Solo está Hedi, su equipo y las chicas al igual que el diseñador,pero aún así me siento como en la cima del mundo. Ya no veo el público porque las luces me ciegan, voy caminando mi amino hasta llegar a delante y me doy la vuelta y vuelvo de nuevo al principio, pero en vez de bajar del catwalk me quedo parado al final y vuelvo de nuevo hasta donde esta la mesa de los jurados y bajo de la pasarela con una sonrisa, mi corazón comienzo a latir. Es la primera vez que me siento como un modelo realmente profesional, pudiendo enseñarle a esos “polluelos” como funciona la cosa.
Me relajo, me siento como si hubiera rejuvenecido un poco, lo que está pasando de momento en mi vida me ah dejado totalmente hecho polvo y no eh podido ser yo.

¿Donde se se ah quedado ese muchacho que soñaba con ovejas rosas y bolsos de Gucci?, no lo se, quitás eh dejado ese pasado infantil en una caja negra en lo más profundo de mi ser.
Pweosi lo pienso de alguna forma u otra y muy a dentro de mi ser sigo siendo el mismo, lo que pasa es que... ahora tengo problemas reales.

Me dirijo majestuosamente encima de mis zapatos alto hacia donde están las chicas que siguen aplaudiéndome.
“Gracias”, susurro y las chicas se sientan en sofás que están preparados únicamente para nosotros.
Nos sentamos en ellos.
“Bueno chicas, espero que esto haya sido una grata sorpresa para vosotras.”, dijo Heidi con una sonrisa, siempre me ah gustado esta mujer, es tan natural pero a la vez elegante.
“Bueno, eh traído a Bill aquí para que el os cuente sus experiencias como modelo, hace dos años que está entre los élites de los modelos de nuestro país.”
Las chicas vuelven a aplaudir y siento como pongo rojo de emoción.
“Gracias Heidi, bueno chicas, os tengo que contar, que el camino a ser modelo no es muy fácil, a veces hay que...”, me paro un momento y suspiro.
No se porque, lo eh ensayado al menos cinco veces pero no se, aún me resulta difícil poder hablar de ello.
“Tenéis que saber que cuando te decides escoger el camino del modelo, no podéis decir un día, “no tengo ganas” o “hoy me quedo en casa con mi novio”, seguramente habéis escuchado lo del escándalo que ah habido entorno a mi y mi marido, os vais a encontrar muchas veces ante esa decisión, o vuestra vid privada o vuestro trabajo y muchas veces os veréis confrontado con esas mismas situaciones...”

Las chicas me miran los labios, absorben todo lo que digo como esponjas, nadie dice algo solo yo hablo y ellas me escuchan.
Ahora que lo pronuncio, ahora que formulo lo que me ah pasado por la cabeza en palabras tengo que aceptarlo, hay veces en los que mi trabajo es más importante y hay veces en las que Tom debería ser lo más importante para mi. Tengo que saber cueles son mis prioridades y de momento eh elegido.

…

Ya eh acabado mi trabajo y estoy aquí sentado en una cafetería no muy lejos del centro.
Me siento observado la gente mi mira de reojo... hogar dulce hogar.
Tomo un poco de mi café y sigo leyendo mi periódico cuando de repente alguien me toca el hombro.
“¿Bill?”
Asustado me doy la vuelta, cuando veo la persona que me ah llamado comienzo a sonreír.
“¿Gustav? Cuanto tiempo madre mía.”, le digo con una sonrisa.
“Pues si”, me dice y se sienta a mi lado. Parce cansado, acabará de venir del entrenamiento.
“¿Como te va la vida?”, le pregunto.
“Pues genial ah Georg lo han ascendido, ahora ya no trabaja para la policía local si no que lo han ofrecido un trabajo en la CIA como médico forense. Estoy super orgulloso de él”
Parece estar muy orgulloso de su marido.
“¿Y tu? ¿Como van tus clases?”
Gustav sube una ceja y comienza a reír.
“Hace solo una semana eh abierto mi propia escuela de artes marciales, mi madre ah heredado mucho dinero porque mi abuela, que dios me la cuide bien en ese cielito, falleció hace unos meses y mi madre me ah realizado mi sueño de mi propia escuela, el ejercito me ah ofrecido un trabajo como entrenador a jóvenes soldados, pero aunque haya estado más de 5 años en el BUND no tengo mucho interés, a parte no creo que estén muy agradados si se enteran de que soy gay.”, los dos comenzamos a reír.

Wow hacía de tiempo que no nos veíamos, después de nuestra boda me he encontrado varías veces con ellos, pero desde que comencé a trabajar tan duramente en mi carrera nos hemos perdido de vista y Tom no ah tenido contacto con ellos, creo que el cree que son más amigos míos que suyos aunque los hayamos conocido juntos, el y sus manías.

“¿Y Tom, esta mejor ?”
No le hecho en cuenta a nadie que me pregunte como está mi marido, es solo un poco incómodo que lo sepan hasta personas que no son mis amigos.
“Pues... creo que lo van a operar, me ah dicho que no tiene que hacer la químio a demás-”, mi teléfono móvil comienza a sonar.
“¿Me disculpas un momento?”, murmuro y Gustav asiente con la cabeza y yo me retiro rápidamente al cuarto de baño que está al lado de mi mesa.
“¿Diga?”
“Oh Bill que bien que te alcanzo, joder... no se que hacer.”, escucho la voz asustada de Benny.
“¿Que pasa?”, le pregunto.
“Tom... ah comenzado con la quimioterapia, al parecer todo ah sido demasiado fuerte para él y sus pulmones se han colapsado... no sabía que hacer.”

Aspiro aire y me dejo caer en contra de la pared, resbalo hasta el suelo.
Será idiota... ¿por qué me miente?, no deja de mentirme, ¿no confía en mi? No lo se, no se que creer.
Piensa que lo puede solucionar todo por el mismo, es un completo idiota bastardo.
Le doy un puñetazo a la pared.
“¿Bill?”
“Sigo aquí” intento decir en un tono muy tranquilo.
“Esta en cuidados intensivos, si su estado se mejora seguirán con la químio en dos días.”
“Benjamin... dile cuando se despierte que... si quiere que vuelva a casa tiene que ser sincero conmigo y confiarme, no puede estar mintiéndome todo el rato solo para que no me preocupe y me vaya a trabajar.”
Me muerdo mis nudillos para ahogar un sollozo.
“Pero...”
“No quiero más mentiras, te confía más a ti que a mi... no puedo vivir así.”
Cuerlgo el teléfono. Estoy cansado, sabía que me volvería a mentir, que haga lo que quiera, no pienso volver hasta que no venga disculpándose y diciendo nada más que la verdad.
Siempre soy yo el que acaba lastimado, no pienso malgastar mi vida creyendo en mentiras, no pienso vivir así el resto de mi vida.
Por otra parte tengo miedo que Tom muera estando peleado conmigo...

Escucho pasos en el pasillo y alguien toca a la puerta.
“¿Bill?¿Estas bien?”
Es la voz de Gustav y en parte me alivia escucharla.
“Si, ya salgo”, le digo y me levanto del suelo, me miro en el espejo y me seco las lagrimas con un pañuelo de papel, después salgo.
“¿De verdad te encuentras-”
“Si Gustav...”, suspiro y le miro a los ojos “Estoy bien”

Me que do parado en seco.
“Oye, ¿sería mucha molestia que me quedara un tiempo con vosotros?”
Gustav suspira y me coge de los hombros.
“Claro que si, no te preocupes, puedes quedarte lo que quieras, hoy viene el nuevo Jefe de Georg a comer, pero no hay problema mientras tengas traje y corbata.”

Intenso sonreír pero no es demasiado fácil para mi.
“Bill estás muy pálido, no pienso preguntarte lo que ah pasado porque no me incumbe pero estoy de camino a casa y voy a comprar algo para la cena así que te voy a dar las llaves de casa. Seguimos viviendo en la misma casa. Si Georg te pregunta yo vuelvo en unos minutos.”

Gustav me da las llaves de casa, es un voto de confianza que agradezco de corazón, la cojo y salgo del café.
Lo que ahora necesito es una cama y una botella de Vodka.


Tom

Escucho el ruido de la maquina depiladora a mis espaldas. Con ojos cansados veo caer mi pelo suelto al suelo, me han desecho las trenzas para poder rapar me la cabeza.
Trago saliva, hacía más de 15 años que no tenía pelo corto, no puedo evitar sentirme amargado y frustrado.
Miro mis brazos, siento el veneno, mis venas están negras por la mezcla de químicos que me están dando.
Es la segunda día de la “terapia” y me siento fatal. Dudo mucho que la químio sea mejor que morir de agonía por el tumor.
Con la mano que no está al gotero me tapo la cara y comienzo a llorar, la enfermera deja de pelarme la cabeza. No duermo desde hace tres días y si duermo me despierto vomitando.

Bill no ah regresado, es mejor para él, no es justo que me vea de esta forma.
“Ya casi acabo, ¿te sientes mareado o algo?”, me pregunta la jovencita.
“Estoy bien, usted siga.”, le diga ahogando un sollozo y la maquina comienza a zumbar de nuevo.

Comienzo a tener frió, la composición química me da miedo, lo puedo sentir,todo mi brazo quema.
Es como una de esas pesadillas de las quieres despertar, se te cae el pelo y tus venas parecen tubos negros rellenos de petroleo.

“Ya está”, murmura la mujer y me da iba pequeña bolsa cierra fácil llena de mis pelos cortados.
Mi mano tiembla cuando la levanto y me toco la cabeza.

La mujer sale de la habitación.
De un ataque de rabia arrojo la bolsa con los pelos contra la pared.
Cojo una de mis gorras de lana y me las pongo por encima de la cabeza, así al menos me siento un poco más protegido.
Me vuelvo a acostar en la cama, tengo que resistir la tentación de arrancarme a aguja del brazo y salir corriendo de este lugar.
El hospital en vez de darme nuevas esperanzas me deprime, toda la habitación está de blanco y si esta alguien siempre van con trajes azules y tapaderas de boca como si tuviera una enfermedad contagiosa y me dan mezclas químicas una más tóxica que la otra.
Solo un rayo de luz solar entra por una reja que queda entre las cortinas, es es como un pequeño rayo de esperanza que intento atrapar con mis manos pasando por el. Es una sensación cálida.
Me intento girar hasta ver la mesilla de noche.
Mi estómago ruge, no puedo comer nada mientras esté de quimioterapia. Solo pocos bocados ya que mi estómago no quiere quedarse nada y acabo esparciendo el desayuno en el suelo.
Es entonces cuando viene una de las jóvenes enfermeras que acaban de comenzar en este hospital.
La criaturas me dan pena, hace solo unas semanas que llegan al hospital y como son las nuevas lo primero que tiene que hacer es quitar el vómito y la mierda de los pacientes.

…

Hoy es viernes y me dejan ir a casa.
Estoy recogiendo mis cosas cuando de repente la puerta se abre y Benny entra con una silla de ruedas.
“Vámonos”, me dice con una sonrisa pero se queda quieto su mirada se queda pegada en mi cabeza.
Cojo rápidamente mi gorro de lana y me lo pongo.
“Vayámonos de este infierno.”,murmuro un poco deprimido y me siento en la silla de ruedas de camino a la libertad.

“¿Has hablado con Bill?”, pregunto ami mejor amigo, un tono desesperante se hace notar en mi voz.
“No me coge el teléfono, tienes que llamar tu si quieres algo de él”, me responde Benny mientras caminamos hacia la salida.

Suspiro, ¿porque soy tan idiota? Pero si no le hubiera mentido el seguramente no se hubiera ido nunca a trabajar.

Pero solo damos vueltas y vueltas en círculos, me aburro de mi vida, no puedo trabajar no puedo hacer nada, estoy todo el rato enfermo y la verdad es que el romanticismo en mi vida se ah desvanecido por completo. Soy una poza química.

“Benny... si estuvieras en mi lugar ¿querrías seguir viviendo?”

Mi silla de ruedas se queda quieta y pasas minutos sin que ninguno de los dos se atreve a abrir la boca y decir algo.
“Tu situación no es tan mala adem-”, “¿Querrías seguir viviendo?”
“Tom mira es que-”, “¿Si o no?”

Mi silla vuelve a ponerse en marcha.
“No me llames cobarde pero le tendría miedo a la muerte por eso diría que si.”, me contesta con sinceridad.
“No le tengo miedo a la muerte, más bien tengo miedo de la vida que me espera.”

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Hasta el último latido 14. VIERZEHN

14. VIERZEHN

Bill

Son las siete y media de la tarde y yo estoy ajetreado intentando colocar mi pelo en la posición que lo quiero.
Los voy a dejar lacio y le voy a meter un poco de volumen, pero de alguna forma u otra no quiere quedarse como yo lo quiero, está a punto de darme una rabieta cuando de repente unas manos se posan en mis hombros y unos ojos marrones me miran con una sonrisa a través del espejo espejo.
“No te toques más y deja ya tu peinado que está perfecto.”, me dice separándome un poco del espejo.
“¿Has podido comprar los regalos?”, le pregunto y el sube una mano y me enseña una bolsa.
“Bueno, vayámonos o sino llegamos tarde.”, le digo y me separo de mi peinado que para mis gustos aún no está perfecto, pero si Tom lo doce no le voy a rechistar.

Cojo mi chaqueta y mi bolso y los dos bajamos a la planta baja, para después salir de la casa y entrar a mi coche. Tom ya no puede conducir, ya que a veces le dan ataques de mareo y puede acabar accidentándose, así que de memento soy su chófer.

Andrian fue con nosotros a la escuela y es un pariente lejano de Tom, creo que la prima de la madre de Tom es la la madrastra de Andrian o algo así era ya que su madre murió al nacer el y pues ella es la segunda esposa del señor Schwarz (ese es el apellido de Andrian).

Salimos de la casa con el coche. De repente veo algunos fotógrafos delante de mi casa haciendo fotos.
Sabía que hacer el contrato con Heidi atraería de nuevo Paparazzis.
Comienzan a hacer fotos pero nadie nos impide salir bien con el coche, espero que no vuelvan a parecer nuevas fotos más en la BILD, después del escándalo de mi “acosador” ( alis Tom Kaulitz) y lo de David no tengo más ganas de Paparazzis asquerosos que me acosan para poder descubrir más detalles de mi “espectacular” vida.


Conduzco por una carretera, no me acuerdo exactamente donde vivía Andrian porque hace más de 5 años que no lo eh visito.

…

Llevo 20 minutos conduciendo y Tom no para de darme el coñazo, por decirlo de alguna forma.
“Que te eh dicho que tenías que entrar por esa entrada”, me dice histérico señalando una carretera que acabamos de pasar.
“Joder, que no Tom, que se adonde vamos.”, le digo un poco agresivo intentando concentrarme en la carretera.
“Ya verás si sigues por aquí llegaras a una rotonda y de esa rotonda vuelves a subir a la autopista saliendo de Magteburg!”

Estoy convencido de que no era esa entrada y por eso sigo conduciendo pero después de un kilómetro llego a dicha rotonda. Me muerdo el labio inferior y miro a Tom de reojo, este me mira y solo pone los ojos en blanco.
“¡Ves!”, me dice señalando al redondel que está justo en frente de nosotros.
No digo nada, paso en la esquina y me quito el cinturón de seguridad.
“Si te crees tan listo ¡conduce tu!”, le digo agresivamente y salgo del coche, doy la vuelta y me quedo parado al lado de la puerta de mi marido, este también se desabrocha el cinturón y cambiamos los asientos.
“Conduces como una mujer.”, dice después de haberse puesto detrás del volante.
“¿Pero que dices? Hace solo un montón que no vengo por aquí y pensaba que tenía que seguir.”, le rechisto y me cruzo de brazos.
¿Pero quien se cree que es? ¿Mister perfecto?
“Por eso te decía yo que entraras en esa carretera y no siguieras, pero nooo! Mister-yo-se-que-hago-y-me-da-igual-si-está-bien-o-no, tuvo que ser cabezota y seguir la carretera.”, enciende el motor y lo deja rugir un momento antes de darle fuerte al pedal del gas y subir de nuevo a la carretera, lo miro boquiabierto.
“!Deja de ser tan brusco con el coche hombre¡, que es nuevo~”, lloriqueo cuando escucho como Tom le da al gas.
“Es un coche y no una taza de porcelana”, me responde y sigue conduciendo como un bestia idiota.

Después de media hora y 10 mil discusiones después llegamos sanos y salvos a la casa de Andrian. Tom sale primero del coche y saca del maletero la cesta y el pequeño paquete, en el hay un rejoj, es una Rolex deportiva para buceadores. Andrian está en el club de buceo ( o al menos lo estaba aún cuando fue a nuestra boda)
No quiero hacerme el importante regalándole una Rolex, pero no sabría que regalarle.
En la cesta hay una carta de felicitación un osito con unas gafas de sol, una camiseta, delante pone “25 Years!! The best time of my life” y detrás pone “Never to old to rock!”, y por último hay una botella de champaña y unos dulces de Ferrero.

Estamos llegando a la entrada de la casa, noto como Tom se tensa con cada paso, se que para el es difícil y más con el charlatán de Benjamin que se lo habrá contado a todo el mundo.
Nos quedamos parados en la entrada y soy yo el primero que extiende la mano para llamar al timbre.

Desde a drentro puedo escuchar música y no estoy mus seguro de que nos hayan escuchado, estoy a punto de llamar de nuevo cuando de repente alguien abre la puerta.
Unos ojos verdes y una sonrisa nos dan la bienvenida, es Andrian quien nos mira.
“¡Hey! Que bien que hayais podido venir.”,
Antes de que pueda decir algo me rodean dos brazos y me aprietan con fuerza. Tom recibe un golpe en el hombro y un apretón de manos y antes de que pueda reaccionar ya estamos dentro de la casa.
“Los demás están en el jardín”, nos dice Andrian y nos lleva a los dos de la mano.
“Podéis dejar los regalos allí en la mesa.”, me dice al pasar y me señala una mesa que ya está llena de paquetitos de todos los colores. Cojo la cesta que lleva Tom y la Rolex y las dejo en un pequeño espacio.
Pasamos al jardín trasero que es enorme. Hay varias mesas puestas en un círculo, unas antorchas iluminan el jardín y hay una enorme barbacoa en el centro y tres hombres de un Parety servic preparando chuletas.
Hay un todo esto está debajo de una gran carpa, por si acaso llueve.
Escuchamos música y hay al menos 20 personas en le jardín y al lado de la piscina charlando y bailando.
Vemos a mucha gente conocida y la verdad es que me siento como en casa, hacía mucho tiempo que no veía a gente de antaño, antes de la fama.
Hasta está mi ex-novia que estuvo conmigo cuando aún era “hetero”, en primero de la eso.

“A mi también me gustaría festejar mi 25 a lo grande si lo llego a vivir.”, escucho a Tom murmurar, me doy la vuelta y lo miro.
“Deja de decir tonterías, tu vas a morir viejecito y arrugado.”, le digo con na sonrisa y le doy un abrazo al ver que vuelve a ponerse melancólico.
Andrian nos mira con una sonrisa y nos da una a cada uno un baso con una bebida alcohólica. Creo que es Cola con Vodka pero no lo se, pero la verdad me da igual.
“Creo que ya estamos todos.”, dice Benny que sale del baño y sale al jardín.
“Creo que si.”, dice Andrian y alguien baja un poco la música.
Al parecer hemos venido en el momento adecuado ya que alguien entra a por todos los regalos y una señora sale con una tarta enorme. Es la madre ( la madrastra) de Andrian, deja la tarta en una de las mesas y comienza a encender la velas.
“Pero mujer, haber comprado una de esas velas que forma un 2 y un 5 y no 25 velas.”, se queja Andri mientras su madre comienza a encender las velas de la tarta de 3 pisos.
“Eh estado trabajando en esta tarta 5 horas y ahora no me vayas a estropear mis esfuerzos diciéndome que me facilite el trabajo poniendo 2 velas en vez de 25.”

Todos comienzan a reírse y pocos minutos después están todas las velas encendidas y Andrian está preparado para soplar las.
“Bueno bueno... quiero antes de soplar las velas quiero daros a todos las gracias por haber venido. Las miradas de Tom y Andrian se cruzan por un segundo.

Antes de que Andri se coloque delante de la tarta y comienza a soplar velas como un loco.
No puedo dejar de reír al ver la cabeza de nuestro amigo hinchado como un globo rojo intentando apagar las velas desesperad amente que no se quieren apagarse.

Tom

Son ya las 11 de la noche y algunos invitados ya se han despedido. Ya se que no viene mucho a cuento, pero la tarta al igual que las chuletas y la ensalada de patatas estaba deliciosas.

Somos cinco los que quedamos, estamos sentados al rededor de la pequeña hoguera de la barbacoa con sillas de plástico, estoy un poco bebido.

Me levanto de la silla para entrar al baño en el camino me encuentro con Sonja que sale de la cocina.
La última vez que la vi fue en el funeral de mi madre. Trago saliva cuando la veo, no quiero hablar con ella, la gente piensa que hablar me ayuda, pero no es así solo vuelve a revolver todo en mis adentros.
“Gracias por haber venido Tom.”, me dice con una sonrisa. Me coge en un abrazo.
“Se que no es muy fácil para ti esta situación. Eh hablado hoy con tu tíos obre tu padre.”, me dice y me acaricia la espalda.
“Ya...”, le respondo.
“Si necesitas alguien nuestras puertas siempre estarán abiertas para ti, tu madre ah hecho mucho para nosotros y me ah ayudado a conocer al padre de mi Andrian.”, me dice y nos separamos.
“Gracias....”, le respondo y paso de lado para entrar al baño.
Salgo de nuevo al jardín ya solo quedan3 antorchas encendidas y el circulo se ah reducido a Bejamin, Andrian y Bill.
Mi marido posa su cabeza en el hombro de Benjamin y tiene los ojos cerrados. Sonrio cuando los veo. No debo estar celoso y menos con Benny, ese chico es demasiado hetero para ponerse gay como yo.
“¿Debería preocuparme?”, digo de broma y miro a Benny Bill.
“Bill me acosa sexualmente, ah sido el.”, dice mi amigo con una sonrisa.
Bill no abre los ojos y solo le enseña su dedo corazón.
“Estoy super cansado...”, murmura mi amor y comienza a bostezar.
Andrian está ocupado con su nuevo Rolex.
“Ni se te ocurra venderlo”, dice Bill señalando con ciegamente a Andri.
“Mierda.”, murmura nuestro anfitrión y vuelve a guardar el reloj en su estuche.

…

La fiesta fue todo un éxito. Estamos un poco bebidos, pero Bill decidió conducir a casa porque decía que aún estaba en condiciones de conducir.

Al final y para mi agrado, llegamos sanos y salvos a casa.
Para nuestro agrado los paparazzis ya no están delante de la casa.
“Le hubiera metido mi bolso en el culo a esos groseros si hubieran estado aún acampando como idiotas delante de mi casa”, murmura Bill, se nota que está un poco bebido y no puedo evitar tener que reír.

Me dejo caer en el sofá mientras Bill enciende la luz.

“Ah estado bien salir un poco.”, me dice mi marido sentándose a mi lado, lo miro de perfil, sigue siendo el hombre más hermoso que hay en la tierra.
Me pregunto si será el hijo caído de un ángel con su tez blanca y esos labios exquisitos.
Bill deja caer su cuerpo posando su cabeza encima de de mis piernas mientras me mira desde abajo.
“Tom... acariciame.”, los escucho susurrar mientras su mano izquierda va acariciando mi toso.

Poso mi mano encima de su vientre y subo su camiseta acariciando su piel. Bill cierra los ojos y deja caer sus brazos hacia atrás.
Me inclino un poco para abajo, creo que hoy estoy un poco mimoso y así me inclino hacia abajo y le dos cortos besos en su boca. Sabe a alcohol y a tarta de crema, sabroso...

“Te quiero.”, le digo con una sonrías y le muerdo el labio inferior.
“ Yo a ti también te quiero.”, me responde.

Nos miramos por un momento, le quito unas mechas de pelo del acara, el sonríe.
“¿Que haría sin ti.”, murmuro un poco melancólico, no quiero deprimir lo, pero estoy días, estas semanas... están siendo muy duras para mi.
“beberías como un loco y te irías de putas.”, me responde Bill con voz carrasposa y me saca la lengua.
“¿No me digas que Benny te lo ah contado?”, le pregunto un poco sorprendido.¡Pero que mamón!
“Me lo ah contado todo.”, dice Bill y comienza a reírse.

“Eh pensado ir mañana a hacer mi testamento.”, le digo, en ese instante Bill deja de reírse.
“Pero...”, dice asustado y se levanta de mis piernas mirándome.
“Bill... solo es un medida de seguridad. Mi madre me ah heredado a mi y a mi padre la casa y pues si yo muero quiero que la tengas tu ya que es muy probable que mi padre se mude de allí y me la deje solo a mi, a parte... no tengo un buen presentimiento respecto a la operación y la posible quimioterapia.”

Miro el suelo para evitar tener que mirar a Bill. Me siento un poco culpable de no haberle contado todo lo que los médicos me han dicho, no quiero que se preocupe tanto por mi.

“Me habías dicho que veían más posibilidades si te operaban en vez de la quimio.”, dice Bill, está enfadado.
Suspiro y vuelvo a levantar la mirada.
“Mañana me voy a hacer los últimos test que deciden si hago una quimioterapia o me operan y si me operan me van a dar las fechas.”

Bill se levanta del sofá, se toca la sien y parece estar sumido en sus pensamientos. Me levanto igualmente, abro la boca, quiero decir algo, los cojo de los hombros pero el se aleja.
“No me toques.”

Me aparto de el y Bill sale disparado para las escaleras que da a nuestro dormitorio, hoy no lo llamaré nuestro.

Es ya muy tarde y mañana me tengo que levantar muy temprano para poder ir al hospital.
Dejo a Bill solo y saco una manta del armario para después dejarme caer en el sofá y poco después me quedo dormido.

…

Fue un sueño sin sueños y a la mañana siguiente me desperté de dolor de cabeza.
Estoy aún acostado encima del sofá, me levanto y lo veo todo borroso, me llevo al baño y lo primero que hago es devolver como una mujer embarazada en el vater un sabor ácido a vomito y alcohol de la noche pasada se esparce en mi boca.
Miro el reloj que llevo la rededor de la muñeca, son las 10 de la mañana y dentro de una hora tengo mi cita con el doctor.
El Doctor Mayer me trajo al mundo y es también el médico que me trata en mi enfermedad.
Es irónico, este hombre me ayudó a venir al mundo y si fallezco en la operación también será el que me lleve de nuevo al otro lado.
Pero es el único del quien me fió, dejo mi vida en sus manos y me siento bien haciéndolo, toda mi familia le ah confiado.

Me doy una ducha rápida, Bill parece que sigue dormido. Después de vestirme voy de puntillas al segundo piso y me lo encuentro dormido en la cama, al pareces ah estado tan cansado como yo, ya que aun lleva el maquillaje y lo lleva restregado por toda la cara no puedo evitar tener que sonreír, cuando lo veo a el, el saber que él está bien me consuela.
¿Que hacer con el tiempo que nos queda? No lo se, siento que ahora comienza una nueva etapa.

Es ahora cuando me quiero disculpar por todo el mal que le eh hecho a algunas personas.
Seguramente alguien aún se acuerda de Veronika. Mi última relación antes de Bill. Esa chica de verdad era muy hermosa, si pienso como la eh tratado me siento un poco avergonzado, siempre pensando con mi polla.

Era demasiado joven o quizás era solamente un idiota, no lo se.

O Alex... en realidad nunca fue mal tipo. ¿Que habrá sido de el? Ya habrá pagado por sus delitos y le perdono de todo corazón.

…

Salgo de la casa y cojo el autobus para ir al hospital. No tengo el dinero parea pedir un taxi y pedirle me daba cosa pedirle dinero a Bill. De momento el es quien me financia ya que en mi estado no puedo trabajar.

Con el bus tardo 20 minutos en llegar a la clínica. Llevo ya 10 Minutos de retraso, pero no creo que haga mucha diferencia.

Suspiro al entrar al hospital. Este sitio me da miedo, me deprime¡putos desinfectantes!

Me acerco a la recepción y pregunto por el Doctor Mayer, la enfermera me dice que aún tengo que esperar 10 minutos ya que el Doctor parece tener retraso. Ya decía yo que no tenía que ser tan puntual y después dicen que los alemanes somos muy puntuales, bueno, yo soy una excepción soy una especie en peligro de extinción.

Me siento en la sala de espera ya me avisarán cuando llegue el doctor.

Hablando de Veronika... debería tener aún su número de teléfono. Hace ya ¿cuanto tiempo? 3 años que no la eh visto.
Subo una ceja y saco mi teléfono. Aún debo tener su número, transferí todos mis contactos del móvil de antaño a mi móvil nuevo ( vamos, soy moderno y no puedo estar 3 años con el mismo teléfono)

Cuando encuentro su número le doy a la tecla de llamada, comienza a sonar y de repente cuando ya quería colgar de nuevo escucho una voz femenina un poco angustiada.
“¿Diga?”
“¿Veronika? Soy Tom”,
“¿Tom?...”, se queda un momento en silencio.
“Oh dios!...Ya se si... Tom! ¿Que tal?”, me dice, parece estar contenta de escucharme.
“Pues... bueno de momento bien.”, le respondo. ¿Que queréis que responda a esa pregunta?
“Siento mucho lo tuyo...”

¿De que habla? Y antes de que pueda saber lo que hago ya eh formulado mis pensamientos en palabras.
“¿De que hablas?”, le pregunto.
“Pues... lo de tu marido, la enfermedad y eso...”, me dice.
“¿De donde lo sabes?”
“Pues hombre el escándalo de Bill Kaulitz y su marido que lo acosaba estaba en las noticias y pues como Bill va a estar en un nuevo casting de Gemanys Next Top model pues han dado un pequeño reportaje de 5 Minutos sobre su vida y eso y pues han contado de que su suegra acaba de morir y que su marido está enfermo de cáncer y eso...”
“Vaya... la verdad es que últimamente no eh visto la tele ni eh leído un periódico últimamente pero ayer había paparazzis delante de la puerta de casa.”, le comento.
“Bueno... me sorprendí mucho cuando descubrí lo que te habías hecho gay.”, la escucho reír al otro lado de la linea.
“Ya me lo imagino, vamos ni yo me lo creía.”, le digo.
“¿Bueno y como va tu vida?”, le pregunto.
“Pues muy bien... estoy embarazada.”, me dice. Es imposible no escuchar el orgullo en su voz.
“Vaya... felicidades”, le digo sinceramente.
“Gracias.”, me responde.
Y pensar- que quizás yo hubiera sido el padre de esa criatura si no hubiera encontrado a Bill de nuevo.

“Veronika, siento mucho lo que te hice.”, digo lo que todo el rato quería decirle.
“Tom, eso es agua pasada, creo que los dos ya nos hemos hecho un poco mayores a parte, tienes razón lo nuestro nunca hubiera funcionado.”

Seguimos charlando y no me doy cuanta de que de repente alguien se me acerca.
“Los teléfonos móviles están prohibidos aquí, estoy es un hospital.”, escucho la voz de una enfermera.
“Oh perdone, ya lo apago.”, murmuro.
“Bueno... ah sido un placer haber vuelto a hablar contigo.”, le digo a Veronika y nos despedimos.

Un minuto después llega el Doctor Mayer.
Me levanto para darle la mano.
“Siento mucho el retraso.”, dice el hombre y me da un golpe en el hombro.
“No se preocupe, yo también eh llegado tarde si tengo que ser sincero.”

“Bueno Tom”, el doctor Mayer no me trata de Usted. Yo se que el se llama Günter pero me gusta más tratarlo de doctor.
“Vamos a hacer una radiología para ver si el tumor se ah agrandado o tienes más extensiones.”

…

me han hecho varias pruebas y llevo ya una hora en el hospital.
“Bueno ya hemos acabado, te llamo mañana y te digo los resultados, como has podido comprobar hemos encontrado 2 nuevos puntos en las radiografías...”
No son tan buenas noticias, pero al menos el tumor que pone en peligro mi vida no ah crecido.
Ahora solo me queda esperar...

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