lunes, 5 de julio de 2010

Hasta el último latido 18. ACHZEHN

18. ACHZEHN

Bill

“¿Lo tienes todo?”, miro el maletero y reviso la maleta de Tom.
“Que si Bill, no seas pesado que ya lo tengo todo”, me contesta Tom antes de meterse en el coche. Pongo los ojos en blanco y cierro el maletero de un golpe.
Me siento detrás del volante y enciendo el motor.
“Venga Bill, no me digas que sigues enfadado.”, la voz de Tom suena cansada, como si le pareciera una tontería hablar de eso.
“Oh si claroo...”, digo enfadado “ Si yo me pusiera a ligar con otros tíos tu también te pondrías como una fuera.”
Tom no dice nada y cruza los baros delante del pecho.
“¿Qué?, ¿ahora no dices nada?”, estoy un poco enfadado y piso el acelerador, no quiero meterme en un atasco solo porque este idiota no supo levantarse a las 7 como habíamos acordado para evitar atascos. Ayer hemos bebido como locos. En realidad el médico le dijo que no bebiera antes de la operación, pero como a Tom no le gusta obedecer tuvo que vaciar tres Vodkabull a la vez.
“¿Que quieres que te diga? Si te cuento que me he pasado un poco bebiendo me dices que me vaya a la mierda y para eso me ahorro las discusiones.”
Tomo aire y lo aguanto, esto horrorizado de su forma de ver las cosas.
“Tu...”, no se que decir. Si es que el tío tiene razón, da igual lo que me diga voy a seguir enfadado.
“Ya, pero el hecho de que hayas bebido no disculpa tu comportamiento. La pobre muchacha estaba toda horrorizada cundo le dijiste 'Vaya tetas que tienes ricura. ¿Te vienes a a hacer un trió conmigo y mi marido?',estaba claro que la pobre se fuera sin decir nada.”

Tom se ruboriza y se aclara la voz antes de mirarme de reojo. Si, ahora le da vergüenza pero primero presumir de polla grande.
“Me conoces”, es lo único que me suelta antes de intentar darme un beso en la mejilla.
“El miedo te ciega”, le digo apartándolo de mi.
“Hoy me operan... vamos no seas así”
“Cuéntale eso a tu madr... hay da igual.”
“Mi madre está muerta Bill”

No quedamos callados y miro la carretera. Todo lo que digo se pone en mi contra. La verdad es que yo estaría mas que cagado si me operaran del cerebro, no puedo ni estar realmente enfadado de que quisiera tener un tío con esa rubia Barbie putona tetona de pechos de silicona. Hasta yo que soy gay no la hubiera desperdiciado.

Llegamos ala clínica.
“Silla de ruedas o quieres caminar?”, pregunto a Tom quien me sonríe.
“Pero solo si tu me empujas”, me contesta con una sonrisa. Lo miro y pongo los ojos en blanco. Le doy un beso en la mejiolla y saco la silla de ruedas desplegable del maletero.
“Pero mira que drama que haces”

Coger la cosa con humor es lo último que nos queda, Creo que si no existiera la ironía estaría llorando el día entero y ya no sabría que hacer con mi vida.

Entramos a la clínica. Melania una de las enfermeras que ya conozco personalmente nos da la bienvenida.
“Bueno Tom. El doctor te va a preparar dentro de una hora mas o menos.”, nos dice y su mirada se vuelve seria. Tom me mira desde abajo y aprieta mi mano. Comienza a sonreír cuando ve mi cara de susto.
“No te preocupes”, me dice y comienza a besar mis manos.-

Nos llevan a una habitación donde nos quedaremos para las siguientes horas antes de la operación.

Llegamos a la habitación.
“Ya no puedes comer ni beber nada, ahora mismo te traigo tu vestimenta y te cambias.”
Melania me sonríe antes de despedirse y nos deja a solas.
Tom se levanta de la silla de ruedas y se sienta en la camilla.
“Ven”, me dice en un susurro. Dejo la silla al lado de la puerta antes de acercarme a el. Sus preciosos ojos siguen mis movimiento. Me coloco entre sus piernas y me dejo coger en un abrazo. Tom posa su cabeza encima de mi pecho y se pone a escuchar mi corazón mientras me acaricia la espalda. Sus manos se desplazan hasta mi trasero dibujandome una sonrisa en la cara.
Tom sube su cabeza y me mira, pone sus labios en punta señalándome que quiere un beso. Poso mis labios encima de los suyos.
“Ya veras como todo sale bien.”, me dice entre beso y beso.
Pongo mis manos encima d sus hombros. Nos miramos a los ojos cuando Melania entra a la habitación. No nos molestamos en separarnos, no nos importa que nadie nos mire mientras nos amamos.
“Te dejo aquí la ropa, el doctor llegara un poco mas tarde”, nos avisa antes de dejarnos a solas.
Los minutos pasan y seguimos abrazados. Tom se hecha un poco para atrás tirándome consigo, dejándome acostado encima suya. Ahora las puntas de mis pies a penas tocan el suelo mientras Tom sigue con las piernas colgando de la camilla.
“No pienso tener sexo contigo ahora Tom”, le digo al ver su mirada. Se muerde el labio haciendo un puchero.
“Estas idiota”, digo con una sonrisa y froto mi nariz contra la suya. Nuestros labios vuelven a juntarse cuando Tom alza de repente el brazo y coge el “vestido”, que le ha dado la enfermera.
Se quita la camiseta dejándome ver su torso desnudo, me aparto un poco de el para que se pueda poner el vestido por encima.
Abre su cremallera y se quita los pantalones que caen delante de mis pies.
“Si quieres echar un polvo aún estas a tiempo”, me dice y me da un golpe amistoso en le hombro. Comienzo a reírme.
“Que daría por un cigarrillo”, susurra Tom antes de quitarse los boxers.
Me agacho para recoger la ropa cuando Tom me coge la cabeza.
“Uh cariño no seas tan impaciente”, saca la lengua antes de atraer mi cabeza a su entrepierna.
“No seas idiota”, le digo antes de levantarme. Dejo su ropa en una de las sillas de la habitación y lo miro desde la esquina. Solo le queda quitarse los zapatos junto a sus calcetines y su gorra de lana.
“¿Me los quitas tu?”, me pregunta estrechándome sus sexy piernas peludas y me mira lascivamente.

Agito la cabeza antes de acercarme a le y comienzo a quitarle los zapatos.
“Tank you mami”, me dice.
“Eres idiota”,
“Sabes que no lo soy”, me responde.

“Bill... ayer por la tarde me he ido y no te he dicho a donde...”comienza hablar.
“Y... ¿bueno que has hecho?”
Tom suspira y me mira a los ojos antes de cogerme en una brazo.
“Pensaba que tendríamos aún tiempo para pensarnos lo de nuestro hijo, pero como he visto que no tenemos tanto tiempo he pensado”, veo como se pone colorado.
“Ya sabes he dejado congelar mis génes”

Miro a Tom como si fuera una alienigena antes de comenzar a reír.
“¿Que has hecho que?”, el eco de mi risa resuena de las paredes.
“¡No te rías!”,
La cara de está más roja que un tomate.
“¿Y en quien has pensado cuando...”, comienzo a hacer un movimiento insinuante con la mano mientras subo las cejas.
“Oh vamos Bill eres un idiota”, me dice antes de soltarme.
“venga Tom no te enfades. Solo quería sabe si has pensado en mi”, le digo.
“Pues claro ¿En quien sino?”
“Ya ya...”
“En la cocina encontrarás la mesa con los derechos. Eso quiere decir que podrás tener un hijo aunque yo esté muerto. Es legal”

Lo que me dice me pone triste. Nunca hubiera pensado que Tom de verdad pensara en esas cosas, que se lo tomara tan a pecho.

Dejo sus zapatos al lado de la silla ya que los sigo sosteniendo entre mis manos. Tom parece tener frió ya que comienza a frotarse los pies y los sube a la camilla quedándose sentado con las piernas cruzadas mientras me mira.
“Ven aquí”, me dice de nuevo y me siento encima de sus piernas.
“Te amo”, le digo antes de darle un beso.
“Yo también te amo”, me responde. Cierro los ojos antes de posar mi cabeza en su hombro.
“Gracias”
Ahora solo nos queda esperar a que venga el doctor y el anestesista.

Si lees comenta porfavor ;)

2 comentarios:

Itzel dijo...

Ay no qe feo.

Q no se muera.

deadly_bite dijo...

Awww... qué nervios. Me parece que estoy yo más nerviosa que ellos :S

Más vale que TODO salga bien, porque sino me da algo :'(

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