lunes, 5 de julio de 2010

Hasta el último latido 15. FÜNFZEHN

15. FÜNFZEHN

Bill

Hoy es Jueves. ESE Jueves.
Ya han pasado varios días desde la fiesta con Andrian, Tom eh ido al médico y me ah dicho que no va a tener que hacer una quimioterapia.

Estoy metido en una limusina que me lleva a Hamburg.
Voy a aparecer en un capítulo de Germanys next Top model y voy a trabajar 2 días con las modelos.

Me da miedo dejar a Tom a solas, pero tengo que hacerlo, tengo que ir a trabar. ¿Quien si no yo para ganar dinero?
El me ah contado que no me tengo que preocupar, que no hay peligro, pero no se porque tengo la sensación de que me secreta algo. Pero la verdad es que más que creerle no puedo.

Ahora me tengo que concentrar en mi trabajo, tengo a 17 chicas que esperan de mi una actuación espectacular.


Son las dos de la tarde y hoy es viernes. Ayer me encontré con Heidi y Gregor para poder hablar con ellos sobre el contrato y lo demás.

Estoy aquí de aquí de pie detrás de una pared al lado de la pasarela. Estoy vestido con la última colección de Karl Lagerfeld, solo tengo que subir allí al escenario, caminar sobre el catwalk y enseñarles a esas novatas como se hacen estas cosas.

Me siento bastante bien, comienzo a sonreír cuando de repente escucho la voz de Heidi, la música comienza a tocar y yo subo a la pasarela.
Cuando las chicas de Germanys next topmodel me ven comienzan a chillar y aguantarse las mnanos delante de las caras como si no lo pusieran creer.
Solo está Hedi, su equipo y las chicas al igual que el diseñador,pero aún así me siento como en la cima del mundo. Ya no veo el público porque las luces me ciegan, voy caminando mi amino hasta llegar a delante y me doy la vuelta y vuelvo de nuevo al principio, pero en vez de bajar del catwalk me quedo parado al final y vuelvo de nuevo hasta donde esta la mesa de los jurados y bajo de la pasarela con una sonrisa, mi corazón comienzo a latir. Es la primera vez que me siento como un modelo realmente profesional, pudiendo enseñarle a esos “polluelos” como funciona la cosa.
Me relajo, me siento como si hubiera rejuvenecido un poco, lo que está pasando de momento en mi vida me ah dejado totalmente hecho polvo y no eh podido ser yo.

¿Donde se se ah quedado ese muchacho que soñaba con ovejas rosas y bolsos de Gucci?, no lo se, quitás eh dejado ese pasado infantil en una caja negra en lo más profundo de mi ser.
Pweosi lo pienso de alguna forma u otra y muy a dentro de mi ser sigo siendo el mismo, lo que pasa es que... ahora tengo problemas reales.

Me dirijo majestuosamente encima de mis zapatos alto hacia donde están las chicas que siguen aplaudiéndome.
“Gracias”, susurro y las chicas se sientan en sofás que están preparados únicamente para nosotros.
Nos sentamos en ellos.
“Bueno chicas, espero que esto haya sido una grata sorpresa para vosotras.”, dijo Heidi con una sonrisa, siempre me ah gustado esta mujer, es tan natural pero a la vez elegante.
“Bueno, eh traído a Bill aquí para que el os cuente sus experiencias como modelo, hace dos años que está entre los élites de los modelos de nuestro país.”
Las chicas vuelven a aplaudir y siento como pongo rojo de emoción.
“Gracias Heidi, bueno chicas, os tengo que contar, que el camino a ser modelo no es muy fácil, a veces hay que...”, me paro un momento y suspiro.
No se porque, lo eh ensayado al menos cinco veces pero no se, aún me resulta difícil poder hablar de ello.
“Tenéis que saber que cuando te decides escoger el camino del modelo, no podéis decir un día, “no tengo ganas” o “hoy me quedo en casa con mi novio”, seguramente habéis escuchado lo del escándalo que ah habido entorno a mi y mi marido, os vais a encontrar muchas veces ante esa decisión, o vuestra vid privada o vuestro trabajo y muchas veces os veréis confrontado con esas mismas situaciones...”

Las chicas me miran los labios, absorben todo lo que digo como esponjas, nadie dice algo solo yo hablo y ellas me escuchan.
Ahora que lo pronuncio, ahora que formulo lo que me ah pasado por la cabeza en palabras tengo que aceptarlo, hay veces en los que mi trabajo es más importante y hay veces en las que Tom debería ser lo más importante para mi. Tengo que saber cueles son mis prioridades y de momento eh elegido.


Ya eh acabado mi trabajo y estoy aquí sentado en una cafetería no muy lejos del centro.
Me siento observado la gente mi mira de reojo... hogar dulce hogar.
Tomo un poco de mi café y sigo leyendo mi periódico cuando de repente alguien me toca el hombro.
“¿Bill?”
Asustado me doy la vuelta, cuando veo la persona que me ah llamado comienzo a sonreír.
“¿Gustav? Cuanto tiempo madre mía.”, le digo con una sonrisa.
“Pues si”, me dice y se sienta a mi lado. Parce cansado, acabará de venir del entrenamiento.
“¿Como te va la vida?”, le pregunto.
“Pues genial ah Georg lo han ascendido, ahora ya no trabaja para la policía local si no que lo han ofrecido un trabajo en la CIA como médico forense. Estoy super orgulloso de él”
Parece estar muy orgulloso de su marido.
“¿Y tu? ¿Como van tus clases?”
Gustav sube una ceja y comienza a reír.
“Hace solo una semana eh abierto mi propia escuela de artes marciales, mi madre ah heredado mucho dinero porque mi abuela, que dios me la cuide bien en ese cielito, falleció hace unos meses y mi madre me ah realizado mi sueño de mi propia escuela, el ejercito me ah ofrecido un trabajo como entrenador a jóvenes soldados, pero aunque haya estado más de 5 años en el BUND no tengo mucho interés, a parte no creo que estén muy agradados si se enteran de que soy gay.”, los dos comenzamos a reír.

Wow hacía de tiempo que no nos veíamos, después de nuestra boda me he encontrado varías veces con ellos, pero desde que comencé a trabajar tan duramente en mi carrera nos hemos perdido de vista y Tom no ah tenido contacto con ellos, creo que el cree que son más amigos míos que suyos aunque los hayamos conocido juntos, el y sus manías.

“¿Y Tom, esta mejor ?”
No le hecho en cuenta a nadie que me pregunte como está mi marido, es solo un poco incómodo que lo sepan hasta personas que no son mis amigos.
“Pues... creo que lo van a operar, me ah dicho que no tiene que hacer la químio a demás-”, mi teléfono móvil comienza a sonar.
“¿Me disculpas un momento?”, murmuro y Gustav asiente con la cabeza y yo me retiro rápidamente al cuarto de baño que está al lado de mi mesa.
“¿Diga?”
“Oh Bill que bien que te alcanzo, joder... no se que hacer.”, escucho la voz asustada de Benny.
“¿Que pasa?”, le pregunto.
“Tom... ah comenzado con la quimioterapia, al parecer todo ah sido demasiado fuerte para él y sus pulmones se han colapsado... no sabía que hacer.”

Aspiro aire y me dejo caer en contra de la pared, resbalo hasta el suelo.
Será idiota... ¿por qué me miente?, no deja de mentirme, ¿no confía en mi? No lo se, no se que creer.
Piensa que lo puede solucionar todo por el mismo, es un completo idiota bastardo.
Le doy un puñetazo a la pared.
“¿Bill?”
“Sigo aquí” intento decir en un tono muy tranquilo.
“Esta en cuidados intensivos, si su estado se mejora seguirán con la químio en dos días.”
“Benjamin... dile cuando se despierte que... si quiere que vuelva a casa tiene que ser sincero conmigo y confiarme, no puede estar mintiéndome todo el rato solo para que no me preocupe y me vaya a trabajar.”
Me muerdo mis nudillos para ahogar un sollozo.
“Pero...”
“No quiero más mentiras, te confía más a ti que a mi... no puedo vivir así.”
Cuerlgo el teléfono. Estoy cansado, sabía que me volvería a mentir, que haga lo que quiera, no pienso volver hasta que no venga disculpándose y diciendo nada más que la verdad.
Siempre soy yo el que acaba lastimado, no pienso malgastar mi vida creyendo en mentiras, no pienso vivir así el resto de mi vida.
Por otra parte tengo miedo que Tom muera estando peleado conmigo...

Escucho pasos en el pasillo y alguien toca a la puerta.
“¿Bill?¿Estas bien?”
Es la voz de Gustav y en parte me alivia escucharla.
“Si, ya salgo”, le digo y me levanto del suelo, me miro en el espejo y me seco las lagrimas con un pañuelo de papel, después salgo.
“¿De verdad te encuentras-”
“Si Gustav...”, suspiro y le miro a los ojos “Estoy bien”

Me que do parado en seco.
“Oye, ¿sería mucha molestia que me quedara un tiempo con vosotros?”
Gustav suspira y me coge de los hombros.
“Claro que si, no te preocupes, puedes quedarte lo que quieras, hoy viene el nuevo Jefe de Georg a comer, pero no hay problema mientras tengas traje y corbata.”

Intenso sonreír pero no es demasiado fácil para mi.
“Bill estás muy pálido, no pienso preguntarte lo que ah pasado porque no me incumbe pero estoy de camino a casa y voy a comprar algo para la cena así que te voy a dar las llaves de casa. Seguimos viviendo en la misma casa. Si Georg te pregunta yo vuelvo en unos minutos.”

Gustav me da las llaves de casa, es un voto de confianza que agradezco de corazón, la cojo y salgo del café.
Lo que ahora necesito es una cama y una botella de Vodka.


Tom

Escucho el ruido de la maquina depiladora a mis espaldas. Con ojos cansados veo caer mi pelo suelto al suelo, me han desecho las trenzas para poder rapar me la cabeza.
Trago saliva, hacía más de 15 años que no tenía pelo corto, no puedo evitar sentirme amargado y frustrado.
Miro mis brazos, siento el veneno, mis venas están negras por la mezcla de químicos que me están dando.
Es la segunda día de la “terapia” y me siento fatal. Dudo mucho que la químio sea mejor que morir de agonía por el tumor.
Con la mano que no está al gotero me tapo la cara y comienzo a llorar, la enfermera deja de pelarme la cabeza. No duermo desde hace tres días y si duermo me despierto vomitando.

Bill no ah regresado, es mejor para él, no es justo que me vea de esta forma.
“Ya casi acabo, ¿te sientes mareado o algo?”, me pregunta la jovencita.
“Estoy bien, usted siga.”, le diga ahogando un sollozo y la maquina comienza a zumbar de nuevo.

Comienzo a tener frió, la composición química me da miedo, lo puedo sentir,todo mi brazo quema.
Es como una de esas pesadillas de las quieres despertar, se te cae el pelo y tus venas parecen tubos negros rellenos de petroleo.

“Ya está”, murmura la mujer y me da iba pequeña bolsa cierra fácil llena de mis pelos cortados.
Mi mano tiembla cuando la levanto y me toco la cabeza.

La mujer sale de la habitación.
De un ataque de rabia arrojo la bolsa con los pelos contra la pared.
Cojo una de mis gorras de lana y me las pongo por encima de la cabeza, así al menos me siento un poco más protegido.
Me vuelvo a acostar en la cama, tengo que resistir la tentación de arrancarme a aguja del brazo y salir corriendo de este lugar.
El hospital en vez de darme nuevas esperanzas me deprime, toda la habitación está de blanco y si esta alguien siempre van con trajes azules y tapaderas de boca como si tuviera una enfermedad contagiosa y me dan mezclas químicas una más tóxica que la otra.
Solo un rayo de luz solar entra por una reja que queda entre las cortinas, es es como un pequeño rayo de esperanza que intento atrapar con mis manos pasando por el. Es una sensación cálida.
Me intento girar hasta ver la mesilla de noche.
Mi estómago ruge, no puedo comer nada mientras esté de quimioterapia. Solo pocos bocados ya que mi estómago no quiere quedarse nada y acabo esparciendo el desayuno en el suelo.
Es entonces cuando viene una de las jóvenes enfermeras que acaban de comenzar en este hospital.
La criaturas me dan pena, hace solo unas semanas que llegan al hospital y como son las nuevas lo primero que tiene que hacer es quitar el vómito y la mierda de los pacientes.


Hoy es viernes y me dejan ir a casa.
Estoy recogiendo mis cosas cuando de repente la puerta se abre y Benny entra con una silla de ruedas.
“Vámonos”, me dice con una sonrisa pero se queda quieto su mirada se queda pegada en mi cabeza.
Cojo rápidamente mi gorro de lana y me lo pongo.
“Vayámonos de este infierno.”,murmuro un poco deprimido y me siento en la silla de ruedas de camino a la libertad.

“¿Has hablado con Bill?”, pregunto ami mejor amigo, un tono desesperante se hace notar en mi voz.
“No me coge el teléfono, tienes que llamar tu si quieres algo de él”, me responde Benny mientras caminamos hacia la salida.

Suspiro, ¿porque soy tan idiota? Pero si no le hubiera mentido el seguramente no se hubiera ido nunca a trabajar.

Pero solo damos vueltas y vueltas en círculos, me aburro de mi vida, no puedo trabajar no puedo hacer nada, estoy todo el rato enfermo y la verdad es que el romanticismo en mi vida se ah desvanecido por completo. Soy una poza química.

“Benny... si estuvieras en mi lugar ¿querrías seguir viviendo?”

Mi silla de ruedas se queda quieta y pasas minutos sin que ninguno de los dos se atreve a abrir la boca y decir algo.
“Tu situación no es tan mala adem-”, “¿Querrías seguir viviendo?”
“Tom mira es que-”, “¿Si o no?”

Mi silla vuelve a ponerse en marcha.
“No me llames cobarde pero le tendría miedo a la muerte por eso diría que si.”, me contesta con sinceridad.
“No le tengo miedo a la muerte, más bien tengo miedo de la vida que me espera.”

Si lees comenta porfavor ;)

3 comentarios:

Casandra Krammer dijo...

Hola lectores ;) gracias por haber pasado por la fic.
Espero que os haya gustado y apesar de que la fic está termanada espero un comentario de vosotros ;) Los reviso a diario y me alegraria tambien leer TU opinion sobre el capítulo.

Gracias!!!!

Itzel dijo...

Eso estuvo muy triste. Ya le raparon la cabeza.

Si muere, enserio que me voy a enojar!

deadly_bite dijo...

Tom sin su pelo... T____T

¡Pero tienes que vivir, por dios! Aunque sólo sea por Bill... :S

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